Glamorama
Daniel "Huevo" Fuenzalida en una imagen tomada de la pantalla de De Tú a Tú, Canal 13.

«Eran tantas mis ganas de consumir y no tenía plata, que cambié por droga la silla del auto de la Ignacia (su guagua) a un gallo, que me diera dos o tres papelillos…», recuerda Daniel «Huevo» Fuenzalida

Autor: Fran Varela / 8 junio, 2022

«Me fui a Lo Valledor, cinco de la mañana, y eran tantas mis ganas de consumir y no tenía plata, que cambié por droga la silla del auto de la Ignacia a un gallo que estaba ahí, que me diera dos o tres papelillos».

Esta es una de las historias del testimonio que entregó Daniel «Huevo» Fuenzalida sobre su adicción a la cocaína y posterior rehabilitación y recuperación de su vida.

El conductor de 50 años es productor y anfitrión de Me Late y Me Late Prime, espacios de farándula en el canal TV+, creó un centro de rehabilitación y es vocero de la lucha contra las adicciones.

Fuenzalida contó su historia en De Tú a Tú, en Canal 13, y este fue parte de de su relato sobre su peor período de adicción, entre los años 2002 y 2005. Entonces estaba casado y su única hija, Ignacia -hoy de 20 años- era una guagua:

“Después ya no tienes plata para consumir, te vas juntando con otra gente, vas pidiendo fiado a los dealer, te vas involucrando con otras personas. Empiezas a vender todas las cosas para poder pagar, deudas con el arriendo donde vivíamos, los gastos comunes”

Martín Cárcamo: “¿Cómo funciona cuando uno le debe a un dealer?”

Daniel «Huevo» Fuenzalida: “Te empiezan a perseguir. Te empiezan a presionar. Te empiezan a llamar por teléfono. Empiezan a estar afuera de tu casa. Te empiezan a decir ‘ya poh, ¿cómo nos arreglamos?’. Empieza la cuestión más dura.

“Una vez me cortaron la luz y yo con guagua chica. Tienes la presión de tu señora, que te dice ‘ya, cálmate’, y que te va a apoyar hasta un minuto, pero va a llegar un minuto en que…”

Cárcamo: “¿Qué te decía la Pancha (Francisca Toro, ex esposa de Fuenzalida y madre de su hija) en ese minuto?”

Fuenzalida: “’Si sigues así me voy ir’. Hasta que llegué un día a la casa y no había nada. Entré a ese departamento y sentí algo distinto. Venía de un carrete, debo haber llegado a las doce del día, había pasado toda la noche afuera.

“Entré al departamento, abro el clóset y no había ninguna ropa de la Francisca. Voy a la pieza de la Ignacia y no había nada. La empiezo a llamar, se había ido y ahí se terminó. Cuando estás metido en esto todos tienen la culpa. ‘A mí nadie me entiende’. Yo le echaba la culpa a ella, a Chilevisión (canal donde el conductor comenzó su carrera y se hizo conocido en Extra Jóvenes), a mis jefes, ‘mira cómo me dejaron’”

Cárcamo: “Cuando empiezas a vender cosas, ¿qué fue lo peor que hiciste en ese sentido?”

Fuenzalida: “Me fui a Lo Valledor, cinco de la mañana, y eran tantas mis ganas de consumir y no tenía plata, que cambié por droga la silla del auto de la Ignacia a un gallo que estaba ahí, que me diera dos o tres papelillos.

“Porque le pedí fiado, como rogándole, ‘vuelvo mañana, yo soy el Huevo’. Entonces mira para adentro (del auto), me dice ‘¿qué tienes?’. ‘La silla de la guagua’. ‘Ya poh’. Y me debe haber pasado dos papelillos.

“Me fui a consumir manejando en el auto, me tuve que haber estacionado, amaneció y me tenía que ir a la casa. Entonces qué le dices a tu señora. Porque puedes llegar carreteado y todo el cuento, pero dónde está la silla de la guagua.

“Paré un poco más allá, me bajé del auto y quebré el vidrio. Después llegué diciendo que me habían robado…

«Me emociona ahora, porque si lo ves de afuera, el daño que le hiciste a tu mujer en ese minuto, el daño que le hiciste a tu propia hija o el daño que me estaba haciendo yo. Pero en ese minuto no lo identificaba.

“Me creyó que me habían robado. Ella no era capaz de pensar, ni mis papás ni nadie, que yo había hecho algo así como para poder seguir con mi siguiente consumo”.