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Anita Alvarado en una foto de archivo tomada de su Instagram @anitaalvaradom

“El primer trabajo que tuve fue sexo en vivo. Eran 500 w… mirando”: el crudo testimonio de Anita Alvarado sobre su viaje Japón

Autor: Equipo Glamorama / 9 junio, 2019


Esta es otra historia. Muy diferente y más cruda que la que Anita Alvarado contó hace 18 años, cuando la entrevistaron en revista Paula y se hizo famosa como la geisha chilena. La mujer humilde que viajó a Japón donde se casó con un millonario local, aunque finalmente el hombre era un delincuente financiero que fue condenado a cárcel por desfalco.

En La Divina Comida, la hoy madre soltera de nueve hijos afirmó que se inició en la prostitución por necesidad y luego de un episodio ocurrido con su entonces única hija, Angie Alvarado cuando era una guagua.

Quien llegó a convertirse en uno de los grandes personajes de la farándula recordó como llegó a Japón y como fue su vida allá:

“El primer trabajo que tuve fue sexo en vivo. Eran 500 weones mirando. Entre 300 y 500. Te bajas del avión y no te queda otra opción. Ellos son tus dueños, yo le pertenecía a ellos.

“Por el hecho de haberme llevado yo tenía que pagar, en esos años, 12 millones 500. Uno se demoraba tres años en pagar la deuda. Y tú te las arreglabas, entre show y show te buscabas a tus clientes. Teníamos un departamento para 37 mujeres… Por si acaso, llevo casada 21 años.

“(Yuji Chida, el japonés con el que se casó, le transfirió cerca de 5 millones de dólares y posteriormente fue encarcelado por desfalco) Cliente de una compañera de trabajo. Era invierno y no tenía plata para medias. Tenía un vestido súper ajustado y unos zapatos con tacos. Tenía frío. Y no tenía plata para medias.

“Y la Yuki Chan me dice ‘Bruchi’, yo me llamaba ‘Bruchi’, me dice ‘parte a esa mesa, ahí hay dinero’. Le dije ‘no me voy a acercar. Y me dice ‘¿quieres o no quieres que tus hijos estén bien?’ (Anita llora). Y fue como un palmetazo en el pecho y me fui a sentar. Le dije ‘esto sale la hora’ y me dijo ‘no hay problema con el dinero’, y dije ‘vamos’.

“Me hace la pregunta de ‘¿qué haces en este país?’. Me dio tanta rabia. Y le dije ‘debe ser porque necesito, o sino no estaría aquí’. Pidió una horita más. Ahí me empezó a caer un poquitito bien. Y era en un restaurante, no en el hecho sexual. Entonces era bueno. Como que quería agradarme, pero algo me desagradaba, pasaba con él.

“Fuimos al motel. Al otro día me va a buscar de nuevo. Me lleva a comer y me dice ‘te traigo un regalo’, en un maletín, igual que el de Pretty Woman, una cuestión con el collar, igualito pero más grandecito, con cien mil dólares. Le dije ‘vámonos al motel altiro’.

“Me fui al motel. Valió 100 mil dólares. Yo me dediqué 100% a este personaje. Era el amor o el dinero. Yo estaba enamorada de otro japonés y decía ‘si me quedo con este es como quedarme en la media agua del Hogar de Cristo’. Y si me quedo aquí era como ‘vine a Japón con un propósito y lo logré’.

“Me depositaba como 200 mil dólares mensuales. Por eso a mí no me asusta la plata, no me asusta el que tiene, no me asustan las casas grandes, no me asustan el que no tiene. Yo nací no teniendo nada y llegué a tenerlo todo. Y no me asusta, porque todo eso lo regalé a la gente que correspondía” –MIRE AQUI EL VIDEO. MINUTO 01.50.00-.