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Glamorama
Eduardo Fuentes fotografiado en 2013, cuando animaba el programa Alfombra Roja Primer. FOTO: ARCHIVO AGENCIA UNO

Eduardo Fuentes revela el duro diagnóstico que un día le comunicaron

Autor: Andrés Cantuarias / 27 abril, 2016

“Tú no vas a ser papá”, fue el diagnóstico que le comunicaron a Eduardo Fuentes hace seis años. Pero el animador de Canal 13 objetó. Preguntó. Se negó a perder las esperanzas. Y dio la batalla junto a su mujer, la editora de revistas Andrée Burgat. Fue un camino duro, largo y caro. Pero lo consiguió.

Hace unos días Fuentes dio la buena nueva. Serán padres. Tendrá su familia. Está demasiado feliz y compartió su testimonio en una entrevista que le hizo Karen Doggenweiler –MIRE AQUÍ EL VIDEO– en Buenos Días a Todos:

“Llamamos rápidamente al médico. ‘Ya, estamos bien. No cantemos victoria, pero estamos bien’, responde. Hay que esperar 48 horas, hacemos otra, y el rango, si antes estaba en 100, ahora tiene que estar en 500. Esperar las 48 horas. ‘Ya, vengan para acá. Estamos’. ‘Ya, ¿pero ¿estamos qué?’. ‘¡Estamos esperando guagua, poh!’. En ese minuto avanzas, te afirmas.

“De tanto luchar, de tantos años esperando esto, hay una parte de ti que pierde la esperanza. Cuando ya por fin asimilamos el embarazo, que vamos a ser papás, que esto avanza, que ya está instalada la guagüita como cualquier embarazo normal, entonces esta alegría, que es única, que primera vez en mi vida me siento así, como una alegría desbordante que me salía por las orejas.

“Qué rico sentirla, qué rico es vivirla, porque no es parecido a nada que haya vivido hasta ahora. Pero, al mismo tiempo, qué pena que después de tanto tiempo de esfuerzo de muchas personas, todavía no se logra avanzar mucho al respecto.

“Un tratamiento siempre cuesta el valor de un sueldo mínimo en Chile. Un tratamiento complejo cuesta lo que cuesta un auto en Chile. Entonces, cómo poder trasmitirle a esa gente mi felicidad, pero al mismo tiempo decirles ‘¡pucha! Ojalá que algún día ustedes también’.

“Es como un balancín, tú estás arriba y ves a los otros que están abajo y dices ‘qué ganas que ellos también estén arriba. ¡Qué ganas que puedan vivir lo que estoy viviendo yo!’

“Varias veces uno dice ‘ya, lo dejamos hasta acá’. La mujer se lleva la parte más terrible de todo esto. Se tiene que inyectar hormonas muy, muy fuertes. Entonces uno dice ‘dejémoslo hasta acá’, pensando en ella. ‘Dejémoslo hasta acá, a lo mejor no servimos para ser padres’.

“De pronto se abren ventanitas. Esa ventanita que se abrió ahí. Tratemos otra vez. Haciendo tripas corazón. ¡Vamos! Pero esta vez no le digamos a nadie para no generar expectativas.

“Yo creo que es un constante decir ‘esta vez se acabó, esta vez fue la última. No va más, es muy doloroso, dejémoslo hasta aquí’. Pero cuesta tanto cerrar esa puerta, que entra un poquito de luz y dices ‘¡esta vez!’.

“La infertilidad tiene una situación que se considera que es una enfermedad que afecta a dos personas, independientemente de que sea uno aquel que tenga la infertilidad. Yo tenía un bajo recuento espermático. Es decir, por cada gotita había menor cantidad de espermios.

“Lo lógico, por lo tanto, probabilístamente era muy, muy difícil lograr un embarazo natural. Eso fue lo que, en algún minuto, un médico muy desubicado, con muy poco tino, me dijo: ‘Tú no vas a ser papá’.

“Así es que imagínate, tú vas a un examen. A nivel de preocupación dices ‘pasa el tiempo y no pasa nada’. Examen. Te dicen ‘tú no vas a ser papá’. ‘¿No puedo ser papá? ¿Nunca voy a ser papá?’. Y me dice como ‘naturalmente no vas a ser papá. Vas a tener que hacerte un tratamiento’, una cosa así.

“Yo le digo, ‘¡espérate, pero mírame un segundo! No me digas que no puedo ser papá, dime que me va a costar ser papá. Porque tú estás sentenciando algo muy duro’. Me dijo ‘ah, bueno, sí’. Con una frialdad increíble.que yo de verdad nunca logré entender.

“Son pequeños detallitos. Hay múltiples tratamientos. El que nos correspondía a nosotros era una fertilización asistida y de ahí el resto, instantáneo”.