Glamorama
Yamila Reyna contándole a Martín Cárcamo sus historias persiguiendo a Luis Miguel, en imágenes tomadas de la pantalla de Los 5 Mandamientos, en Canal 13.

«Lo amo. Nadie ha hecho más que yo para conocerlo. He sobornado guardias, conserjes, me he hospedado en el mismo hotel que Luis Miguel. Una vez me amenazaron los guardaespaldas…», relata Yamila Reyna

Autor: Fran Varela / 25 septiembre, 2021

«Yo no voy a ir a ver a Luis Miguel a la fila siete, yo voy a la uno o no voy. Hinché tanto que compré cuatro entradas altiro, por las dudas que las dos primeras me las roban, me fallan, compré cuatro. Me gasté dos palos. Yo trabajo para Luis Miguel, así es mi vida», comenta Yamila Reyna.

La comediante argentina que vive en Chile relató esta y otras historias relacionadas con el cantante mexicano. «Con el alma. Lo amo», dijo en Los 5 Mandamientos, programa de Canal 13 donde estuvo junto a Cristina Tocco.

Esta es la transcripción de la conversación:

Martín Cárcamo: “Yo no tenía idea que tú amas tanto a Luis Miguel”

Yamila Reyna: “Con el alma. Lo amo. Yo no sé porque en esta vida no me tocó conocerlo. Hice de todo, creo que nadie ha hecho más que yo para conocerlo. He sobornado guardias, he sobornado conserjes en hoteles, me he hospedado en el mismo hotel que Luis Miguel, una vez me amenazaron los guardaespaldas.

“Yo iba en Buenos Aires persiguiéndolo con una amiga, a la van de Luis Miguel, que son como tres para despistarte, pero yo tenía la patente de cuál era en la que andaba él, porque había estado en la puerta del hotel esperándolo.

“Lo voy persiguiendo en Barrio Norte y para la van. Yo dije ‘tanto perseguirlo me van a decir ‘bueno, ven’’. Se bajan los tipos con las armas, me muestran las armas y me dicen ‘¡basta de seguirnos, porque estamos armados!’. Y yo ‘es que quiero conocer a Luis Miguel’.

“Me amenazaron que no los persiguiera más, porque los venía persiguiendo hace como dos horas. Había ido al restaurante, al hotel, a salida… He hecho de todo”

Cárcamo: “¿Pero tú tienes como una obsesión con él?”

Reyna: “Yo me enamoré. Yo siento que es mi alma gemela y él no lo sabe. Lo tiene que saber”

Cárcamo: “¿Pero tú no lo conoces?”

Reyna: “Cuando era chica y yo vivía en Córdoba a mí papá le regalaban palcos para ir a ver a Luis Miguel. En un minuto fueron de la misma compañía y fue cuando conocí a Luis Miguel, pero yo tenía cuatro años. Luis Miguel estaba con el disco Decídete y yo lo conocí, me llevaron al camarín, me regaló un cuadro, pero tenía cuatro años”

Cárcamo: “¿Cuánto es lo más cerca que has estado de Luis Miguel?”

Reyna: “Ahí, sentada en la falda”

Cárcamo: “¿Y después de adulta?”

Reyna: “Una vez que me hice la desmayada en el estadio y me tocó la punta de los dedos. En el estadio de Córdoba, para las fans locas como yo, tú ves la pre gira de Luis Miguel, entonces ya sabes cuál es la última canción que va a cantar. Tú dejas listo un taxi parado en la salida del estadio por donde salen los artistas.

“Entonces yo sabía la última canción, decía ‘ahí viene el bis’, que era el final. ‘Pum’, salía corriendo, me subía al taxi y agarraba a Luis Miguel saliendo de la van, y así vamos los dos hasta la puerta del aeropuerto. Nadie más lo alcanzaba, entonces íbamos los dos. Y yo me colgaba, salía por la ventana y le pegaba en el vidrio. Te estoy diciendo que lo hice seis años seguidos. Le tiré mi sostén. Lo máximo que logré es que él sacaba la mano y me hacía así por el vidrio”

Cristina Tocco: “¿Lo pudiste mirar a los ojos alguna vez?”

Reyna: “Cuando me desmayé. Estaba en el estadio y las entradas que le regalaban a mi papá no me servían, porque eran muy lejos. Yo iba a la cancha, sola, porque metía codazo, pegaba y quedaba pegada al tablón.

“Cachaba que cuando las minas se desmayaban las pasaban por delante de este tablón y quedaban pegadas al escenario. Entonces yo dije ‘me tengo que hacer la desmayada’. Espero una canción lenta, que es cuando Luis Miguel se detiene a mirar a sus fans. Yo veo que está cantando Hasta Que Me Olvides y yo me hago la desmayada.

“Y, yo pichón de mamut, no me podían levantar para el otro lado, tres negros me tuvieron que agarrar para sacarme. Me sacan y pasa Luis Miguel y apenas se agacha me roza. Yo estoy desmayada, cuando lo veo que viene hago ‘¡aah!’, salto y él me alcanza a rozar la mano. La mano mojada tenía. No me lavé la mano por cuatro días más o menos”

Cárcamo: “¿Qué pasó el 2019 en un concierto?”

Reyna: “Eso fue acá en Chile. El club de fans oficial de Luis Miguel tiene prioridad de entradas, las dos primeras filas son para su club de fans, y yo no sé por qué no me han aceptado todavía y no pertenezco. He mandado muchas solicitudes y nadie me ha respondido.

“Entonces me meto a comprar las entradas. Doce en puto, entrada fila siete… Yo no voy a ir a ver a Luis Miguel fila siete, yo voy a la uno o no voy. Hinché tanto que compré cuatro entradas altiro, por las dudas que las dos primeras me las roban, me fallan, compré cuatro”

Cárcamo: “Esto realmente es patológico”

Reyna: “Me gasté dos palos. Yo trabajo para Luis Miguel, así es mi vida. Cada uno gasta la plata en lo que quiere, yo la gasto en Luismi. De estas cuatro entradas la con mejor ubicación va a ser con la que yo me quedo. Fui, miré las cuatro ubicaciones y me quedé con la mejor, fila dos.

“Y me fui con taco alto, porque dije ‘yo tengo que lograr que él me mire’. Yo con que me mire a los ojos me puedo morir en paz, te lo juro por Dios. Entonces empieza a cantar Luis Miguel, yo estaba con una amiga y le digo ‘cuando yo te diga ‘ahora’, tú me agarras la mano, yo salto de la silla, pego un grito, él me va a ver. Está decretado, él me va a ver’. Y está grabado”

Cárcamo: “Tengo la imagen acá”

Reyna: “¡Mira, ahí me mira! Y yo de los nervios bajé el celular”

Cárcamo: “Yo no sé si estaré mal…”

Reyna: “Esto fue así: yo segunda fila, ‘ahora’, salto con tacos el doble que estos, y le hago ‘¡Luismi, Luismi!’, y saltaba así. Entonces él en un minuto mira como ‘a esta loca qué le pasa’ y hace así, y yo de los nervios bajé el celular. Estaba la Maca Tondreau en la fila tres y me dijo ‘te miró, hija de puta’. Maca, estás de testigo…”