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Glamorama
Natalia Valdebenito en una imagen tomada de la pantalla de Pero Con Respeto, en Chilevisión.

«La crisis que me vino fue por eso. Me pegué un cabezazo con el ego. Quería ser la mejor… Me pegué con el ego fuerte», explica Natalia Valdebenito sobre el colapso que sufrió previo a la pandemia

Autor: Fran Varela / 8 septiembre, 2021

“Yo no sabía que tenía ansiedad, no sabía qué era eso. No sabía cómo identificar lo que me pasaba. Solo sentía una desesperación muy grande y no poder habitar mi cuerpo. No me sentía bien», comentó Natalia Valdebenito sobre el colapso que sufrió en marzo de 2020.

La comediante de 42 años estuvo en Pero Con Respeto, el late que Julio César Rodríguez conduce en Chilevisión, donde se refirió a diversos episodios personales y profesionales.

Valdenito relató que días antes de la llegada de la pandemia debía cumplir con cuatro actuaciones con entradas agotadas en un teatro y sufrió una crisis que llevó al siquiatra de emergencia y a hacer un replanteamiento.

Esas serían sus últimas presentaciones hasta este mes de septiembre, cuando regresa con su nuevo show, Fea.

Estas fueron sus palabras en Pero con Respeto:

«En marzo del 2020 tenía cuatro funciones en el Nescafé de las Artes agotadas y una semana antes me viene una crisis que no me soltó como por tres días. Una crisis entre pánico, ansiedad, cosas que yo no entendía en ese momento. Ahora lo puedo entender mucho mejor.

“Yo no sabía que tenía ansiedad, no sabía qué era eso. No sabía cómo identificar lo que me pasaba. Solo sentía una desesperación muy grande y no poder habitar mi cuerpo. No me sentía bien.

“Me viene un colapso muy fuerte. Primero con lo personal, porque se te va la vida encima. Todavía no había pandemia, estaban por venir más crisis, porque siempre se puede sumar más mierda a la propia vida. Siempre puede ser peor.

“Y una semana antes (del inicio de las funciones que tenía agendadas) colapsé. Con Luciano (Francino, su pololo) no sabíamos qué hacer, yo estaba pegada en el techo con las crisis.

«Me consiguieron un sobrecupo con mi siquiatra y le digo ‘yo sé que la gente viene para acá a pedirte un permiso, ‘sácame de la pega, di que no puedo hacerlo’. Yo tengo que pedirte que por favor me ayudes a llegar al miércoles y hacer estas cuatro funciones. Es lo único que te pido. Después de eso yo sigo con la terapia, pero tengo que cumplir y quiero hacerlo’.

“Empezamos a ir a mucha terapia, a sanarme, a tomar medicamentos súper bien medicados. Nunca me he medicado, entonces también era raro. Tampoco quería que influyera en mi mente, porque necesito la lucidez. Aunque se crea que yo estoy siempre drogada, no es así. Yo necesito la lucidez para escuchar al público, estar ahí. La lucidez la encuentro muy enfermante además.

“Esto venía de mi vida y de que todo lo que yo quería crear no lo podía lograr. Llegaba al computador, no me concentraba. Veía algo, no me concentraba. No terminaba los libros. Estaba exhausta a un extremo que yo no conocía.

“Era cansancio y era un cansancio a la vida en sí misma. Me acuerdo que estaba en la cocina haciendo nada y jadeaba como si viniera corriendo. Yo no paraba de actuar, nunca estuve en mi casa durante cuatro años. Los domingos llegaba a mi casa.

“No tenía mi lugar para escribir, tenía mi espacio pero no tenía mi lugar. No conocía mi casa. No cachaba nada. No tenía una conexión con mi lugar, con mi cama. Pasaba afuera trabajando arriba del escenario.

“Para lo único que tenía energía y para lo único que estaba bien era para actuar. El resto todo funcionaba como el hoyo. No me acordaba de lo que tú me hablabas. Mis amigos me miraban y yo estaba en otra, perdida, y no me daba cuenta tampoco”

Julio César Rodríguez: “¿Te sientes un poco presionada? ¿Te autoexiges?”

Natalia Valdebenito: “Yo creo que la crisis que me vino fue precisamente por eso. Me pegué un cabezazo con el ego. Y puedo decirlo ya después de un rato, porque en ese minuto uno no lo sabe. Quería ser la mejor poh. Ya no quiero, me da lo mismo.

“Quería que mis monólogos fueran espectaculares y de pronto me acordé de Gritonas. Haciendo esta retrospección que ayuda tanto la terapia, me acordé de Gritonas y por qué lo hice, y era porque me reía yo y con eso bastaba en un momento.

“¿Entonces qué perdí en el camino? Claro, gané profesionalismo, gané una voz, gané público, gané respeto y todo lo que se sabe. Como también me he ganado una cantidad de chuchás, o sea, yo te colecciono chuchás. Pero me di cuenta que estaba pegándome con el ego en la cara.

“Me pegué con el ego fuerte. En un momento sentí que no podía cumplir mis propias expectativas, quería eso, cumplir las tuyas, las del otro.

“Y Fea es todo lo contrario a eso. Fea me cago de la risa yo. Fea es un manifiesto respecto a ser fea o no ser fea, pero también tiene que ver con una autocrítica súper alta y viniendo de eso.

“¿Por qué me estoy volviendo loca por querer tener?, ¿qué sigue? Porque claro, los escenarios van creciendo, hago giras por Europa, por Estados Unidos, todo se llenaba, entonces tus propias expectativas sobre ti misma van creciendo”.