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Glamorama
Las fotos que Me Late mostró sobre Tonka y su primer pololo. IMAGENES: TV+

“Es como la hija que nunca tuve…”: Ex suegro de Tonka Tomicic desclasifica la primera gran relación de la animadora

Autor: C. Z. / 23 julio, 2019

“¡Exclusivo! Revelamos al ex suegro de Tonka”, tituló este lunes Me Late, el programa del canal TV+ conducido por Daniel “Huevo” Fuenzalida.

El espacio emitió una entrevista que le hicieron a Luis Duvauchelle, padre de Ives Duvauchelle, primer pololo de Tonka. El ex suegro reveló detalles de la primera gran relación de la animadora con su hijo y aseguró que vivió en su casa por más de 13 años.

En Me Late contaron que Tonka llegó a la casa de sus suegros, supuestamente, en 1990, con solo 14 años. Según Luis, la actual conductora de Canal 13 habría dejado la casa de sus padres para irse a vivir con ellos.

Sin embargo, su ex suegro agregó que Tonka, presuntamente, abandonó la casa de forma “inexplicable” y nunca más volvió. –LEA TODO LO QUE DIJO AL FINAL DE ESTA NOTA–

En el programa detallaron que fue en 2004 cuando Tonka habría abandonado la casa de sus suegros. Ese mismo año, daba sus primeros pasos en TVN.

En contacto con La Cuarta, Tonka respondió a la entrevista de su ex suegro. “Desconozco sus intenciones. Sin embargo, lo poco que he visto de esas declaraciones, tal vez corresponden a un mundo paralelo, pero no a la realidad”.

La animadora agregó: “Afirmar que yo me fui a vivir a otra casa a los 14 años y no reparar en este punto y no decir nada al respecto, sería una falta de respeto a mi mamá, a mi papá y a mi nona, a toda mi familia”.

Esto fue lo que dijo su ex suegro en Me Late:

Luis Duvauchelle: “Es como la hija que nunca tuve… Fue como un duelo cuando se fue, porque es una persona muy cálida, muy humana. Vivió con nosotros prácticamente casi 15 años como pareja de mi hijo número dos, porque tengo tres, el del medio. Vivió acá y fue muy querida por nosotros. Ella era miembro de nuestra familia.

“Ellos, como pareja, estuvieron cerca de 15 años, y de los cuales ella vivió 13, porque los otros dos años se fue con mi hijo a trabajar a Buenos Aires, a raíz de que él tenía un cargo más o menos importante en IBM. IBM Chile e IBM Argentina. Estuvieron dos años y luego volvieron.

“Estudiaba en las Monjas Argentinas. Llegó un viernes, con un bolso, invitada por uno de mis hijos. La presentaron, la conocimos. Y al viernes siguiente volvió y comenzó un romance con mi hijo Ives Duvauchelle, ingeniero comercial. Y a un mes, se quedó”

“Ese es un tema, te lo prometo, que no se conversó (entre ellos y la familia de Tonka). Nosotros los fuimos a visitar. Alguna vez tomaron una oncecita aquí, nosotros tomamos oncecita allá… Nos llevábamos muy bien, pero el tema nunca se tocó (de vivir en su casa)”.

Luis muestra su supuesta pieza: “Nadie la ha ocupado. Aquí, está. Así que, cuando quiera, vuelva… Hay cosas de ella, pequeños detalles. Cuando comenzó a escalar en la gloria, se conversaba aquí, en el comedor, en la sala, donde estuviéramos.

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“Aquí fue la última vez que la vi que lo amaba. Le mordía la oreja. ‘¿Qué haría yo sin mi Monito?’. Ella estaba sentada en la rodilla, un día jueves, y se fue un día sábado.

“La explicación de qué pasó, jamás la vamos a saber. Mi hijo, que era su pareja, no se explica qué razón habría para que haya existido algún distanciamiento, nada de eso. Me acuerdo que fue un día sábado, del mes de febrero. Íbamos a ir a un casamiento, alrededor de las 7 de la tarde. Se sacaba un sobrino de mi esposa. La Tonka y mi hijo eran los padrinos de la novia y, nosotros dos, éramos los padrinos del novio.

