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Glamorama

“No había comida para los dos. Comía él o comía yo… Se te va a la m… la dignidad”: el honesto relato de Maca Tondreau

Autor: Francisca Varela / 9 septiembre, 2019

A los 18 años Maca Tondreau tuvo a su primer hijo, Gianpiero, que nació de su matrimonio con el humorista Enzo Corsi.

La conocida figura televisiva ha contado que esos tiempos fueron muy difíciles, porque tuvo que arreglárselas sola para sobrevivir y criar a su hijo. Y en el último capítulo de Podemos Hablar, relató más en detalle como fueron esos años.

En el estelar de conversación de Chilevisión Maca compartió con Natalia Cuevas, Adriana Barrientos –la modelo desclasificó su tórrido affaire con Beto Cuevas-, Rodrigo Villegas y el alcalde Rodrigo Delgado:

Macarena Tondreau: “Cuando fui mamá a los 18 y me separé a los 20, casi 21, fue un período súper complicado, porque no tenía como mantener a mi hijo y no iba a volver a mi casa, porque yo soy súper dura conmigo. Si yo sigo un camino no vuelvo atrás, no pido ayuda a mis papás, nada.

“Entonces, hubo una época en la cual tenía tres trabajos, pero los tres me pagaban muy poquito y tenía que pagar departamento y alguien que cuidara a mi hijo. Llegó un momento en que no había comida para los dos, comía él o comía yo.

“Mi vecina… Me da pena, pero se me quita. Mis vecinas me daban de repente. Yo no aceptaba la comida, pero dejaban la comida en la entrada y me golpeaban la puerta. Y era un plato de comida”

Natalia Cuevas: “Pero eso te pasa por orgullosa”

Tondreau: “Sí, era súper orgullosa, pero porque me quería castigar de tonta. Y claro, yo pasé meses en que mi comida del día era un pedazo de pan con un té. Llegué a pesar 46 kilos, cuando pesaba 54. Bajé ocho kilos en tres meses.

“Lo que me tiene tranquila es que mi hijo jamás pasó hambre. A lo mejor no siempre tuvo el mejor plato, la comida era fome porque era como juntando lo que había en la casa. Pero sí lo hizo ser un mejor hombre. A pesar de que era chiquitito, él tiene claro que nos faltaron durante un buen tiempo hartas cosas.

“El valora todo lo que tiene ahora a los 25 años. Pero sí, para mí fue súper duro. Lo hacía dormir y me tenía que encerrar a llorar y lloraba de dolor de guata, de hambre. O sea, yo sé lo que es tener dolor de estómago por no poder comer.

“Juntaba lo que había. Raspaba la olla hasta lo último del pedacito que le había cocinado a él, después yo me comía lo que quedaba. Al día siguiente me tenía que levantar y rezar… Fue la época más católica que tuve… Para poder tener un poco de comida. No era fácil. Pero a él no le faltó y él nunca me vio llorar por hambre. Nunca, jamás”

Julián Elfenbein: “Salvo ahora que está viendo que haces este recuerdo”

Tondreau: “Es que después lo conversamos varias veces. En algún minuto de la vida él me preguntó de su infancia y se lo conté, pero se lo conté con el orgullo de que salimos adelante.

“Yo lo veo ahora como un profesional que trabaja increíble, que tiene su departamento, que es un tipo resuelto, un hombre con un corazón de oro. Entonces, ya se lo podía contar”

Elfenbein: “Hay algo que emociona particularmente de lo que tú estás contando. Que tus vecinos te dejaban en la puerta un plato o una bandeja con comida”

Tondreau: “Sí, yo tenía dos vecinas, la Pame y la Marité, que quería mucho y que son dos vecinas que me vieron llorar”

Elfenbein: “¿Qué te gustaría decirles?”

Tondreau: “A pesar de que no nos vemos hace años, que las quiero mucho, ellas saben todo lo que les debo. Lo conversamos muchas veces, nos juntamos varias veces después, hasta la época que estaba con Alfredo (Alonso, su actual marido).

“Les debo mucho. Por eso de repente soy tan jodía con el tema de ver niños en la calle, querer ayudar a las fundaciones, porque no sé si hay un dolor más fuerte que el dolor del hambre. Es una angustia y una desesperación tan grande, y pierdes la dignidad. Se te va a la mierda la dignidad. Es terrible, te sientes como lo peor. No eres capaz de conseguirte un plato de comida. Es fuerte”

Elfenbein: “Tu hijo, a quien conozco, es una bellísima persona. Debe estar viéndote y deber estar muy orgulloso de la mamá que dejaba de comer. Era él o eras tú. Yo creo que también él quiere escuchar algo de ti, porque quizás es primera vez que te ve llorar por eso”

Tondreau: “Es que yo le hablo todos los días, a pesar de que no vivimos juntos, le digo todos los días que lo amo, lo orgullosa que estoy de él. Antes de entrar al programa hablamos, porque había tenido una reunión con sus jefes, lo van a subir de puesto y siempre le digo que estoy tan orgullosa.

“El que me levantaba todos los días para seguir adelante era él. Porque una vez una amiga me preguntó algo súper duro, que después lo entendí, en el minuto yo la mandé a la punta del cerro. Me dijo ‘¿y nunca te quisiste quitar la vida?’. Que para mí fue duro que te pregunten algo así.

“Otra vez me preguntaron ‘¿nunca quisiste abortar para no tenerlo?’. Tenía 18 años cuando quedé embarazada. Jamás, porque si yo quise quedar embarazada, porque yo lo quise hacer, hay que aperrar y nunca me quise quitar la vida por Gianpiero. Porque es un pendejo tan rico, que hasta el día de me alegra la vida.

“Cada día me levantaba y lo miraba. El se dormía y me hacía dormir en su pecho. Una cosa de este porte, de tres años, me decía ‘mamita, acá’. Y en la mañana me levantaba, le miraba su sonrisa y decía ‘vamos para adelante que se puede’. Mi alimento era su sonrisa y me alimentó porque aquí estoy, sigo viva” –MIRE AQUI EL VIDEO-.