Glamorama
Kel Calderón y Pablo Schilling en una imagen de archivo, en la gala del Festival de Viña 2013. FOTO: ARCHIVO AGENCIA UNO

Kel Calderón reconoce que pololeo con Pablo Schilling fue «agresivo»

Autor: C. Farías / 20 junio, 2017

«La empujé, desmedí mi fuerza… Yo también he sufrido violencia de ella», declaró Pablo Schilling en abril de 2012, en medio de un bullado escándalo de violencia en su pololeo con Kel Calderón.

Fueron los días más oscuros para la hija de Raquel Argandoña, que entonces tenía 21 años y protagonizó una riña con Schilling en las afueras del club Amanda, la cual luego siguió. El fue acusado de agredirla.

Hoy Kel cataloga esa relación como «agresiva», en una entrevista en Ya. La abogada realiza su práctica profesional en la Fiscalía Metropolitana Sur, en San Miguel, donde fue asignada al grupo que ve los delitos sexuales y de violencia intrafamiliar. Allí ha conocido decenas de duros casos de mujeres que han sido agredidas. Es por esto que el tema de su polémico pololeo con Schilling en 2012 surgió en la conversación con la revista. Estas son las palabras de la joven:

Kel Calderón: «Nosotros teníamos un pololeo agresivo. Los dos tuvimos culpa ahí. Aunque mi situación estuvo lejos de ser una causa como las que veo en la Fiscalía, igual pienso que estas situaciones se empiezan a gestar sin que uno se dé cuenta. Además hay cosas, como que las mujeres seamos independientes económicamente, que contribuyen a que la mujer no sea una pobre pollita agredida, sino a que la violencia sea de a dos»

«¿Qué lleva que un pololeo se vuelva agresivo?»

«Muchas cosas. Choques de personalidades, desgaste. Además, cuando eres tan joven y está con toda la prensa metida en todos tus dramas, hay mucha tensión. Todo el mundo sabía todo de nosotros. Porque si tu mamá odia a tu pololo, lo sabes tú y ella. Pero en mi caso todo el mundo lo sabía. El, además, trabajaba en eventos, había mucha exposición. Entonces, hay momentos en que se cruzan líneas y se pierde un poco de respeto. Estábamos en esa mala sintonía sin darnos cuenta. Ahora, que estoy en una relación con una sintonía nada que ver, lo puedo entender».