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Glamorama
"Serrucho" en Mucho Gusto. IMAGEN TOMADA DE PANTALLA: MEGA.

El sensible momento del chef “Serrucho” al hablar de sus hijos

Autor: F .V. / 3 octubre, 2019

“La emoción de los padres al hablar de sus hijos”. Este fue el tema de este jueves en el Mucho Gusto. Cada uno de sus animadores y panelistas contaron su experiencia y relataron aspectos desconocidos de sus vidas.

Primero fue Diana Bolocco quien contó que Pedro, su hijo mayor, sale este año de cuarto medio. La animadora estuvo al borde las lágrimas explicando la emoción que siente al verlos crecer.

Luego, el chef Miguel Valenzuela, más conocido como “Serrucho”, mostró su lado más humano.

El cocinero se separó hace tres años y hoy comparte la custodia de sus dos hijos con su ex mujer. La mitad del mes los cuida él y la otra mitad la madre.

Y al hablar de sus hijos, el chef no pudo evitar llorar y conmover a sus compañeros. Esto fue lo que relató:

Luis Jara: “El Serrucho es un hombre separado, y has criado a tus hijos el último tiempo con harto esfuerzo, junto a la madre de tus hijos. Pero claro, el José dice, ¿es tan distinto criar a un hijo cuando estás separado que cuando estás casado? ¿Te cambió la forma de ser papá?”

Miguel “Serrucho” Valenzuela: “Yo creo que en lo que más uno se enfoca es en lo que ellos pensarían, en los que a ellos les está pasando. Para mí no ha sido fácil. Han sido tres años ya de ajustes. Yo creo que cumplo un rol bueno de papá. Con la Yorka tenemos una buena relación. Separamos 15 días y 15 días. Tenemos algo como medio compartido y en verdad están ahí los niños que es lo más importante.

“Cuando uno los quiere, cuando quiere estar, cuando quiere generar un momento, puede ir con confianza decirle al otro y listo. Creo que estos tiempos tan convulsionados, más allá de la separación, creo que hay cosas mucho más malas.

“El mundo está pasando por unas cosas súper complicadas, y esos son mis grandes miedos, que ellos no puedan disfrutar lo que yo he disfrutado, que no puedan vivir lo que yo he vivido. Hoy, a mis 36, el enfoque principal es mi familia, poder ganar tiempo, la mayor cantidad de tiempo que yo tenga dedicárselo a ellos, a mí mamá, a mi papá, a tenerlos en familia.

“Nosotros podemos salir con la Yorka, almorzar, generarles esas situaciones, porque aquí no se perdió esa relación. Quizás lo que se perdió es el amor entre ella y yo, el amor de pareja. Ni siquiera de papás. Ella es la mujer más importante, porque es quien cuida a mis hijos.

“Es quien tiene los otros 15 días del mes a las personas más importantes para mí. Cuando hablo de mis hijos… (se quiebra) Es lo más importante que a mí me ha pasado en la vida.

“El otro día le contaba a alguien, no recuerdo muy bien el nacimiento de Balti, que es mi hijo más chico. Pero sí el primero, cuando sale con el cordón umbilical agarrado en el cuello y yo siento como que cierro los ojos, pasan segundos, los vuelvo a abrir y ya me siento en otra vida.

“Me sentí con más miedo. Yo todavía los miro para saber si están respirando. Dormimos los tres en mi pieza. Ya por cosas lógicas, han crecido un poco más. Entonces, hay uno que tiene que dormir en un colchón en el piso, nos vamos turnando, pero es maravilloso.

“Yo a Diego lo tuve a los 24 años. Y nada, eso son, eso quiero. Esa es mi mejor imagen para la vida. Es lo más valioso. No quiero nada más… Después de ellos, lo que me da Dios es extra, son bonus track. Yo no necesito nada más. Estando con ellos, es mi momento de mayor felicidad”.