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Fernando Solabarrieta y su hijo Nicolás en una foto compartida en Instagram.

«Mi apellido lo ha cagad…», afirma Fernando Solabarrieta sobre la carrera como futbolista de su hijo Nicolás

Autor: Equipo Glamorama / 10 junio, 2021

“El Nico tiene 24, la Maite 19 e Iñaki 18. Juegan fútbol los dos hombres y la nena juega voleibol”, partió contando Fernando Solabarrieta sobre sus hijos, todos deportistas.

El comentarista deportivo y figura televisiva de 50 años protagonizó un capítulo de De Tú a Tú, programa que conduce Martín Cárcamo en Canal 13.

Solabarrieta mostró su hogar junto a su esposa Ivette Vergara. Habló de episodios personales y profesionales y se refirió a la carrera como futbolista de Nicolás, su hijo mayor. Esto fue parte de la conversación:

Martín Cárcamo: “Pero los dos mayores se fueron a estudiar afuera, con beca deportiva, ¿y tú crees que Iñaki va a seguir el mismo camino?”

Solabarrieta: “Está queriendo hacer lo mismo. Está en la academia para poder ir, como lo hizo el Nico”

Cárcamo: “Tus tres hijos deportistas y con becas para afuera”

Solabarrieta: “Y se me van a ir… Es difícil esa parte, es bien difícil. A la Ivette le ha costado incluso más, porque ver partir a tus hijos a los 18 años es duro. Cuando mi hijo se fue, el mayor, recuerdo haberlo llevado al aeropuerto y decía que para mí no es tan distinto, porque es mi vida, porque me fui a los trece años”

Cárcamo: “De Puerto Natales a Punta Arenas”

Solabarrieta: “Claro, me fui a la casa de mi tío Roque y mi tía Pocha. Y después, a los 16, me vine a Santiago a vivir en una pensión en el límite con Providencia con Ñuñoa, con vida de pensión, una señora muy cariñosa, pero estás solo, fuera de casa.

“Y mis hijos hicieron ese mismo camino. Recuerdo haber llevado al Nico al aeropuerto. Me despido un poco a lo que soy yo. Lo abrazo y le digo ‘hijo, te deseo que no vuelvas, porque si no vuelves es que tuviste éxito. Solo vuelve a contar tus logros, tus triunfos y tu felicidad’.

“Mira la estupidez que hice. Quise destinar una vida que a lo mejor no quería vivir. A lo mejor el quiso ir y volver, como lo hizo. Él es ingeniero comercial, estudió cerca de Nueva York, en Albany, y pensé que se iba a quedar en esa carrera, pero el fútbol pudo más. Le fue muy bien, campeón dos veces de la conferencia. Fue el último año goleador, mejor jugador. Fue un orgullo maravilloso y precioso.

“’Ahora me dirá ‘listo. El fútbol fue, me ayudó a estar en Estados Unidos estudiando gratis y ahora voy a trabajar de ingeniero’. Yo me imaginaba en la Bolsa”

Cárcamo: “Todas esas expectativas que nunca se cumplen”

Solabarrieta: “Y me dice ‘papá, listo, ya está’. ‘¿Y ahora, hijo?’. ‘Me vuelvo a jugar, quiero ser profesional’. Y se fue a Tacuarembó, segunda división de Uruguay, 400 kilómetros al norte de Montevideo. No hay nada, weón, nada, en medio del campo. Vivió en una pensión. La mamá fue para allá y se puso a llorar por donde estaba viviendo, pelándose el culo. Jugó un año ahí. El año pasado en Palestino. Y ahora está reeganchado en segunda división profesional.

“Fue la vida que quiso vivir y yo se la respeto. La gente dice ‘ah, Solabarrieta, fue pituo, le debe haber costado muy poco’. Mi apellido lo ha cagado”

Cárcamo: “¿Tú sientes que lo ha cagado?”

Solabarrieta: “Sí”

Cárcamo: “¿Por qué? ¿Le pone una presión extra?”

Solabarrieta: “Por un lado. Y por otro, el llevar ese nombre le cuesta mucho más por muchas aprensiones y muchos prejuicios. Él ha hecho todo, todo, y se le abren pocas puertas”.