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Glamorama
Marcela Vacarezza lloró al contar los detalles del portonazo. IMAGEN TOMADA DE PANTALLA / CHV

“Pensé que lo habían matado”: el estremecedor relato de Marcela Vacarezza al revivir portonazo que sufrió con Rafael Araneda

Autor: C. Z. / 4 abril, 2019

Marcela Vacarezza no pudo controlar el llanto. Este jueves, en el Centro de Justicia, la panelista del Muy Buenos Días tuvo que revivir la traumática experiencia del portonazo que sufrió ella y su familia la noche del 20 de agosto de 2017 en su casa de Vitacura.

Rafael Araneda, su esposo, fue el primero en declarar este miércoles en el juicio oral por el asalto. El animador entregó un duro relato de lo que vivieron. “Tuve a un hombre que me perseguía con un arma “, aseguró.

Luego detalló un terrible episodio: “Sólo me muevo de ahí motivado por el grito de mi hija Martina que me dice ‘¡papá me están manoseando, me están toqueteando!’, yo le digo ‘tranquila Martina’ y sigo solicitando que no se le haga daño a los niños”.

Y este jueves fue el turno de Vacarezza. La esposa de Araneda no aguantó la angustia y comenzó a llorar mientras recordaba los detalles del portonazo. “Perdón”, pedía mientras trataba de aguantar la pena.

Este fue parte del relato de Vacarezza emitido por Chilevisión Noticias y La Cuarta:

Marcela Vacarezza: “Ingresamos a la casa y atrás nuestro ingresaron dos autos. Decidí bajarme rápidamente de auto cuando ya había uno de ellos encima mío. Y traté de bajar a mi hija, que venía en el lado derecho del auto, detrás mío, pero ya la estaba bajando otro de ellos.

“El que estaba al frente mío estaba con una máscara, tapándose completamente el rostro, de calavera, con una pistola en mi abdomen, y mi hija al lado con otro de ellos, que le robó su gargantilla. A mí me sacaron mi argolla y un anillo que tenía en mi mano derecha, mi cartera. Y bueno, siguieron haciendo sus cosas.

“Yo agarré a mi hija y lo único que traté de hacer fue protegerla, que no le pasara nada, que no viera más allá. Pero yo nunca vi qué pasó con Rafael. Y pasaron unos largos minutos. Yo pensé que lo habían matado”.

“Cuando logré ingresar a la casa, todos llorábamos. Estábamos muy afectados, sobre todo mi hija Martina. Ella estaba en el suelo pateando y decía ‘mamá me tocaron, me toquetearon por todos lados’ y yo traté de calmarla diciéndole que solo estaban buscando cosas para robarle”.