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Glamorama
Yamila Reyna en una foto que compartió en su instagram @yamireyna en septiembre pasado.

“Me suena el celular y me dice ‘hola, tú me mandaste tu teléfono. Vamos al grano: ¿cuánto cobras…?’: el chascarro de Yamila Reyna en plan flirteo

Autor: Equipo Glamorama / 25 octubre, 2020

“Estoy podrida de seducir en este país, me he cansado, tiré la toalla porque son medio ahí los hombres”, aseguró Yamila Reyna.

La actriz de 41 años se contactó, hace un mes, con Pijama Party, espacio que Martín Cárcamo y Diana Bolocco emiten en vivo por instagram.

Reyna habló especialmente de la cuarentena, la cual pasó sola, y se refirió en extenso a su suerte en el amor. Contó que, hace tiempo, salió a comer “con un actor muy conocido de este país… Fue un arrogante, pelotudo, agrandado, encima llegó la cuenta y me dijo ‘no traje la billetera’”.

En tanto, esta fue parte de la conversación sobre asunto seducción y pareja:

Martín Cárcamo: “¿Te gusta seducir o que te seduzcan?”

Yamila Reyna: “Ay no, que me seduzcan. Estoy podrida de seducir en este país, me he cansado, tiré la toalla porque son medio ahí los hombres. O que se asustan, o que les da miedo, o que se achunchan, esa frase que vengo escuchando hace caleta.

“Yo no tengo ganas de estar levantándome un pibe. Ya lo hice, ya fui yo al frente varias veces, he hecho hasta ridiculeces. Por ejemplo, una vez me pasó en un boliche acá, que un pibe me miraba y me miraba, yo lo miraba y lo miraba, y así cuatro horas pasaron. No me quedaban ojos para mirarlo. Yo ‘¿qué hago con este pibe?’. Me atrasé el reloj y fui así como que iba pasando casualmente por su lado, yo sabía que tenía reloj porque lo había mirado tanto.

“Y le digo ‘discúlpame, ¿tienes hora? Es que se me rompió el reloj’. Y el estúpido se da vuelta y me dice ‘sí, son un cuarto para los cuatro’. Y yo me quedé así como ‘idiota, vine hasta acá’. Y me fui esa vez y después el loco me escribió por Instagram, ¡¿lo puedes creer?! ‘Que linda eres. Te vi’. ‘¡Weón! Te hablé y nada’”

Diana Bolocco: “¿Por qué crees que pasa eso? ¿Porque eres conocida y famosa o porque tienes carácter fuerte? Afortunadamente yo no estoy en eso hace muchos años pero reconozco que es un latón porque el hombre es quedado”

Reyna: “Ah, ¿viste que no soy yo? Porque después ‘es que soy yo, porque soy jodida’. No soy jodida. Estoy cansada porque cuesta. Aparte que hay algunos que se acercan de formas tan boludas que a mí me aburren. Es como básico, ‘que linda eres’. Ya poh, se más creativo. Tírame un chiste, hazme reír, no sé, pero la cosa básica me aburre también. O el cachondo que se te tira al dulce altiro, también me carga. ‘¿Cómo estai?’ y te da un beso medio cuneteado. Me carga”

Cárcamo: “¿Pero te ha pasado engancharte con un tipo en una noche, así de una?”

Reyna: “No. Ese es el tema también, yo no soy de una noche”

Cárcamo: “No, pero la primera noche engancharte. No digo que solamente sea una noche de relación”

Reyna: “Me ha pasado. A mí nunca me gusta nadie, pero cuando me gusta alguien yo me flecho y digo ‘este es el amor de mi vida’ y después no pasa nada. Te lo juro. ¿Sabes lo que me pasó una vez en México?

“Me voy a vivir a México. Llego, el primer mes yo estaba audicionando y blah, blah, y una amiga me dice ‘te voy a pasar el dato de un gran amigo que te va a orientar un poco, ha trabajado varios años en Televisa’. ‘Listo. Dale’

“Un tipo grande. Muy buena onda. Me dice ‘vamos a comer’. ‘Bueno, vamos’. Muy relajado. Entro a un restaurante y me flecho con un mexicano, pero me flecho así mal. Yo recién llegada a México y a mí me gusta el morochón, entonces lo vi y dije ‘wow’. Y él estaba con una chica guapísima.

“Entonces yo paso y lo miro y él me mira también. Yo seguí por el restaurante, y el restaurante era muy grande, me siento al final, estábamos comiendo con este señor. Voy al baño, paso por donde estaba él, él me mira, yo lo miro, y digo ‘hay match’.

“Salgo del baño. Nosotros nos estábamos yendo, entonces pedimos la cuenta, le anoté mi teléfono al garzón y le digo ‘dáselo a tal persona que está sentada en tal mesa, disimuladamente’. De una. Dije ‘estoy México, no me conoce nadie’.

“Yo me fui, qué sé yo. Y me suena el celular como a la media hora y me dice ‘hola, ¿cómo estás? Te habla Eduardo’. ‘¿Qué Eduardo?’. ‘Tú me mandaste tu teléfono’. ‘Ah, sí, ¿cómo estás?’. ‘Bien. Vamos al grano, ¿cuánto cobras?’. Y yo ‘¡¿qué?!’. Pensó que era prostituta. Porque dijo ‘una mujer guapa, joven, estaba comiendo con un hombre grande en un buen restaurante’, él dijo ‘esta es prostituta’. Y yo ‘¡nooo! Te juro que no. Yo te vi y me gustaste, por eso mandé mi número’. De ahí dije ‘no me encaro más a ni un flaco’.

“Después terminé pololeando con él. Me costó convencerlo. Y no me creía, me decía ‘¿pero cómo tú me mandaste el teléfono?’. ‘Pero si me gustaste, ¿qué hago?’. Aparte él era más grande que yo. Yo tenía 27 y él tenía unos 44, una cosa así, pero muy guapo”.