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Glamorama

Milagro! El sensible mea culpa de la clasista Oriana en el reality de Mega

Autor: Cristián Farías Ravanal / 16 febrero, 2016

Quién lo iba a pensar. La profesora de Educación Física Mónica Soto logró que la terrible Oriana Marzoli se arrepintiera y pidiera perdón en el reality de Mega. La chica terrible es odiada por la mayoría de los participantes de ¿Volverías con tu Ex?, que le critican que utilice términos clasistas, como “barriobajera”, para descalificar a sus contendoras.

Incluso el modelo cordobés Mariano Brozincevic le había hecho una broma a la venezolana radicada en España cuando esta le preguntó cuál era el peor barrio de Chile, el más bajo, y el argentino le respondió “La Dehesa”.

La cuestión es que en el último capítulo del programa hubo una sección comandada por Karla Constant, quien les entregaba a los participantes una foto o una palabra que los conectaba con lo más sensible de sus vidas. A Mónica le entregaron una imagen de un curso del cual ella era la profesora jefe –MIRE EL VIDEO AQUÍ. VAYA AL MINUTO 01.02-:

“Este es un curso, una jefatura que tuve, 2014 y 2015, y ahora pasaron a Segundo Medio. Y nos hicimos muy partners. Es difícil explicarlo. Cuando uno tiene vocación, llega a su trabajo y lo hace con amor y felicidad, con historias tan lindas como las que contó Flavia –la transandina que rememoró a la abuela que la crió-

“Yo las escuchó día a día y vivir con eso te llena de energía. Saber dar una caricia, una palabra para que un niño siga delante, eso es impagable. Cuando después los ves de vuelta y te dicen ‘vale profe, se pasó’. O te llegan con un pedazo de chocolate derretido con las manos sucias, es el chocolate más rico que yo me como.

“Nunca dejen de soñar, que las metas y los objetivos en la vida se cumplen, que se acuerden de eso, que siempre se los digo. Siempre lucho por ser feliz nomás. Cuando ustedes pelean entre ustedes, a mí de verdad me afecta mucho. Yo lucho día a día, y de repente inventan peleas o se dicen cosas… Vivamos esta linda experiencia todos juntos. Si al final aquí nadie creo que lo está pasando tan mal, porque el que lo está pasando tan mal agarra sus cosas y se va”.

Oriana escuchó muy concentrada y, más tarde, se acercó a Mónica y le dijo llorando:

“A mí me da mucha ternura lo que haces, porque no ha sido una historia de tanto drama, sino de realidad. Y cuando has dicho que no te gustaban las cosas que nos decíamos y todo eso. Aunque yo parezca, tía, que digo muchas cosas así, ¡te juro por mi vida que he tenido siempre la vocación de profesora!

“No sé cómo decírtelo, pero me parece muy bonito lo que haces y yo te juro que, si te ofendo por alguna cosa, que yo digo a veces de ‘barriobajo’ y cosas así, ¡te lo juro que yo no lo digo con la intención de que se rían! ¡Te juro por mi vida, por lo que más quieras! que yo también he intentado hacer cosas de la Cruz Roja…

“Lo digo, te lo juro, para joder a la gente, porque muchas veces me siento de que es como de gratis que me buscan, y algo que puede doler es eso”

Mónica: “Pero sé que lo dices de la boca para afuera cuando dices esas cosas a la gente, cuando las molestas por su ropa. Uno puede pelear con la gente, puede insultarla, pero con otro tipo de palabras, porque esa gente que quizá no tiene las cosas y quizás viven en un barrio bajo, quizá no es culpa de ellos”

Oriana: “Eso te juro por mi vida que yo lo sé. Hay gente pobre que tiene muchísimo que decir y yo tengo millones de personas… ¿Qué te crees que yo soy millonaria? No tía, yo soy de clase media. Yo cuando me refiero a eso, te lo juro que me refiero a la actitud de maldad, de todo, de golpe”

Mónica: “¿Viste que lo dices distinto?”

Oriana: “Te lo juro por mi vida que si es por ti, nunca pienses que lo digo con esa intención, y que si te ha dolido escucharlo y has pensado en algún momento que es por eso, te pido perdón a ti y a la gente de tu colegio y, ¡qué coño!, a todos. ¿Vale? Porque te juro por mi vida que no lo digo con esa intención. ¿Vale? Y me encanta tu trabajo”.