“Y me acuerdo que estaba sentado, pasándole el último pañito al vidrio para ponerle la cinta y llevar a los novios, cuando la veo. Se acerca a la puerta, con jeans y todo, y con un morral aquí atrás. ‘Flaca, ¿para dónde vas?’. ‘Ay, vuelvo altiro, tío’. Nunca más volvió. Y nunca más ella volvió a esta casa.

“Realmente no intento ser exagerado, pero es más que un duelo, porque cuando tienes un duelo por fallecimiento, sabes que murió, se fue al cementerio, y tienes un periodo de cicatrización. Y el proceso del duelo y el dolor toma su tiempo. Pero acá sabíamos que estaba viva, que era de nosotros. Para nosotros fue un duelo y para mí fue fatal. No hemos tocado el tema nunca más.

“Con mi hijo no hablamos de ese tema. Fue un fenómeno realmente muy extraño, porque habiendo tanta familiaridad y confianza, hubo ciertas conversación. A lo mejor será porque con mi esposa hemos respetado tanto al otro ser humano que, si el otro no habla nada, no tiene sentido”.

“Yo veía a mi hijo triste. Cero conversaciones. Trataba de que las conversaciones fueran más alegres, cercanas y novedosas para sacarlo. Para él, yo creo, fue una tristeza, porque nunca lo ha dicho… No sé si soy tan sincero o te estoy mintiendo. Yo creo que todavía tiene su pena, yo creo, aún tiene su pena, a pesar de que está en pareja con una niña. No se habla del sentimiento, del amor, no se habla nada. Es secreto.

“Ella no ha vuelto. Llamó solamente cuando murió mi suegra, en Tomé, porque tenía mucha familiaridad. No sé si te conté en un momento, pero a los 14, 13 años que vivieron juntos, todos los veranos en Tomé. Allá tenían su mundo, sus amistades. Yo creo que la Tonka, a pesar del tiempo que ha pasado, sigue siendo una ídola en Tomé, de la gente de su edad. Inexplicable, realmente inexplicable.

“La palabra ingrata corresponde, pero no para la relación de amor con mi hijo, sino que con nosotros, por ejemplo. Quizás yo no tanto, pero por ejemplo mi esposa, que fue muy cercana, 14, 15 años muy cercana. Compartían todo. A veces todos pensaban que mi esposa era la mamá de ella. Por lo menos una llamada telefónica. Por otros contactos, que tuvo en Tomé, supo que ‘murió su abuela tomesina’.

“Ahí llamó a mi esposa para darle el consuelo. Le dijo que la iba a invitar a tomarse un café por ahí para conversar, pero nunca más. Entonces, por eso yo pienso que fue una ingrata, porque la ruptura del amor no tiene nada que ver con la ruptura con nosotros. Y la Marija, la mamá de Tonkita, era muy amiga y muy apegada a nosotros. Compartíamos bastante.

“(Mi hijo) Compró una maravilla. Espectacular. Pero sencilla. Una casa de un piso, caben dos o tres autos, muy agradable, con un quincho atrás. Y eso se vendió y repartió las platas. Había un departamento, donde se iba a quedar mi hijo. Se fijó el precio. Se le pagó a la Tonka la mitad. Ella firmó su escritura y traspasó su parte.

“Aquí no había odio. El día jueves, la Tonka lo amaba, se lo decía y yo lo escuchaba. Y el día sábado se va. Entonces, ahí te queda una incógnita, una cosa que tiene que resolver mi hijo. Él, aunque es muy reestructurado, y muy abierto con nosotros, nunca percibió un mensaje, una luz amarilla. Eso es lo extraño. Por eso lo digo con una risa: ‘¿Estará embrujada?’, no sé, pienso yo. Y no es que crea en la brujería y esas cosas. Es que no tiene una explicación.

“Mira, ‘Flaca’, qué te puedo decir… Te quiero con toda mi alma. Eres como mi hija. Han pasado unos años. No se ha cicatrizado el amor. Te queremos mucho. Y pienso que eres un poco ingrata, como me está preguntando Luchito (Sandoval, periodista que lo entrevista), por el hecho de que no nos ha pegado una llamadita telefónica. Invitaste a un café a Elizabeth y no cumpliste. Es una pequeña ingratitud, pero es un pecado… El amor que te tenemos, fuiste parte de la familia y aquí está tu casa. Cuando quieras, vuelvas”.