Glamorama
María Inés Facuse lloró al revelar los dramas que ha vivido en Miami desde que se separó de Jadue. IMAGENES: CHV

“Me grita ‘anda a pedir plata a la calle’”: el relato completo de la cruda realidad que vive la ex mujer de Sergio Jadue en Miami

Autor: Cristián Farías / 12 marzo, 2019

María Inés Facuse, la mujer de Sergio Jadue, rompió el silencio a más de tres años de su llegada a Miami junto al ex presidente de la ANFP y sus dos hijos. La mujer dejó todo en Chile para acompañar a su marido, quien se radicó en Estados Unidos como testigo protegido del FBI en el caso de corrupción en la FIFA.

Sin embargo, hoy la realidad que vive es dura: está en trámites de su divorcio con Jadue, duerme en un pequeño departamento, no ve a su hijo mayor, tiene la tuición compartida de la hija menor de ambos y pasa una precaria situación económica.

Todo esto lo relató en una entrevista de alrededor de dos horas que le dio a Julio César Rodríguez para el nuevo matinal Contigo en la Mañana, de Chilevisión.

Este es el relato completo de Facuse:

Julio César Rodríguez: “Tengo entendido que esta es la primera entrevista de tu vida”

María Inés Facuse: «Sí, la primera entrevista en mi vida”

Rodríguez: «Gracias por la confianza, por aceptarnos y recibirnos. ¿Te separaste?”

Facuse: «Sí”

Rodríguez: «Y te separaste acá, en la compleja condición de Sergio”

Facuse: «Sí, es compleja porque él me presentó el divorcio. Cuando yo me senté con él a conversar de que esto ya no daba más…”

Rodríguez: «María Inés, entiendo que tú le pides irte de la casa, separarte. Él en un primer momento lo toma bien, pero después te pide el divorcio y se cortan completamente las relaciones”

Facuse: «Sí. Nosotros conversamos, esta no es primera vez que conversamos el tema de separarnos. Yo he luchado mucho por la familia y he luchado mucho también en este país, sobre todo, porque yo sabía que él poniendo un pie en este país, se iba a quedar solo.

«Y todos los que le ofrecieron su ayuda en Chile, todos los supuestos amigos, no iban a estar con él. Siempre supe que lo iban a dejar solo y yo me quise venir y apostar a seguir luchando por la familia”

Rodríguez: «Tú te quisiste venir, pero sabías que a lo mejor nunca más volverías a Chile”

Facuse: «Era una de las posibilidades”

Rodríguez: «Vamos por parte, para que vayamos entiendo. Tú hoy día, al venir en el paquete, por decirlo fácil digamos. Tú no percibes ni dinero, ni casa, ni ayuda económica del gobierno estadounidense, como Sergio sí”

Facuse: «Yo nada”

Rodríguez: «O sea, todos los dineros, ¿todo es para él?”

Facuse: «Sí”

Rodríguez: «Y él en la situación de divorcio, ¿te colabora?, ¿te ayuda?”

Facuse: «Nada, nada de nada hace seis meses. Al principio sí, fueron dos meses donde él me ubico en un departamento, que es este departamento. Los dos primeros meses sí le pagó al dueño del departamento, el mes de arriendo digamos.

«Pero después, cuando él vio que yo no tenía intención de volver, no. Seis meses que él no me daba ni para mi hija, ni para mí”

Rodríguez: «Y él ahí pidió el divorcio?”

Facuse: «Sí, ahí pidió el divorcio”

Rodríguez: «¿Tú al separarte de Sergio Jadue renuncias a todas las comodidades?”

Facuse: «A todas. Yo he tenido que trabajar en mil cosas, en McDonalds, haciendo aseo, después haciendo jardines en unas casas, en decoración también, he trabajado. Gracias a Dios conocí a una familia chilena, que me ayudó mucho. Que ellos me han sacado adelante, dándome ánimo, ayudándome siempre, cuando no he tenido que comer. Entonces ha sido difícil y gracias a Dios ahora tengo trabajo, aunque sea en lo que sea, pero tengo trabajo y estoy tratando de salir adelante”

Rodríguez: «La separación te costó estar en la calle?”

Facuse: «Sí, estar en la calle. Él siempre me lo dijo”

Rodríguez: «¿Y no puedes volver?”

Facuse: «Yo no quiero volver y no volvería nunca más. Prefiero trabajar toda mi vida en un McDonalds o en donde sea, pero yo no voy a volver”

Rodríguez: «Y volver a Chile implicaría…»

Facuse: «Claro, perdería a mi hija y a mi hijo. Y yo a mi hijo lo tengo que recobrar sea como sea”

Rodríguez: «Desde que te separaste no ves a tu hijo y a tu hija cada…”

Facuse: «Sí, cada siete días tenemos una tuición compartida. De un día para otro me vi sin nada, sin ni siquiera un fin de semana poder comprarle un helado a mi hija. Así me quedé.

