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Paulina Nin en Juego Textual, en una imagen enviada por Canal 13.

«Yo fui y había un computador en el suelo, todo pelado. La hermana estaba ahí dando la cara, llorando, y él se había ido con la plata fuera del país…», recuerda Paulina Nin sobre la estafa del «contador de las estrellas»

Autor: Equipo Glamorama / 12 enero, 2023

“Lo que más me dolió fue que a él durante el tiempo que nos estaba llevando la contabilidad se le enfermó la mujer de un tumor cancerígeno en el cerebro, y yo le traía los remedios de Estados Unidos», recuerda Paulina Nin sobre la estafa que la dejó en la calle.

En 2002 se descubrió que el contador Luis Cajas estafó por más de mil 400 millones de pesos a sus clientes, entre ellos Nin, Roberto Artiagoitía «El Rumpy», el director de cine Cristián Galaz y los actores Malucha Pinto, Daniel Alcaíno y Daniel Muñoz. Por su clientela de figuras conocidas, Cajas era llamado «el contador de las estrellas».

«Me quitaron mi casa, mis muebles, me quitaron todo, todo a remate… Y yo no pude ni siquiera sacar a todos mis perros», afirmó la comunicadora de 62 años durante una entrevista en marzo de 2002.

Ahora, en el programa Juego Textual de Canal 13, la ex anfitriona del Festival de Viña, el matinal de Canal 13 y espacios de ayuda, entre otros, volvió al asunto:

“El ‘contador de las estrellas’ estafó a mucha gente más. Y nosotros tenemos una gran cuota de responsabilidad porque lo dejamos todo en manos de él

«¿Cómo me enteró yo de que el contador había huido con la plata de nosotros? Fue porque llegaron de impuestos internos al canal a decirme ‘usted, al igual que muchos, tiene notificaciones y no ha respondido las notificaciones’. ‘Pero si las notificaciones llegan a la oficina del contador… Vaya a la oficina del contador’, me dijo.

“Yo fui y había un computador en el suelo, todo pelado. La hermana estaba ahí dando la cara, llorando, y él se había ido con la plata como de veinte personas fuera del país. Las notificaciones eran de no pago del IVA. Me sacó como 300 boletas de honorarios.

“Por eso te digo que hay una responsabilidad de uno. Tienes que preocuparte, no puedes delegar todo en una persona, porque no sabes, por mucho que esa persona… O sea, este gallo era de Biblia en el escritorio.

“Lo que más me dolió fue que a él durante el tiempo que nos estaba llevando la contabilidad se le enfermó la mujer de un tumor cancerígeno en el cerebro, y yo le traía los remedios de Estados Unidos y le ayudé a que no le cobrarán en el Instituto Nacional del Cáncer, para ayudar a la señora. Entonces yo dije ‘y me caga a mí más encima’. Mala onda».