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Glamorama
Miguel Piñera en una foto de archivo tomada de la web. Pedro Ruminot en el pasado Festival de Viña, en una foto de AGENCIA UNO.

Pedro Ruminot revive la historia del carrete con Miguel Piñera: “Seguimos carreteando y me dice ‘ya, vámonos’. Pesca el celular, tres, cuatro de la mañana. ‘¿Aló?’. Y miro la pantalla: Sebastián Piñera…”

Autor: C. Z. / 8 julio, 2020

“Y seguimos carreteando y en un momento me dice ‘ya, vámonos, vámonos’. Y yo digo ‘¿a dónde?’. ‘Espérate’. Pesca el celular, estamos hablando de tres, cuatro de la mañana. ‘¿Aló?’. Y miro la pantalla: Sebastián Piñera…”

Este fue parte del relato de Pedro Ruminot sobre su carrete con Miguel Piñera.

El comediante ya contó la historia en el estelar Vértigo en 20015. A los días el mismo cantante comentó lo siguiente en el hoy desaparecido programa Intrusos:

“Encuentro que exageró, le puso mucho color… Esto no es primera vez que me pasa, siempre están inventándome puros mitos que son totalmente falsos, pero ya estoy acostumbrado y me lo tomo con sentido de humor”.

En esa misma ocasión el intérprete de La Luna Llena negó la llamada a su hermano que menciona Ruminot.

El comediante revivió su relato durante un contacto que realizó con el programa que Pancho Saavedra transmite en vivo por su instagram:

Pancho Saavedra: “¿Qué pasó con el ‘Negro’ Piñera?”

Pedro Ruminot: “Negro Piñera, verano del 2008. A mí me operaron del corazón y del tumor que tenía en el pecho en noviembre del 2007. El verano del 2008 voy a carretear a un lugar que se llama El Clan, que queda en el Barrio Bellavista.

“Iba yo caminando y de repente se me cruza una Hummer y se sube a la vereda, una Hummer gigante. Y yo ‘¿qué onda?. Se baja el Negro Piñera y yo ‘¿qué está pasando?’. Se baja con Gustavo Pradenas, el del Show de Goles, fallecido.

“Aparece el Negro Piñera, ‘Pedrito, qué bueno que estai vivo. Yo no quería que te murieras’, y me da un abrazo. Yo no era amigo, no lo conocía, y se bajó a darme el abrazo. ‘¡Qué bueno que estai vivo, jajajá! ¡Tenemos que celebrar que estai vivo! ¡Tenemos que celebrar la vida! Te invito’. ‘Ya’.

“Yo en ese momento estaba con toda esa actitud de vivir la vida. Me había salvado de la muerte. Iba a vivir la vida, poh, obvio, y le digo ‘ya, celebremos. ¿Dónde?’. ‘Acá’. En la esquina está el Diosas, un lugar de bailarinas. Para los que no conocen, y los amigos de regiones, es un lugar donde están las chiquillas trabajando y bailando”

Saavedra: “Es un lugar muy humilde, a mí me llega a dar pena porque es tan humilde que no hay ni siquiera para ropa. Las chicas corren desnudas. Y yo me acuerdo que en el Diosas no tenían luz tampoco, y una ampolleta roja en la puerta”

Ambos ríen.

Ruminot: “Dejó la Hummer estacionada en la vereda, entramos y me dijo ‘¿qué querí tomar?’. Yo dije ‘un ron con Coca Cola’. ‘Ya. Yo voy a tomar un whisky’. Se sirvió un whisky en un vaso que era del porte de un Mal Paso y a mí me dieron un ron con Coca Cola. El Negro agarra el whisky y se lo tomó al seco, así, altiro.

“Empezamos a hablar y conversar y en un momento se pone a llorar. Me dice ‘negrito, yo no quería que te murieras, yo también soy operado. Muéstrame tu cicatriz’. Yo ‘no, no’. ‘Muéstrame tu cicatriz, muéstrame tu cicatriz’. Me quería ver la cicatriz, pero me hice un tatuaje después. La tengo de acá a ácá”

“Ya. Le muestro la cicatriz y me dice ‘yo también tengo una cicatriz, papito’. Y se baja los pantalones y me muestra el poto”

Ambos ríen.

Saavedra: “¿Y tenía una cicatriz en el poto?”

Ruminot: “No, me mostró la línea del poto, Pancho… En eso llega un muchacho de los que trabaja ahí, un mozo, y dice ‘muchachos, el campeón quiere saludarlos’. ‘Campeón… ¿Qué campeón?’. ‘Carlos Cruzat, campeón de boxeo’”

Saavedra: “Ex pololo de la Paty López”

Ruminot: “Ex pololo de la Paty López, sentado con dos chiquillas, abrazado, y dice: ‘¿Cómo estamos, Pedrito? Yo no quería que te murieras, weón. ¡Salud!’”

