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Cristián Campos en Vértigo, en Canal 13, en 2018.

«Nunca jamás en mis 67 de vida he sentido atracción sexual alguna hacia menores de edad», responde Cristián Campos ante querella

Autor: Glamorama / 27 marzo, 2024

«El tema me resulta degradante y repugnante», afirma Cristián Campos frente a la querella por abuso sexual infantil contra quien fue su hijastra.

Quien lo acusa es la psicóloga especializada en sexualidad Raffaella di Girolamo, de 46 años, hija mayor de la actriz Claudia di Girolamo. Raffaella tenía tres años cuando su madre comenzó una relación con Campos, en 1981. Luego se casaron, tuvieron dos hijos -los también actores Antonio y Pedro Campos- y formaron un hogar junto a la niña.

Es en el período en que las figuras de las teleseries estuvieron casados -se separaron en 1996- en el que ocurrieron los presuntos abusos contra la denunciante, entre sus trece y 17 años, que están en la acción judicial presentada por la Fundación para la Confianza.

Claudia di Girolamo y su familia apoyaron a su hija mayor, en tanto Campos responde en un comunicado:

«El día de ayer me enteré -no por vía judicial-, sino a través de la cuenta (X) del señor José Murillo, que sería presentada una demanda en mi contra por la Fundación para la Confianza. Al respecto me gustaría manifestar lo siguiente:

«Considero que las RRSS no son la plataforma adecuada para que una fundación que acoge temas tan delicados, ventile su información. Sobre todo si el afectado no ha sido notificado judicialmente. El Sr. Murillo -quién conoce de cerca estos temas- debería saber que siempre hay familias detrás y mostrar más empatía, delicadeza y respeto.

«Respecto al fondo del asunto: debo aclarar que nunca jamás en mis 67 de vida he sentido atracción sexual alguna hacia menores de edad. El tema me resulta degradante y repugnante.

«He sido un buen padre, buen tío y padrino, y he compartido y convivido siempre con sobrinas, hijos e hijas de amigos, pololas y parientes. Y jamás ha existido algún asomo de duda, testimonio o suspicacia respecto a la rectitud de mi conducta con menores. Al contrario, siempre he mantenido relaciones sanas, de confianza y cariño mutuo».