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Glamorama
Jean Philippe Cretton en una foto que compartió en su instagram @jpcrettino a fines de junio pasado.

“Sin afán de justificar nada, hay un nivel de hastío… Cabros más pendejos que dicen ‘quiero pasarlo bien, llevo un año encerrado, quiero salir’”, afirma Cretton conversando sobre las fiestas clandestinas

Autor: Fran Varela / 11 enero, 2021

“¿Qué opinión te merece el zorroneo de Cachagua o el zorroneo en general en cualquier comuna?”, le preguntó Fran García-Huidobro el viernes pasado a Jean Philippe Cretton en Cómplices.

El animador de Chilevisión se contactó con la conductora en el espacio de farándula que esta realiza en Instagram junto a Ignacio Gutiérrez.

Entre los diversos temas que trataron estuvo el de las fiestas clandestinas en Cachagua.

Estos fueron los planteamientos de Cretton que se dieron en la conversación:

“Es un descriterio bastante transversal a los lugares, a la condición socioeconómica, a las creencias religiosas. Sin afán de justificar nada, ya hay un nivel de hastío y no solamente en Chile sino a nivel mundial. Un hastío con esta pandemia que ya te obliga a cruzar cercos y a pasar a otros lugares.

“Hay gente que lo hace desde la desesperanza de que está perdiendo plata con sus negocios, con sus pymes y necesita salir y empezar a potenciar eso. Hay otros que lo hacen por las hormonas, que pueden ser cabros más pendejos que dicen ‘quiero pasarlo bien, llevo un año encerrado, quiero salir’.

“Hay un nivel de hastío pero ese nivel no puede en ningún caso mermar lo que significa la responsabilidad más grande, que no hace falta decirlo. El tono paternalista a mí no me gusta mucho, como de ‘quédate en tu casa, enciérrate’. Todos sabemos la cagá que está, entonces no hace falta decirlo más.

“Pero creo que el rollo es ese. Hay un cansancio que es normal, que está pasando en Europa, en Asia y están todos un poco apestados de la situación. Pero la paciencia es la madre de todas las ciencias”.

“La responsabilidad es transversal. Lamentablemente todas las discusiones hoy en día se han llevado a un tema que me parece muy antiguo, como la lucha de clases y todo eso. Lamentablemente hemos vuelto, la humanidad no aprende mucho de su misma historia y vamos tropezando con las mismas piedras.

“Y si te fijas la mayoría de los temas hoy en día tiene que ver con una polarización que va desde los políticos, todo se divide, hasta las vacunas se dividen, tú hablas de la vacuna de izquierda y de derecha. Entonces finalmente es una cuestión que está pasando y que tiene que ver con el descrédito político y de las instituciones. Como caen las instituciones nos aferramos a lo polarizado, ‘me voy para este lado’.

“El ejemplo del Capitolio es bien emblemático en el sentido de que cuando le damos pie, le abrimos la puerta a fuerzas extremas un poquito absurdas termina pasando lo que pasó en Estados Unidos. Yo sé que hoy día está muy manoseado este concepto como de ser amarrillo, ser amarillista”.

“(Yo no lo llevaría a un tema de estratos sociales, tiene que ver con el respeto al otro y que lamentablemente se ha ido perdiendo. A mí que me gusta conversar y entrevistar, generalmente cuando hablo con los que tienen más años, independiente de su color político, hablan de una sociedad mucho más vinculadas al respeto, con todas las falencias que pudo haber habido en su momento, donde la pobreza quizás era más aguda que la de hoy. Pero había un nivel de respeto más grande por el vecino, por el compañero de trabajo.

“Hoy día está todo mucho más avasallador, se pasan a llevar muchas cosas y se ha ido generando un clima de odio y de tensión que nunca trae nada bueno. Y la historia lo ha confirmado todas estas veces.

“Estamos viviendo una especie de revolución, de reforma que está recién estableciendo sus primeros cimientos y que quizás en 20 o 30 años más vamos a recibir los resultados de esto. Está cambiando todo, la música, la moda, la política, la religión. Entonces estamos viviendo un ciclo que va a traer buenos dividendos pero mucho más adelante. Lo que hay que hacer es evitar lo odiosidad y la competencia”.

“Creo que las cosas funcionan mejor cuando son más colaborativas que tan sectarias. Si tú te fijas, a mí me llama la atención en los barrios más cuicos los mismos cuicos se separan entre ellos, dicen ‘estos son los que tienen más plata o menos’. Se están separando los que tienen plata, ¿qué es lo que pasa con todo el resto?

“Hay una obsesión chilena con separarse en todo sentido, con el fútbol, con la religión. Y cuando funcionamos colaborativos, la Teletón y esas cosas, nos unimos todos, o la Selección Chilena, finalmente funcionan bien. ¿Pero por qué tenemos que llegar a esos eventos para unirnos? Yo creo que debería ser antes”.