Saavedra: “¿Pero por qué te pasan esas cosas tan bizarras?”

Ruminot: “No sé. Y nos quedamos tomando y pasándolo bien, webiando, cagados de la risa. Entre medio había shows, por supuesto. En un momento el Negro me dice ‘acompáñame a la Hummer, te quiero mostrar algo’. Y yo ‘¿qué weá?’.

“Vamos a la Hummer, baja un monitor, pone un video. Está el himno de Chile grabado en un videoclip y cantado por el Negro Piñera y un guitarrista como Slash de Guns N’ Roses. Y el Negro cantando el himno con dos bailarinas al lado. ‘¡Puro Chile es tu cielo azulado!’. Y yo ‘esto es una afrenta al himno patrio. ¿Cómo está haciendo esta weá al himno patrio?’.

“Me dice ‘¿qué te parece? La mejor versión del himno de Chile’. Y yo dije ‘esta weá no debe estar pasando’. Y ya estaba curao, además.

“En un momento le digo ‘quiero ir al baño’. Yo tengo un problema, cuando me pongo a tomar necesito ir al baño. Tengo la vejiga así. Le digo ‘quiero ir al baño’ y me dice ‘mea acá’. ‘¿Cómo voy a mear acá?’. ‘Mea acá, si la Hummer es grande y podí mear acá’. ‘¿Cómo voy a mear acá?’. ‘Mea acá’. ‘No puedo mear acá’. ‘Mea acá’. ‘No, estai loco’.

“Y me bajo y voy a mear al frente. Hay una botillería al frente del Diosas y voy a mear a la botillería. Y de repente veo que el Negro me empieza a gritar desde su Hummer ‘¡Pedrito!’, en la esquina. ‘¡Pedrito!’, y yo estaba terminando de mear en la esquina. ‘¡Pá que veai que se puede mear en mi Hummer!’, y empieza a mear en su Hummer, adentro”

Saavedra: “¡No! Esto es broma. ¿Hizo pipí en la Hummer?”

Ruminot, ríe: “Sí. Y seguimos carreteando y en un momento me dice ‘ya, vámonos, vámonos’. Y yo digo ‘¿a dónde?’. ‘Espérate’. Pesca el celular, estamos hablando de tres, cuatro de la mañana. ‘¿Aló?’. Y miro la pantalla: Sebastián Piñera…”

Saavedra: “¡Ná! ¡Mentira!”

Ruminot: “Cruz pal cielo que es verdad”

Saavedra: “No nos vayan a demandar por favor en esta temporada. Ya, ¿y?”

Ruminot: “Y me dice ‘vamos a ir a la casa de Sebastián’. ‘¿Aló, Sebastián?’. Y yo ‘conche…’ En ese momento como que Piñera se había comprado Chilevisión y yo trabajaba ahí. Era el dueño del canal. Y me dice ‘vamos a ir a la casa de Sebastián’. Y yo ‘no’. ‘Están todos ahí. Está Jaime de Aguirre, Pablo Morales, todos carreteando ahí’. Y yo ‘oh’, igual ganas de ir.

“Le digo ‘no puedo ir’. Y me dice ‘anda, vamos a la weá, la vai a pasar la raja y no te van a echar nunca si te ven en la fiesta’”

Saavedra: “Por qué no te bajabas de esa van. ¡Qué miedo, weón!”

Ruminot: “Porque Pancho, me habían operado recién, me había salvado de morir de cáncer y le decía que sí a todo, porque quería vivir todas las experiencias de la vida. Y todavía le digo que sí a todo. ¿Me has escuchado decir, de todos los llamados, ‘Pancho, no quiero hacer eso’?’”

Saavedra: “No, nunca”

Ruminot: “Y me subo a la Hummer. Estaba Gustavo Pradenas, el Negro Piñera, el dueño del Diosas, Felipe, yo. Y yo pensando todo el rato ‘conche…’

“El que iba manejando era el Negro y había tomado toda la noche. Iba manejando su Hummer a 30 por hora.

“Y cuando iba en Plaza Italia, como entrando a la Costanera, con la Hummer en movimiento, salté y me fui corriendo. Yo vivía en Vicuña Mackenna con Diagonal Paraguay en esa época. Me fui corriendo a mi departamento. Y me llamó toda la noche. Y me llamaba y me llamaba. ‘Pedro, estamos abajo, Pedro, ven, Pedro’.

“Me arranqué, me acosté y me quedé dormido. Y dije ‘esta weá no pasó’. Una historia que me la guardé para siempre. La desclasifiqué en Vértigo una vez. Luego el dueño del Diosas la confirmó. El Negro después dijo que era mentira. Pradenas dijo que era verdad, al igual que el dueño del Diosas y yo. El Negro es el único que la ha negado”.