«Así como él me lo ha dicho cuando hemos tenido audiencias en la corte. Me grita ‘anda a pedir plata a la calle, antes comías lomito conmigo, ahora vas a comer chicharrones y si es que vas a comer’. Así me grita, saliendo de la audiencia con la juez.

«Imagínate que en la casa donde vivíamos en Aventura, la casa familiar, yo tenía todas mis joyas en la caja fuerte, mis documentos, la foto del seguro social que acá es muy importante. Cuando yo digo que me quiero separar, él se queda con todas mis cosas. Él no me devolvió nada.

«Mi abogada solicitó a la jueza la entrega de todas mis pertenencias, él dijo que no tenía nada. Él dijo que no me iba a entregar nada, que en el minuto que yo me quería ir de esa casa, me iba con lo puesto y eso fue lo que hice.

«Tengo recuerdos de mi padre, de mi madre, joyas de mi abuela (en la casa), pero no tengo nada.

«(Sobre sus nuevos trabajos) Se remueven muchas cosas, tú de repente encuentras que la situación es súper injusta ¿por qué tengo que estar haciendo esto? Si él su prioridad es cambiar de un Audi a un convertible, hace poco tiempo atrás a un Mercedes Benz.

«Y yo tengo que irme a trabajar, cuando no estoy con mis hijas, a las 5 o 6 de la mañana. Para poder pagar un departamento para vivir, para poder estar con mi hija.

«Y resulta que por más que trabajo y trabajo, de noche me vuelvo a hacer otro turno, a veces no tengo para comprarle nada a mi hija, ni un helado, ni llevarla al cine, nada. No tengo. Él lo sabe perfectamente (la situación que está pasando).

«Ahora tiene una pareja (una mujer brasileña), ojalá que lo ayude ella. Yo quiero ser feliz y estoy siendo feliz. (Sobre si ella tiene pareja) Yo tengo una persona que está ahí todos los días.

«Yo decidí separarme porque nuestra relación no venía bien. Me vengo a este país para luchar, para sacar adelante a mi familia y no vi apoyo. Yo creo que él, más de lo que decía que me quería, era lo que necesitaba a mí. La mamá para los niños, una profesora en la casa, alguien que fuera a hacer las compras, limpiara el departamento, que cocinara. Era la necesidad que él tenía.

«Yo creo que desde que llegué a este país, me vine, en vez de dos hijos, con tres. Y él nunca quiso salir adelante, nunca quiso hacer su terapia. Es muy difícil lo que él pasó y fue muy triste.

«(¿Sergio está pegado en eso?) El primer año sí, siempre vivió leyendo prensa, se despertaba, se acostaba leyendo prensa, tratando de tener conexión. El primer año, mucho tiempo no le levantó de la casa, no salió de la casa, siempre sus salidas de escape era Netflix.

«Pero, tenía algunos contactos aún, periodistas o amigos que lo llamaban, le escribían, ‘vas a salir de esto, ten fe. Le podría haber pasado a cualquiera’. Entonces, él se refugiaba en ese poco cariño, pero después él no quiso hacer nada.

«Los amigos se fueron quedando atrás y siempre ha tenido los mismos amigos, que son dos o tres. Y él siempre ha sido poco sociable, siempre ha costado que él llegue a un círculo y caiga bien. Es una persona un poco amargada, apática, bueno, las personas que trabajaron con él, su entorno, saben perfectamente cómo es.

«(¿Te arrepientes de haberte venido con él?) No, no me arrepiento porque en ese entonces creo que fue lo mejor y mi mejor opción, y creo que siempre luchar por la familia es bueno. Él me dio la opción de quedarme con los niños.

«(Sobre la Violencia intrafamiliar el 2010) Cuando pasó esto en Chile, antes de que él asumiera la presidencia de la ANFP, yo no ratifique la violencia intrafamiliar. Porque él me juró que no lo iba a volver a hacer nunca más. Nunca más en la vida. Estaba presente parte de su familia cuando lo hizo.

«Y yo tuve que pasar un súper mal momento, porque en el Tribunal de Familia tuve que hacer una solicitud de entrega de menor. Porque a mí me quitó a mi hijos, mi hija de 7 meses y a mi hijo de 12 años.

«Su madre siempre al lado, sabiendo todo lo que ocurre, su abuela, su tía. Que finalmente yo después tuve que seguir conviviendo con ellas, como si no hubiera pasado nunca nada. Me echaron de la casa donde yo tenía a mis hijos y ahí fue donde estuvimos separados por dos meses más o menos.

«Qué va a pasar cuando se le acabe el beneficio de ayuda?) Él tiene propiedades en Chile, su madre le trae la plata para acá, se la traen sus pocos amigos que le quedan. Siempre están viajando trayéndole plata.

