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Glamorama
Amaya Forch en el programa Buenas Noches a Todos de TVN.

“Iba a devolver los platos angustiada… Me agarraban entre todos. Me manoseaban…”, cuenta Amaya Forch sobre su experiencia en restaurante de Londres a los 22 años

Autor: C. Z. / 9 diciembre, 2022

“Tenía tres pisos el restaurant y la cocina estaba en el subterráneo. Todos hablaban en croata. Yo mido 1.60. Y cada vez que iba a la cocina, iba a devolver los platos, angustiada, complicada. Me agarraban entre todos. Me manoseaban…”.

Esto fue parte del relato de Amaya Forch en el programa Buenas Noches a Todos, conducido por Eduardo Fuentes en TVN.

La actriz y cantante se refirió a su experiencia en Londres, donde se radicó a los 22 años para estudiar y trabajar.

Esto fue lo que relató en el programa de conversación de la señal pública:

Eduardo Fuentes: “¿Cómo fue la experiencia de estar en Londres?”

Amaya Forch: “Llegué. En el aeropuerto no tenía visa, no tenía plata, no tenía plan de nada. Entonces, me detuvieron durante cuatro horas. Me llevaron a una sala especial. Me pusieron a una policía embarazada para que yo me soltara y dijera quién era. Me revisaron entera. Me sacaron la ropa, todo. Pero finalmente me dejaron entrar.

“Yo le decía ‘pero mírame esta cara de buena’. Ya había hecho una teleserie en Chile. ‘Yo trabajo en la tele’. No había celular en esa época. Y yo, en esa época, me ponía unos stickers acá, una calcomanía (en el ceño), y pensaba que eran ácido. Los mandaron a revisar. Así que mi entrada fue escandalosa”

Fuentes: “Luego, estando ahí indocumentada, ¿cómo fue la experiencia?”

Forch: “Quedé indocumentada. Luego, fue mes a mes. Tres meses más. Logré algo increíble, que soñaba, que era estudiar en una academia. Logré entrar ahí y estudiar ahí, fascinada, maravillada. Pero eso me daba una visa de estudiante que no me alcanzaba para tener una visa de trabajo.

“Entonces, a los trabajos que podía acceder eran muy malos. Como, por ejemplo, trabajar en varios restaurantes que eran muy conocidos, muy famosos, pero que aceptaban a personas sin documentos. Y me tocaba vivir experiencias muy duras dentro de lo que sucedía en el restaurant y que no se veía”

Fuentes: “¿Cómo qué, por ejemplo?”

Forch: “Por ejemplo, había un restaurant que era de croatas. Estaba de moda. Eran todos hombres, que deben haber medido tres metros y medio cada uno. Era la única mujer. Era la ‘coffe girl’, como le llamaban, que es la que tenía que salvar todas las situaciones difíciles, como cuando alguien devuelve un plato, o cuando hay un problema.

“Tenía tres pisos el restaurant y la cocina estaba en el subterráneo. Todos hablaban en croata. Yo mido 1.60. Y cada vez que iba a la cocina, iba a devolver los platos, angustiada, complicada. Me agarraban entre todos. Me manoseaban…”

Fuentes: “¿En serio?”

Forch: “Sí… Eran brutos. Se reían de mí. Una vez me agarraron y me metieron al refrigerador. Era un refrigerador grande con las puertas. Me metían con uno de ellos adentro del refrigerador. Toda la angustia de lo que significa estar metida dentro de un refrigerador con un troglodita, porque eran trogloditas.

“Se iban todos. Me tiraban un par de dips, de propinas. Me dejaban todas las noches con el nochero, que era un señor que era bosnio, creo, que, cada vez que me veía, me cantaba el ‘venceremos’ bosnio…

“Y ya se habían ido todos. Yo me quedaba ahí. Limpiaba las mesas. Agarraba mi bicicleta, porque tenía solo una bicicleta, no tenía suficiente ropa, me había ido en verano. Tenía una ropa encima de la otra, me ponía polleras, shorts, uno encima del otro. Y tenía una chaqueta de cuero negra que me había comprado en la ropa usada de los veteranos de guerra. Era gigante. Y eso me ponía. Y me iba a las cuatro o cinco de la mañana en bicicleta. De vuelta a mi casa. Una pieza que arrendaba.

“Pero al otro día tenía la fortuna de poder ir a ver el Réquiem de Mozart gratis a una iglesia, de ir a la escuela que me gustaba estudiar. Estar con mis compañeros. Tuve compañeros que eran fantásticos.

“Me pasaba un poco que de día vivía un sueño, y de noche tenía que vivir el drama desagradable para poder mantener este sueño”.