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Glamorama
Pancho Saavedra en una imagen de archivo. FOTO: ARCHIVO GLAMORAMA

FOTOS! Pancho Saavedra recorre Latinoamérica con la exitosa fórmula de Lugares que Hablan

Autor: Andrés Cantuarias / Cristián Farías / 8 enero, 2016

A Pancho Saavedra la gente lo quiere. Cada noche sábado transforman su programa Lugares Que Hablan -donde recorre el Chile de las postales y el otro que no se ve, en Canal 13- en lo más comentado en las redes sociales. En Twitter los televidentes le dicen que les encanta el espacio, que pucha que es bueno, que los hace reír, que lo mejor es que muestre y celebre a la gente de esos rincones donde nadie de la televisión llega. Pero ahora Pancho sale de Chile –MIRE AQUÍ EL VIDEO-.

Son doce capítulos de Lugares Que Hablan en Vacaciones, donde sigue visitando parajes preciosos y encontrándose con los lugareños en momentos llenos de chispa y humanidad –VEA ACA LA GALERIA CON 40 FOTOS-. El curicano convertido en rostro del 13 se lanzó a un volcán de barro en Colombia, masticó la cabeza de un gusano que lo quería masticar a él y conmovió en un pueblo cubano, entre otras cosas, en el ciclo que parte este sábado a las 22.30. Esto es lo que cuenta a Glamorama de la nueva apuesta:

“Este ciclo tiene la misma esencia de Lugares que Hablan, en el relacionarse con la gente y no el llegar a los lugares típicos a los que van todos los turistas. En Perú nosotros nos fuimos a Chazuta y Tarapoto, porque tratamos de abrir rutas que los chilenos no visitan. En Cuba hicimos La Habana porque había que hacerla. Hace tres meses había llegado internet y veías filas y filas de gente para poder comprar.

“Es un programa lleno de humor, de alma, potente, que trata de dar con la idiosincrasia de los pueblos, de la gente común y corriente. La gente del campo es igual de cariñosa en todos lados. Hay pautas que están escritas desde Chile, pero el 75% va ocurriendo en el camino.

“A mí me tocó hacer de todo. En Colombia me lancé al volcán de barro Totumo. En primer lugar, nadie se tira. Tú bajas y te pones el barro en el cuerpo y te masajean. Después te vas a la laguna, te lavan y te piden sacarte la ropa interior. Terminas en pelotas.

“En una comunidad indígena en Ecuador comí unos gusanos gigantes. Fue impresionante porque el gusano estaba como en El Exorcista, se movía de un lado pal otro y no sabía por donde había que morderlo. Le mordí el cuerpo y el gusano me mordió la lengua. Ahí me dijeron que lo que hay que hacer es metértelo a la boca y triturarle la cabeza con las muelas ¡Fue brígido!

“En Cuba, Trinidad me desgarró. Es un pueblo hecho para los turistas, donde un médico gana 25 dólares al mes. Impresentable. Es una ciudad increíble, con más de 500 años de historia. Estuvimos en las casas súper humildes, que no tenían ni ventanas.

“Fue descubrir qué tan parecidos somos los latinoamericanos. Aquí dicen ‘este gallo es provinciano, es bueno’, y lo mismo pasa allá en Trinidad, en Colombia, en los cafetales, todos te atienden con cariño. El latinoamericano tiene esa característica, pero el de la región, porque el de la capital es desconfiado, medio pesado y altanero.

“No se va a arrepentir de sintonizarnos. Hacer Lugares Que Hablan me hizo una persona con más educación. Yo salí con un 4,8 en Historia y Geografía y hoy día me poní a hacer una prueba y me saco por lo menos un 6,1. Porque de verdad que se aprende”.