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Glamorama

«No teníamos casa dónde vivir… Yo estaba sin trabajo de televisión, porque había tenido a mi segundo hijo…», recuerda Solange Lackington

Autor: Fran Varela / 25 enero, 2023

“Entiendo que en un minuto las cosas económicas estuvieron muy complicadas. ¿Es verdad que en algún momento tuviste que dormir en tu auto con tus hijos?”, le preguntó Sergio Lagos a Solange Lackington.

La actriz de 60 años fue invitada al estelar de Canal 13, Juego Textual, y se refirió al complicado periodo que vivió junto a su familia:

Solange Lackington: “Sí, claro. Ni siquiera era mi auto, era una camioneta prestada, porque tenía como un Fiat 600 que era demasiado chico y un ex cuñado nos prestó una camioneta. Y sí, efectivamente, no teníamos casa dónde vivir. Estábamos buscando para arrendar una casa.

“Yo estaba sin trabajo de televisión, porque había tenido a mi segundo hijo, y ya había ido con uno a amamantar mientras grababa. Quedé embarazada del segundo, que también estaba grabando, y ya ir con dos era como instalar una sala cuna de frentón. Entonces dije ‘aquí tengo que parar un poquito’.

“Entonces estaba sin trabajo de televisión, estaba haciendo solo teatro. En esa época el padre de mis hijos también era actor, entonces también estaba haciendo una obra acá en Santiago. Llegó marzo y había que buscar casa donde vivir, porque arrendábamos una casa interior en Ñuñoa y los dueños vendieron esa casa.

“Entonces nos avisaron que iban a vender y que teníamos que irnos. Buscar casa en esa época no era fácil, sobre todo para nosotros que no teníamos trabajo estable, con un sueldo, una renta concreta. En Ñuñoa era todo carísimo, entonces empezamos a buscar otros sectores, comunas.

“Yo nunca tuve prejuicio de donde vivir. Me daba lo mismo la comuna donde viviera, lo que quería era formar un hogar. Y anduvimos una semana buscando. Teníamos todas repartidas nuestras cosas. Y andábamos solamente arriba de esta camioneta el Fernando, el Cristóbal, el Cristián y yo, con la ropa, pañales, mamaderas.

“Llegábamos a la casa de mis papás o de algún pariente, nos duchábamos, nos cambiábamos de ropa y salíamos a buscar casa. Pero con dos guaguas, de un año y otra de dos años, no es fácil. Había que descansar, había que dormir, pernoctar. Y bueno, tratamos de darle un toque anecdotario.

“Hacer de eso una aventura, entonces yo un poco le pintaba eso a los niños, como que esto era una aventura. Cuando después vi la película La vida es bella años después, creo que es de las películas que más veces me ha hecho emocionarme y llorar, porque para mí es un espejo de lo que viví. En otra dimensión completamente distinta por cierto.

«Encontramos al final una casa en la Gran Avenida, que había que arreglarla, hacerle varias cosas, pero yo lloraba de emoción cuando abrí la puerta y vi unos cardenales en el antejardín. Yo dije ‘tengo cardenales’. Y hasta el día de hoy son un símbolo. Para mí era lo máximo tener una casa con un antejardín chiquitito que tenía cardenales»