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Glamorama
Andrea Molina y su hija Laura, en una foto que la animadora compartió en Instagram.

El sentido mea culpa de Andrea Molina

Autor: Francisca Varela / 5 febrero, 2019

“Culpable”. Así dice Andrea Molina que se siente con respecto al tiempo que ha dejado de dedicarle a sus hijas para cumplir con las exigencias laborales que le impone el medio. Lo mismo que viven millones de mujeres en Chile y el mundo.

La ex modelo, actriz, animadora y ex diputada comenzó a trabajar hace más de 25 años en medios tan absorbentes como la televisión y la política.

Hoy, a los 48, Molina finalmente cuenta con el espacio que sus dos hijas extrañaban. Su vida dio un giro. Así lo explicó la semana pasada en una visita con Laura, su hija menor, de 12 años, al matinal de Mega. Esta fue parte de al conversación en el panel de Mucho Gusto:

Karla Constant: “¿Les das tiempo a cada una? Por ejemplo, hoy día voy a salir con la mayor, después con la Laura vamos a ir de shopping, rollos femeninos”

Andrea Molina: “No, no tengo tanto tiempo, pero sí trato de compartir lo que más puedo con la Laura. Con la Noe (Noelía, su hija mayor, de 19 años, fruto del primer matrimonio de la ex conductora) estamos más distanciadas porque vive con su papá, entonces nos vemos menos. Pero nos hablamos por WhatsApp, yo voy a verla de repente al cerro.

“El año pasado la atropellaron. Cruzó en la mitad de la calle y una chica la atropelló. La tuvieron que operar, le pusieron estos fierros, esta operación que te hacen por la rodilla. Se le abrió la tibia y el peroné. Fue súper compleja la operación, pero está súper bien y eso hizo que nosotras fuéramos a verla. Pero ya no estoy en el día a día.

“Decidimos que era tiempo que ella también estuviera con su papá, porque había vivido siempre conmigo y eso les pasa a los hijos”.

Begoña Basauri: “Sí, a mí me pasó. Es bien normal en un minuto que uno necesita la convivencia con el papá. Que no tiene nada que ver con desconocer o pelearse con la mamá. Tiene que ver con ‘me gustaría tener lo cotidiano con mi papá’.

“Y me quedó dando vueltas una cosa que dijiste hace un rato que tenía que ver con tu crianza, que habías sido súper distinta con la mayor versus ahora. ¿En qué ha cambiado en lo concreto para ti?”

Molina: “Súper concreto: la pega. Definitivamente. Yo tomé decisiones porque mi hija mayor me hizo darme cuenta que gran parte de mi vida había tenido que ver con mi trabajo. Muy obsesiva, muy responsable, profesional, metódica. Entonces, estuve más ausente.

“El ser diputada de la República para mí fue un tema. Ocho años viajando todos los días, no llegaba temprano, a la Laura la veía prácticamente durmiendo, nos dábamos un beso y eso sería. Nos veíamos a veces en la mañana. Con mi hija mayor pasó mucho eso”

Basauri: “¿Por qué crees que ese tipo de exigencias suceden con las mujeres? Es un tema que pasa mucho, la culpa de trabajar tanto y los hijos que le cobran a las mamás por trabajar tanto. Y no pasa con los papás”

Molina: “Es un tema social. Estamos en una sociedad muy machista, donde finalmente la responsabilidad de la crianza es nuestra. Y eso tiene que cambiar, tiene que haber una co-responsabilidad. Los padres también tienen que darse tiempo para salir, conversar con sus hijos, para abrazar a sus hijas”

Constant: “Laura, ¿a ti te gustaba que la mamá tuviera esa pega? ¿O tú también pensabas ‘ay, ojalá termine luego esta pega para que esté más tiempo conmigo’?”

Laura: “Sí, porque la veía muy poco. Cuando llegaba estaba cansada, entonces se iba a acostar, o tenía que ver cosas del trabajo”

Constant: “Como hijo uno también les exige a los papás. ‘Ya poh mamá, búscate otra pega’. A mí los míos me dicen que no trabaje, de una, son radicales. ¿Pero en tu caso, en algún minuto le dijiste a tu mamá ‘ya poh mamá, no trabajes más’. O ‘quédate conmigo’?”

Laura: “Sí, para que me vaya a buscar al colegio más o estemos más tiempo juntas”

Ivette Vergara: “¿Sentiste que dejaron de hacer cosas juntas por la pega de tu mamá?”

Laura: “Sí”

Molina: “En el día a día. Y eso que con la Laura yo he tenido la posibilidad de hacer un giro y darme cuenta de muchas cosas que eran fundamentales en mi vida. Lo más importante hoy día es lo que siento como persona, como mujer, quien quiero ser yo de aquí en adelante”

Constant: “Pero cuando la Laura te decía ‘para de trabajar, para un poco’, ¿qué sentías?”

Molina: “Es que es mi pega, tienes que responder, ¿cómo paras sin que te quede una escoba?”

Constant: “¿Pero internamente qué te pasaba a ti?”

Molina: “Sentía que tenía que estar más tiempo. Uno dice ‘pucha, voy a tratar de llegar más temprano’, con la mejor disposición, pero estás cansada”

Vergara: “¿Ese era tu análisis? ¿O era como (Ivette realiza el gesto de apuñalarse el pecho)?”

Molina: “Total. Culpable”

Karol Lucero: “No hay nada que hacer. Como tú, Karla, cuando te dicen que no vayas a trabajar”

Constant: “Es que sí hay que hacer. Mi realidad, me gusta trabajar, me hace bien, pero yo entiendo de donde viene el pedido. Por ejemplo, cosas que cambiaron en mi casa: por estar acá nunca más fui a dejar a Pedro al colegio. Me siento mal porque obviamente me gustaría hacer cosas que antes hacíamos. Pero me organicé de tal manera que ahora compartimos otros tiempos”

Molina: “Nosotras también. Yo llego, inmediatamente nos sentamos, conversamos, me enseña a hacer slime y empezamos a hacer las mezclas. Es su mundo y yo me meto en ese mundo y me conversa, me muestra sus tenidas, se cambia de ropa y modela”

Constant: “¿Ahora sales más temprano?”

Molina: ”Totalmente. Ahora salgo de día, antes no tenía día. Ahora tengo vida. No es que antes no haya tenido, pero era otra forma de vida” –MIRA AQUÍ EL VIDEO