Glamorama
Delfina Guzmán en diciembre de 2019 en su visita al late No Culpes a la Noche, de TVN.

La cuarentena de Delfina Guzmán a los 92 años: “No me molesta tanto estar encerrada, sino que me carga no poder ver a mis hijos, a mi familia, a mi gente. Es el aislamiento. Es un horror…»

Autor: C. Z. / 14 julio, 2020

La premiada actriz Delfina Guzmán, de 92 años, contó como vive la cuarentena.

La protagonista de películas, telenovelas y obras de teatro se contactó con el espacio que Angélica Castro emite en vivo a través del instagram de Velvet.

Durante la conversación, Guzmán se refirió a episodios de su vida y al cariño que le entrega la gente, en otros temas.

En tanto, este fue parte del diálogo sobre el encierro frente a pandemia:

Angélica Castro: “¿Cómo te has sentido en esta cuarentena?”

Delfina Guzmán, con tono irónico: “Divina… ¿No has visto algo más entretenido en esta cuarentena? Es una maravilla esto. Qué idea más linda tuvieron los científicos. Como vas a ver que los científicos, en el siglo XXI, descubren que este planeta no es habitable para la raza humana porque está lleno de microbios. Y los virus se demoran, en cada vacuna, tres o cuatro años. Depende del ánimo. ¿Qué me dices tú? ¿Cómo voy a estar contenta?”

Castro: “Indignada. Esto que te tienen encerrada es lo peor que te puede pasar. Imagínate. A la Delfina Guzmán la tiene obligada encerrada en su casa. Eso no lo hubiera conseguido nadie en tu vida”

Guzmán: “Así es. Pero no me molesta tanto estar encerrada, sino que me carga no poder ver a mis hijos, a mi familia, a mi gente. Es el aislamiento. Es un horror. Esto es lo peor que le puede pasar a un ser humano. Esto es atroz, atroz. Y no me acostumbro.

“Y cuando comienzas a ser una cifra, porque te has fijado que todo es con porcentaje, tantos muertos, tantos vivos. Porcentaje. Yo digo ‘por favor, sáquenme, soy una persona, no una cifra’”

Castro: “¿Cómo se organizan con tu familia ahora? ¿Solo por teléfono?”

Guzmán: “Solo por teléfono ahora. Yo no distingo esa cosa que está frente a mi cama… Computador. Angélica, vas a tener que tener paciencia conmigo, porque estoy muy imbécil… No distingo entre el computador, el celular y el televisor. Por suerte tengo dos ángeles que me cuidan y que aprietan todos los botones que yo no sé apretar.

“Y no pienso aprender. Me carga la tecnología, me revienta la tecnología. No, no me interesa para nada”.

Castro: “Cuando tú ves lo que se ha modernizado las calles, la misma gente, ¿cuál es esa sensación de ver estos cambios? Hablemos de la ciudad, no nos vayamos al campo”

Guzmán: “Mira, fíjate, preciosa, que me toca un tema que es el único que me importa. De repente uno empieza a sentirse apátrida, que yo no pertenezco a esto, que no pertenezco a nada. Es una sensación de orfandad tremenda. Esa es la sensación que tengo.

“Mira, leer un artículo en el diario, no voy a nombrar al diario para que no me pongan no sé qué cosa, porque soy una vieja de mierda… Tocaste el tema de la orfandad. Y está muy raro esto, este país, muy raro”

Castro: “¿Qué sientes que hemos perdido? Lo que tú más extrañas, porque para sentirse huérfano es porque perdiste algo”

Guzmán: “La comunicación entre las personas, el conversar, el tiempo. Pescaron el tiempo y lo metieron en una máquina. Qué me dices que hayan inventado la inteligencia artificial, que estén chochos con la inteligencia artificial ¿y no descubran la vacuna de lo que está matando a todo el mundo? No lo descubren. No, estoy harto negativa hoy día, pero más ratito se me va a quitar (ríe)”

Castro: “No es que estés negativa, sino que harta gente lo siente así. Y por eso, frente a una situación como la que estamos viviendo, esta pandemia, que viene a ser un ‘detente’, al mismo tiempo hay muchas personas que dicen ‘qué increíble que no me había dado cuenta de la familia que tenía. No había valorado a mis hijos, no había tenido la oportunidad de reconquistar a mi marido’. No estás tan alejada de la realidad de muchos”

Guzmán: “Lo que me dices, que recién ahora la gente ha descubierto, con la pandemia, sus relaciones familiares, es en lo absoluto. Tú sabes que yo tengo una familia enorme. Tengo cuatro hijos, trece nueras, cáchate, trece nueras con las que me veo con todas porque mis hijos se casan muy apresuradamente. En mi casa tocan el timbre y siempre hay una señorita de blanco que dice que se viene a casar con uno de mis hijos. Tengo trece nueras a las que adoro y ellas me quieren mucho a mí.

“Éramos cuatro hermanos. Mi familia, por el lado de mi mamá, muchos tíos. Yo he pertenecido a una familia, un núcleo, que es lo que más echo de menos de no poderlos ver como podía verlos antes. Eso es lo único que me importa. Lo demás me da lo mismo”

Luego vuelve a abordar el tema.

Guzmán: “La pandemia. He visto webadas. Ay, Señor, Dios mío”

Castro: “¿Qué es lo que más te molesta? ¿Qué es lo que te saca de quicio?”

Guzmán: “No ver a mi gente. No poder estar. Mira, ese mono chico, que me nació con 92 años, la Rafaela, es una cosa que me la muestran por la mañana, por Zoom, y despierto media bajoneada, la veo y soy feliz. Linda, aprende: gustosa con lo que tienes, y no pienses en lo que no tienes, porque eso es fatal”

Castro: “Me contaban que tienes tu rutina, que caminas cada cierto tiempo…”

Guzmán: “Mi linda, te voy a contar los entretelones de mi existencia, que no son nada entretenidos. Fíjate que tengo un departamento que mira a la Cordillera de los Andes. Y cuando tengo discusiones con mis amigas, que viajan mucho a Europa, ahora no, y me hablan de la Torre Eiffel, y les digo que la Torre Eiffel es una rotería al lado de la Cordillera de los Andes. Entonces, miro la Cordillera de los Andes, llamo a la Lucy o a Pedro, quienes son los que viven conmigo, y les digo ‘vengan a ver la cordillera’. Qué país, qué cosa más hermosa, qué país tan lindo”.