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Glamorama
Macarena Tondreau en una imagen de archivo sacada de la web.

“Me encerraba sola en el baño y lloraba y lloraba, respiraba, me secaba la cara y partía de nuevo para que los niños no me vieran mal…”: Maca Tondreau y la depresión

Autor: Fran Varela / 12 febrero, 2021

“Yo creo que venía arrastrando hace tiempo algo. Uno como está en una rueda de trabajo donde más encima hay un tema de imagen que no puedes demostrarte mal. Y no lo pesqué, como que lo dejé pasar”, comenzó contando Macarena Tondreau.

La figura televisiva de 45 años se contactó la semana pasada con Martín Cárcamo en el espacio que emite por Instagram Pijama Party, donde se refirió al período depresivo que vivió a finales del 2019 y principios del 2020.

Así continuó su relato:

“La primera parada fue cuando salí del matinal, el 2018, que fue como ‘estoy fuera, no sé si quiero seguir en televisión’, porque me habían ofrecido en La Red, dije que no, entonces fue como ‘¿por qué estoy diciendo que no?’. Ya partí con muchos cuestionamientos de qué quiero de mí.

“Pero como la manera en que salí de televisión fue tan brusca, se me presentaron muchas oportunidades de pega, porque claro, estuve mucho en la palestra. Entonces eventos por todos lados y volví a meterme en esta rueda y no alcancé a pensar.

“De repente llega la crisis social, se acaban los eventos, se acaba el trabajo, me encierro y fue como ‘chuta’. Se me vinieron todas estas cosas a la cabeza, todavía sin pescarlas mucho a fines de octubre. Diciembre me voy a la playa y ahí me fui a la cresta.

“Lo que pasa es que yo no soy de las personas que demuestre mucho, no externalizo lo que me pasa, entonces mis amigas me veían igual, mi marido igual, los niños igual. Pero por dentro estaba con esta sensación de que nada te hace feliz.

“Y me empecé a sentir como las pelotas, porque era ‘tengo una casa maravillosa, tengo tres hijos perfectos, un marido que amo con mi vida, tengo todo lo que quiero, económicamente estoy bien, físico, salud, ¿qué me falta?, ¿por qué estoy así?’.

“Y me seguía cuestionando, en las noches me daban ganas de llorar, a veces me encerraba sola en el baño y lloraba y lloraba, respiraba, me secaba la cara y partía de nuevo para que los niños no me vieran mal. Pero ya era un ritmo espantoso.

“Y a finales de las vacaciones, porque fueron dos meses en playa, finales de febrero dije ‘tengo que hacer algo, tengo que salir de esta’.

“Subí de 57 a 69 kilos, o sea me eché 12 kilos en tres meses, estaba gorda. La parte física da lo mismo, pero hay algo que te lleva a eso. Entonces igual te miras al espejo y es como ‘no puedo ocupar pantalones, no puedo ocupar buzos’, estaba todo el día con vestidos anchos, me miraba el cuerpo y no me quería, mi autoestima estaba como las pelotas.

“No me sentía capaz de hacer nada, porque no puedo cuidarme físicamente porque no soy capaz, porque estoy con una ansiedad de mierda. No sé en lo que quiero trabajar, porque no sé qué es lo que quiero en la vida. No sé si quiero volver a la televisión o no.

“Aparte yo partí el primer programa infantil a los 21 años, ¿entonces qué más hago? Había tenido otras empresas, pero siempre volvía a lo mismo. Era como ‘¿qué se hace ahora?’. Está bien, puedo hacer muchas cosas porque soy una mina que me reinvento, ¿pero voy a ser feliz?

“Eran tantas preguntas que llegué acá en marzo, me siento y le digo a Alfredo ‘mi amor tengo depresión’. Y me dice ‘¿qué?, ¿cuándo?, ¿en qué minuto?’. Porque enero y febrero casi no nos veíamos, si él estaba entre los conciertos y los festivales. Le dije ‘estoy mal, no ando llorando porque no soy de esas minas, pero no quiero nada’. Y partí al siquiatra y fue como ‘hola, ¿qué se hace acá?, ¿qué le cuento?’. Fue súper difícil para mí enfrentarlo y reconocerlo. Súper difícil.

“Lloré mucho. Boté muchas cosas que tenía guardadas. Pérdidas. Cuando falleció Ricarte Soto, a mí esa cuestión me destruyó la vida, muy amigos, y nunca viví el duelo tampoco, me faltaron los consejos de él. Fueron muchas cosas las que se juntaron.

“Entre el siquiatra, que fui pocas veces porque dije ‘tengo que salir sola’. Y si hay algo que me sirvió mucho, que es muy raro, empecé a ayudar a personas a través de Instagram, ya estábamos en la pandemia. Empecé a aconsejar a gente por Instagram, gente que estaba mal.

“Empecé a bajar de peso, pero para bajar de peso me metí a estudiar nutrición, porque quería entender por qué se producían las subidas de peso, qué pasaba con mi organismo, por qué mi cabeza influía en mi cuerpo.

“Y sin darme cuenta empecé salir de este desastre que tenía. Me gustaba la parte social, empecé a hacer campañas por Instagram para ayudar a gente con la embarrada de la crisis. Me empecé a llenar de cosas y sin darme cuenta, por querer ayudarme a mí, terminé encontrando las cosas que me gustaban.

“La parte social que me encanta, la parte de nutrición, que es lo que estoy haciendo ahora también, bajé los kilos que había subido, y en algún minuto salí. Finalmente me di cuenta que más que depresión, estaba perdida, como que me daba lo mismo la vida”