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Nano Calderón y su madre, Raquel Argandoña, en una imagen de archivo tomada de la web.

Raquel Argandoña: «Mi hijo siempre fue bueno… Lo único que quiere es tener algo a futuro con chanchitos, alejado de la ciudad»

Autor: Equipo Glamorama / 27 octubre, 2020

“A mí hijo de los cinco años me lo alejaron de mí. Yo creo que esto nos afiató como mamá e hijo y nunca lo dejé solo, a medida que podía le mandaba recados y le decía ‘siempre voy a estar contigo, aunque no te vea, siempre’».

Este fue parte del relato de Raquel Argandoña este lunes en Bienvenidos al tiempo que la panelista veía imágenes de video con la liberación de su hijo Nano de la cárcel Santiago 1 tras dos meses encerrado.

Los tribunales cambiaron la medida cautelar de prisión preventiva al joven formalizado por parricidio por la de arresto domiciliario completo, el cual pasará en una clínica siquiátrica de Pocuro.

La panelista de 62 años habló en extenso en el matinal de Canal 13. Lloró. Dijo «hoy día lo voy a recordar siempre. Primero que Chile está festejando porque ganó el Apruebo. Y segundo porque mi hijo va a ser tratado… Es mi guagua”.

El único momento en que la ex Miss Chile 1975 mostró un gesto más duro fue cuando Tonka Tomicic le consultó por su hija mayor. “Nada. No quiero hablar de Kel…”, respondió.

Argandoña además relató detalles íntimos sobre estos dos meses en que su hijo estuvo encarcelado. Esta fue parte de esa conversación:

«Él me decía ‘mamá, es terrible, ahora aprecio lo que es vivir. Hay una ventana chiquitita y veo que una bola se ilumina y veo que hay vida’. Y yo decía ‘¿dónde habrá una bola en gendarmería?’.

«Y un día en la noche fui y había una bola que se iluminaba, que es la bola de Claro que está en gendarmería, y dije ‘que increíble, ¿cuántas veces yo pasé por ahí?’, y usted también puede pasar, que hay unos letreros luminosos que uno pasa. Pero cuando estás privada de libertad ahí tú le tomas importancia a lo que está en la calle. Él se fijaba en esta bola.

«Y de repente me dice ‘mamá, en mi habitación había un hoyo en el techo, yo lo tapé con un polerón porque me daba frío. Después cuando cambió el clima, saqué el polerón y yo sacaba la mano por este hoyo y sentía el aire’.

«Tú dices ‘¿el aire?’. Nosotros que muchas veces andamos en la calle y no nos damos cuenta de las cosas simples. ‘Sí mamá, yo tocaba el aire y sentía que me pasaba por la mano’. Y todas esas cosas yo decía ‘¿pero cómo uno no se da cuenta de lo que te está diciendo?’.

“Yo creo que ha sido muy duro para él, pero fue una buena escuela. Duro para mí, duro para el entorno, pero eso nos hizo aterrizar y ahora somos distintos.

“Yo no he hablado con él, no he tenido contacto con él en todo este tiempo, dos meses y medio casi, pero yo creo que él ha cambiado mucho, él quiere ser otra persona. Me dice ‘mamá, yo nunca fui malo, tú vas a ver que voy a ser tu orgullo’. Siempre los hijos nos enorgullecen, todos los hijos son distintos pero cada madre conoce a su hijo y mi hijo siempre fue bueno, pero quizás le faltó afecto y estar pendiente de él. Y yo no voy a volver a fracasar.

“Yo le escribía cartas cuando se podía. Todos los stickers de Santiago me los compré, todos. Caritas felices, una casita con chanchitos, bien humilde, porque lo único que quiere es tener algo a futuro con chanchitos, alejado de la ciudad. Le escribía tres cartas diarias. A veces decía ‘chuta, ¿qué le cuento?’, pero le contaba cosas a lo mejor sin importancia. Le hacía escribir a mi mamá… Ahora menos mal que le avisaron a mi mamá, porque si está viendo esto capaz que le de un ataque.

“Y ella siempre arreglada como puerta, todos los días. Yo le decía ‘mamá, ¿para que te arreglas tanto?’. ‘Porque yo sé que ustedes me van a mentir, no me han dicho, pero yo sé que va a tocar el timbre y va a aparecer mi nieto regalón’. Yo le decía ‘pero mamá, ¿cómo te voy a mentir así y pintarte tan temprano?’. ‘Porque él yo sé que me va a dar una sorpresa’.

“Mi mamá tiene 93 años y mi hijo me decía ‘dile a mi abuelita que me espere, que no se vaya, porque tengo que darle un abrazo antes de que se vaya’.

“Lo más increíble es que yo ayer terminé Navidad. No quería hacer Navidad este año, no había motivo de celebración. Tú sabes que la Navidad para mí era sumamente importante y mi amiga Evelyn me dice ‘no Raquel, este año con mayor razón tienes que hacerlo, pero tienes que hacerlo simple. No tanto mono, no tan colorido porque Chile cambió’. Tejí en macramé unas cosas que puse en el arbolito y yo dije ‘¿pero para qué?’. Me dice ‘yo sé que tu hijo va a pasar Navidad contigo’.

«Lo hice y cuando me dieron la noticia de que a lo mejor hoy día podría ser trasladado, ayer terminé Navidad, bien tarde, después de los móviles me quedé hasta como la una y media de la mañana. Y hoy día me dan la noticia, así que doy gracias a Dios, doy gracias a la gente, a mi Virgencita de Lourdes que fui casi todos los días, fui hasta a misa”.