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Glamorama
Paulina Nin y su mascota "Cosita" en una foto de archivo tomada de la web.

«Tú no sabes lo que fue. Me la llevé envuelta en un chalcito. No existían tanto los cementerios que te permiten incinerar a un animalito…», recuerda Paulina Nin sobre la muerte de «Cosita»

Autor: Equipo Glamorama / 19 noviembre, 2021

“Yo no di una explicación altiro. Lo único que dije en ese minuto fue que ‘en un accidente estúpido Cosita ayer quedó herida, la llevé al veterinario y cuando fui a verla al término del programa…’ Me esperó para morirse esa perrita. Porque yo la tomé en el quirófano y la perra se murió. Y ahí una parte de mi corazón se fue con ella también».

Este fue parte del relato de Paulina Nin en Pero Con Respeto sobre la muerte de «Cosita», la mascota que se hizo conocida acompañando a la animadora en el matinal La Mañana del Trece, que se emitió entre 1999 y 2001.

La comunicadora con más de 40 años de trayectoria recordó el deceso de la perrita, ocurrido en 2002, durante una entrevista en el late conducido por Julio César Rodríguez en Chilevisión.

Así continuaron sus palabras:

“Entonces yo tenía tanta pena que dije ‘no tengo por qué estar dándole explicaciones a nadie, excepto esto’. Y lo quise contar porque llegué muy mal al día siguiente a trabajar. Entonces empezaron ‘es que la atropelló con la camioneta que tiene’, la súper Ford Explorer que tenía, porque como tenía tantos animales en El Arrayán (donde tenía su casa), cargaba fardos de pastos y todo.

“Esta es la única versión, y lo hago porque ya no tengo pena. Cuando tú superas las penas puedes hablar de los duelos y de la pérdida de alguien querido.

“Yo después de La Mañana del 13 hacía Arriba el Ánimo, entonces salía todos los días como a las nueve de la mañana de la casa. Y ella nunca entendió que no podía ir conmigo. Siempre me preocupaba que la perrita quedara encerrada mientras yo sacaba la camioneta.

“Entonces la nana sale a decirme algo y la Cosi se le va por el lado, y el estacionamiento de la camioneta quedaba a una altura por lo menos de dos metros, desde donde estaba la puerta de entrada de la casa hasta donde estaba el estacionamiento.

“Y la perra va y yo le digo ‘¡atájala!’, porque se iba a meter a mi camioneta. La perra salta, cae mal y se golpea un costado contra el tremendo neumático, que es como haberse golpeado contra una muralla de cemento.

“Llora, sube la escalera y se para al lado de la nana y queda sentada. Me bajé, le toqué las patas, porque uno con tanto animal reconoce si se podía haber quebrado algo, nada.

“La subo a la camioneta, la paso a dejar donde el veterinario de Lo Barnechea y le digo ‘revísala por favor, porque cayó de una altura y se golpeó contra el neumático’. La vió, la tocó y me dijo ‘no. Pero déjala, le voy a sacar si es necesario radiografía’. Me fui al canal preocupada, pero yo dije ‘salgo del canal y rajo al veterinario’.

“Y cuando llegué me dice ‘no le pude sacar radiografía antes’, que ahí lo quise matar, y me dijo ‘tiene perforado el pulmón, así que la tengo que operar de urgencia. Así que ponla en el quirófano, porque la voy a anestesiar’. Y en eso la perra se murió, ya tenía el pulmón lleno de agua, o de líquido, o sangre.

“Tú no sabes lo que fue. Porque yo me la llevé envuelta en un chalcito. En esa época no existían tanto los cementerios que te permiten incinerar a un animalito. La tuve que llevar al SAG, los conocía porque yo tuve una tienda de animales, y la llevé ahí y me lo lloré todo y esperé hasta que me la entregaron.

“Porque les dije ‘ustedes me la entregan hoy día, sean seis o siete horas, lo que sea’. Me la entregaron en una caja y me llevé caliente, estaban las cenizas de ella calientes. Yo creo que Cosita vino para estar conmigo los años que tuvo que estar, cuatro años.

“Yo la busqué, ella era de un criadero de Olmúe. ¿Y por qué un scottish terrier? Por la película La Dama y el Vagabundo, ¿te acuerdas del viejo cascarrabias? Era un scottish. Y le decía a la cocker que no tenía que juntarse con ese vagabundo.

“La escogí porque son una raza muy independiente, son rústicos, no son falderos, pero son muy divertidos. Y si yo hubiera entrenado a la Cosita para que ella participara e hiciera todas las locuras que hacía en el programa, no me habría resultado.

“¿Y sabes lo que más duele después? Te da rabia más que dolor. Cuando de repente te toman y te incluyen en rutinas de los humoristas. De repente escuchar a un humorista, creo que fue Alis que en Viña dijo ‘oye, hay que tener cuidado, no vaya a ser como la Paulina Nin que le pasó por encima a la Cosita’. Entonces tú dices ‘¿qué sabe él?’”.