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Connie Achurra en todo Por Ti, en una imagen enviada por Canal 13.

«Yo sufrí abuso (sexual) de parte de uno de mis hermanastros durante muchos años… Yo era una adolescente de 14 años y él era un adulto de 20», relata Connie Achurra

Autor: Equipo Glamorama / 17 enero, 2023

«Me acuerdo cómo empieza: empieza como una relación de ‘yo soy su hermano grande, yo te voy a cuidar, yo te voy a enseñar’. Y de ahí fue una cosa muy siniestra que fue pasando. Y yo en ese momento tampoco fui capaz de entenderlo», relata Connie Achurra sobre lo que denuncia fue el abuso sexual que sufrió por parte de un hermanastro a partir de los 14 años.

En Todo Por Ti, programa que conduce Cecilia Bolocco en Canal 13, la cocinera, activista de la alimentación saludable, 45 años, con libros best seller de recetas, estuvo junto a su hermano Ignacio (actor y ex constituyente) y su padre, el actor Pato Achurra, que se hizo famoso en las teleseries a partir de los años ’70.

Achurra había contando en diciembre de 2022, en Buenas Noches a Todos: «Logré entender mi historia de abuso (sexual) a los 35. Veinte años después… Pero es brutal el daño que una persona le puede hacer a otra».

Ahora, en Todo Por Ti relató:

«Yo sufrí abuso de parte de uno de mis hermanastros durante muchos años y me costó mucho darme cuenta. De grande logré ensamblar las piezas y darme cuenta que yo era una adolescente de 14 años y él era un adulto de 20, y que esta situación, que había pasado durante un largo tiempo, tenía que ver con abuso.

«Ttuve que hacer un proceso. Porque uno dice ‘pero cómo las mujeres no denuncian, cómo no lo dijiste antes’. O sea, yo que me considero una mujer inteligente, me demoré 20 años en entenderlo, en ensamblar las piezas, porque es tan complejo el tema del abuso. Y cuando lo entendí le conté a mi familia y fue terrible.

«Me acuerdo cómo empieza: empieza como una relación de ‘yo soy su hermano grande, yo te voy a cuidar, yo te voy a enseñar’. Y de ahí fue una cosa muy siniestra que fue pasando. Y yo en ese momento tampoco fui capaz de entenderlo.

“Hoy día lo miro de afuera y digo ‘¡pero cómo!’. Pero tenía 14 años, era una cabra súper insegura, en una edad muy vulnerable, muy compleja. El era una figura para mí, un vínculo importante, era una persona a la que yo admiraba mucho además, porque era un gallo que todo el mundo lo quería, muy seductor.

“Le conté a mi familia ya grande y fue como que nos estallara una bomba atómica. Fue casi al mismo tiempo que me separé del papá de mis niñas, un momento en que todas las emociones se me mezclaron.

«Iba a terapia y al final partíamos hablando de cualquier cosa y terminábamos hablando de esto. Y yo decía ‘es que claramente ahí hay un tema que no puedo dejar escondido’.

«Yo siempre había dicho ‘esto nunca se le voy a decir a mi mamá y a mi papá, porque se van a morir del dolor. Me voy a ir a la tumba con esto’. Y en algún momento me empezó a aparecer esta verdad todo el rato y me di cuenta que no podía.

“Le conté a mis papás, hicimos una terapia familiar con todos mis hermanos, fue muy doloroso. Justo en esa época mi hermano estaba viviendo en España y mi mamá lo había ido a ver. Les mandé un mail contándoles. Y aquí en Chile estaba mi papá y la Macarena.

“Uno se avergüenza tanto de haber vivido una situación de abuso, cuando al final uno fue una víctima y no tiene nada de qué avergonzarse, pero a mí me daba una vergüenza, un pudor, una pena. Tenía 32. Lo estuve aguantándomelo.

“Siempre me estuve terapeando, no por este tema, porque yo no me daba ni cuenta, pero siempre estaba con mis problemas de trastornos de conducta alimentaria, con otros temas, pero ya de más grande. Esa es una etapa que ya tengo absolutamente sanada.

“Hice el proceso completo y para mi familia fue como atar cabos. A Ignacio cuando le conté estaba en España, a mí la Ale me dice ‘tu hermano corría por el departamento’, poco menos que le pegaba combos a las murallas, porque fue un descontrol enterarse.

“Pero también me pasó que alguna vez lo hablamos y él me decía ‘a mí también me empezaron esos cabos sueltos que siempre estuvieron, se me empezó a cerrar la historia’.

“Para mí fue como entender y enterrar la historia y decir ‘ya, esto ya fue, ya pasó. Yo con mis 14 años hice todo lo que estuve a mi alcance, no tuve más herramientas para poder pararlo a tiempo, fue un error no haber pedido ayuda. No me di cuenta’.

“Para mi papá fue brutal, mi papá es una gallo extremadamente pacífico, no mata una mosca, se muere de pena, pero en ese momento si mi papá lo tenía al frente lo ahorcaba.

“Al que cometió el abuso yo nunca más lo vi, se esfumó. El es una persona con un perfil muy especial, no tiene redes sociales, medio invisible, tiene que ver con su modus operandi.

“Mi papá me decía que siempre percibió algo extraño, pero nadie fue capaz de leerlo tampoco. Algo había, había algo que no encajaba, algo raro, algo que no funcionaba, pero nadie se alcanzó a dar cuenta”.