«(Sobre si Jadue trabajaría) No, cuando yo le planteaba esto, él me decía, ´¿pero cómo voy a trabajar en esto? ¿cómo voy a tener un jefe? Sí yo era el jefe’.

«(¿Cómo se conocieron?) Lo conocí en el Tribunal de Menores, yo trabajaba ahí, en Quillota, estudie en la Universidad de Valparaíso, Técnico Jurídico y él estaba haciendo su práctica en la Corporación de Asistencia Judicial, así lo conocí.

«Él en ese tiempo era distinto, si bien era tema de su carácter era muy fuerte y siempre ha sido muy fuerte. Poco respetuoso con la gente que lo rodea, él era un poco más feliz. Yo creo que cuando él era gordito, nosotros éramos súper felices. Después se volvió un egoísta, un egocéntrico, una persona poco preocupada de su familia.

«Yo lo conocí como Jadue. Él se cambió el apellido porque su padre nunca estuvo presente y él no quería ser un Cortés, quería ser un Jadue. Porque, además, le daba más estatus decía él. Siempre ha sido inteligente, siempre quiso que la gente lo reconociera y ser alguien importante.

«Me decía, ‘yo no puedo ser el Sergio Jadue de La Calera, del pueblo, no me tienen que reconocer por eso. Me tiene que reconocer por mis logros’.

“Se operó. Una liposucción con el doctor Eduardo Contreras… Él se va a extremo. (Se empezó a poner) mucho más vanidoso.

“(Es daltónico) Es verdad. Desde que se fue a vivir conmigo que yo lo tenía que dejar su ropa, su corbata cuando viajaba, su terno, su camisa, sus calcetines, todo.

“(Llegada a la ANFP) Cuando pasa todo esto, lo de Jorge Segovia, yo digo ‘no te metas en eso, porque vas a tener problemas’. ‘Sí, lo voy a hacer, lo voy a hacer, lo voy a hacer’. Lo hizo. Y nosotros no lo veíamos nunca. Yo iba a la ANFP muchas veces a almorzar con él, porque no lo veía.

“Tuve una idea de crear un departamento social (en la ANFP). Y el departamento social necesitaba algunas cosas. Y lo del ascensor se mandó a hacer porque fue una ministra, (Catalina) Parot. Y ella no podía subir escaleras. Entonces, dos funcionarios de la ANFP la hicieron sentarse en una silla y la hicieron subir los dos pisos por la escalera. Y dije ‘esto no puede pasar. ¿Por qué no podemos tener acondicionado para discapacitados?’.

“Se querían hacer muchos cambios en (Juan) Pinto Durán y la ANFP. En ese sentido, sí me pidieron la colaboración y sí yo acepté. Y nunca recibí un peso de la ANFP.

“Jorge (Sampaoli) le dobló un poco la mano. Y sí se hicieron muchas cosas que Jorge quiso.

“(Choque del Ferrari de Arturo Vidal) Jorge (Sampaoli) no estaba de acuerdo con que Arturo (Vidal) no tuviera ningún castigo. Pero él sabía perfectamente que Arturo tenía que estar. Y Sergio dijo que él tenía que estar. Jugando una Copa América, Arturo no podía no haber estado. Era imposible. Ahí fue la primera vez que (Jadue) le dobló la mano (a Sampaoli). Le dijo que ‘él tenía que estar sí o sí. Que esta Copa América (2015) se tenía que ganar y se iba a ganar con los mejores’.

“Siempre que Sergio ha salido en algún ligar por acá, siempre ha andado conmigo y nunca he visto que lo hayan encarado. El chileno es muy hablador. El chileno siempre quiere tener algo de fama, lo que sea. A Sergio no lo han encarado, nunca.

“(Lujos de Jadue) Es más para aparentar. Acá todo el mundo anda en Lamborghini, Porsche, Mercedes, todo el mundo tiene las tremendas camionetas. Al principio, él tenía un convertible, un Audi. Y ahora, hace poco, cambió a un Mercedes. Salir a comer todos los días a restaurantes. Se puede dar el lujo que quiera, con la plata de Chile. Yo no tengo nada. Yo nunca tuve nada. Es que nunca le pedí nada tampoco. Él nunca ha confiado en nadie, solo en él. Él confía solo en él y nadie más. No confía ni en su madre.

“Él ganaba plata. A él le pagaban muy bien (en Chile). Él recibía 20 mil, 30 mil dólares mensuales.

“(Coimas) Y lo que pasa es que él, con la gente que se reunía, yo nunca estaba presente. Entonces, yo no tenía cómo enterarme. Pero hay un hecho que todavía me queda dando vueltas. Él me dice ‘sabes, le voy a comprar un auto a mi mamá’. Y viene un señor y le regala un auto. Entonces le digo ‘¿cómo te regala un auto para tu mamá? No lo puedo creer’. ‘Sí, me regaló un auto para mi mamá’. Pero una persona que venga con una camioneta a regalarle un auto porque sí, a mí no me calza.

