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Ignacio Román en una imagen tomada de la pantalla de Viva la Pipol, en Chilevisión, en noviembre de 2019.

“Nos fue mal, nos fuimos al hoyo…”: el balance de Ignacio Román como emprendedor azotado por la pandemia

Autor: Equipo Glamorama / 13 septiembre, 2020

El balance de Ignació Román a seis meses de la pandemia del coronavirus tiene de dulce y agraz.

Por un lado, el cocinero que se hizo conocido en el primer MasterChef Chile cuenta que ha sido “una experiencia maravillosa” como familia. Y por otra parte lamenta, como tantos otros pequeños emprendedores, la caída de iniciativas.

Román se conectó, hace unas tres semanas, con el espacio que Martín Cárcamo emite en vivo por instagram, donde recordó etapas puntuales de su vida y se refirió a episodios como el impasse que vivió durante un live por instagram hace unas semanas.

“Me entró agua al bote en el tercer whisky… Cometí el error de tomarme el cuarto y dije ‘voy a ir a ver si alguien sigue conectado…’”, dijo sobre lo último.

En tanto, estas fueron sus palabras sobre la suerte que corrieron sus emprendimientos tras seis meses de cuarentena:

“Teníamos la sanguchería, íbamos súper bien. Pasó el estallido social, aguantamos, arrendamos el local de al lado, seguíamos creciendo, había mucho entusiasmo de los clientes, pero con el tema de la pandemia nos pegó muy fuerte.

“Nacho Román tiene varios proyectos y tiene varios emprendimientos. La tele ha sido una buena plataforma, un buen trampolín, pero en general nos fue mal, nos fuimos al hoyo, quebraron las sangucherías. En el norte tenemos algunas cabañas, también nos fue mal. Se paró todo, se frenó todo, hubo que gastar del bolsillo que uno estaba guardando.

“Pero esto nos deja una enseñanza. Empezamos a compartir más, porque yo con el tema del trabajo, el tema de los viajes, el tema de los eventos, tengo que ser sincero, tenía puesto un letrero del Unimarc adentro de mi casa, porque yo ya no pasaba en la casa. Entonces la pandemia ayudó un poquito a compartir más y a entendernos más. Nosotros somos bien arcaicos para pensar, somos de los que dejamos el celular guardado y hablamos en la mesa, después se da la entremesa y nos quedamos viendo una película.

“Así que como familia, en lo personal, muy bien; en lo laboral nos fue muy mal. Pero uno saca aprendizajes de esas cosas, le enseñan a crecer y es parte del crecimiento del emprendedor.

“Igual es difícil tener que decir que vas a quebrar, decirle a los dos jóvenes que teníamos en la sanguchería que no seguimos. Porque ahí te das cuenta que hay mucha gente que depende detrás de ti. Yo tengo tres equipos de trabajo: el Nacho Román, que es mi equipo de trabajo personal; el equipo de trabajo que es el de la fundación, De la Calle a la Cocina, que creamos a base de todo esto hace ya un par de años, hasta que se concretó hace un par de meses.

“Es fuerte tener que decirle a un equipo que éramos 15 personas que se reduzca a tres, y que tengas que decirle ‘no podemos seguir, porque no están las lucas’. Es complicado, te sientes mal como persona.

“Uno fue empleado y ser empleado y dar trabajo es bonito, te satisface. Pero también triste ese otro lado de la moneda, cuando te das cuenta que ya no podemos ir muchos arriba del barco y se está hundiendo. Tienes que salvar a los tripulantes y se quedará el capitán arriba nomás hasta que se hunda.

“Yo le aconsejaría a todos los emprendedores que le pongan garra, ánimo, que esto va a costar. Pero entre nosotros mismos tenemos que colaborar, cooperar y ayudarnos”.