“(Viaje a EE.UU.) Yo me entero cuando me llaman en la madrugada, no me acuerdo muy bien. Que había quedado una embarrada, que se estaban llevando detenidos a algunos presidentes, presidentes de federaciones. Me llama un dirigente, que andaba con él, lo llaman a una reunión y me dice que ‘teme lo peor, que está encerrado en una pieza y no sabe bien qué es lo que está haciendo, que no quiere abrir, tiene el celular apagado’. Y me dice ‘yo no sé, Nene, si es posible que tú lo llames y te contactes con él, porque es capaz de suicidarse’, me dice. ‘Él no va a ser capaz de enfrentar esto’.

“Él me llama llorando. Me dice que lo perdone, que cometió un error, que no me quiere daño ni a mí ni a los niños. Fue la primera vez que lo he visto tan afectado, lo escuché tan afectado. Y después solo esperar que llegara a Chile para que me contara lo que había sucedido, pero él ya tenía como todo más o menos claro. Me dijo ‘no te va a pasar nada, porque no tienes nada que ver. Yo voy a ver cómo enfrentó esta situación ‘, me dice. Pero el miedo que yo tenía es que no llegara a enfrentar la situación y que no llegara a Chile.

“Cuando llega, me dice ‘pasa esto y esto. Yo recibí plata, recibí esto, tengo las platas en una cuenta en Estados Unidos. En cualquier minuto puede pasar lo que pueda pasar’. Me dice ‘no te preocupes, que ya me estoy organizando para colaborar’. Entonces, como que él… No podía creer que tenía todo armado.

“Él viaja a Estados Unidos y viene para acá. Creo que fue a Nueva York acompañado de otra persona que andaba buscando un buffet de abogados que lo pudiera representar. Él cuando ya contacta a los abogados, viaja dos o tres veces a acá. Y ahí cuando tuvo contacto con la gente de Estados Unidos y decidió cooperar en la investigación.

“(Dice que se van) Una semana antes de irnos. Él siempre hizo todo. A mí me sacan en un auto con mi hijo y él e viene en otro auto por detrás, con 10 minutos de diferencia. Y me pongo a hacer maletas. Hice muchas maletas, 13 o 14, más los bolsos de manos y las mochilas de los niños. Cundo llego estaba la prensa, pero la prensa estaba esperándolo a él. Yo no doy declaraciones, soy de bajo perfil y nunca digo nada. Y creo que las maletas ya se habían ido. Creo que als maletas ls habían mandado antes que nosotros tuviéramos que irnos.

“Viajamos en el mismo avión, mismo avión y asientos correlativos. Embarcamos todos juntos, sí, claro, nos hicieron pasar por un lugar especial (del aeropuerto).

“No era fácil. Era nerviosismo, porque más encima uno no sabía a lo que llegaba. (El más triste) era mi hijo (comienza a llorar). Tenía una edad que no era fácil dejar todo para él ahí. Tenía su novia, que la quería mucho, sus mejores amigos, gente que lo quería mucho. Él iba muy triste. A mi hija le dije que nos íbamos de vacaciones. Y como era chica, y le gustaba la playa, la única que iba a extrañar iba a ser a su nanita, la Vicky, que la cuidaba. Sergio iba muerto en vida, como el primer año y medio que estuvo acá. Muerto en vida.

“La llegada fue complicada, porque lo llaman a él por alto parlantes. Entonces se entera todo el avión que nosotros estábamos ahí. La gente empieza a mirar, otros empiezan a hacer gesto, así como de ladrones. Tu sabes que la gente, si te quiere decir algo, no tiene respeto ni porque tú andes con niños. Entonces, fue difícil. Nos bajamos del avión.

“Nosotros vivimos en lugares distintos. Muchos (hoteles). Pasa, yo creo, unos cinco meses (de ir de hotel en hotel). Lo que más pena me da es que él, teniendo una segunda oportunidad, Julio César, y decir ‘yo no me fui preso después de la cagá que me mandé’, tú no te podí seguir victimizando. Nosotros hicimos muchos esfuerzos. Dejamos a mucha gente que queríamos. Él no era la única víctima en este cuento.

“A la gente siempre le gusta opinar. Pero la gente tiene que estar en mi pellejo para saber lo que he sufrido y lo que he pasado.

“Mi sueño es ser feliz, recuperar a mi hijo y vivir con mi hija tranquila. Creo que me lo merezco (llora). Voy a trabajar para eso. Siento miedo, pero siento miedo por él. Y siento miedo porque a él no le va a gustar esta entrevista. Segundo, él me va a necesitar mucho más de lo que yo lo voy a necesitar a él”.