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El Temucano Tito Fernández en la gala del Festival de Viña del año 2011. FOTO; ARCHIVO AGENCIA UNO

El testimonio de mujer que en 2018 contó en matinal de Chilevisión como supuestamente la intentaron incluir en el “grupo espiritual” de Tito Fernández

Autor: Equipo Glamorama / 29 julio, 2020

Luego de que en 2018 se conoció la querella de tres mujeres por acoso y abuso sexual en contra de Tito Fernández, el matinal de Chilevisión presentó el testimonio de otra mujer que aseguró que, supuestamente, dos personas intentaron sumarla al “grupo espiritual” de cantante donde, entre otras cosas, a “las mujeres las hacía soltar su energía sexual”.

Este miércoles El Temucano fue formalizado por tres delitos de abuso sexual reiterado y tres delitos de violación, por hechos que habrían ocurrido entre 2010 y 2016. El tribunal acogió la solicitud del Ministerio Público y decretó la medida cautelar de prisión preventiva contra el cantante que fue detenido en Puerto Varas y trasladado a Santiago.

En tanto, en 2018 La Mañana de CHV -que fue reemplazado por el actual Contigo en la Mañana- emitió el testimonio de la mencionada mujer a quien se le identificó en pantalla colo como Isabel.

Detalló que los supuestos hechos habían ocurrido una década antes, mientras trabajaba en un mini market. Estas fueron sus palabras:

“Un día a él (su jefe) se le quedó una cartuchera en el minimarket, y yo andaba buscando un cd para escuchar música. Tenía un computador donde podía registrar todo lo que iba vendiendo, y empiezo a poner el cd. Eran programas de Word, de Excel, y de repente me encuentro con uno (carpeta) que decía ‘fotos’.

“Yo jamás pensé que en ese cd iba a salir ese tipo de fotos. Pongo el cd y fue súper fuerte y sorprendente lo que vi. Había muchas fotos, muchas, videos entre medio, y fue súper chocante para mí, que trabaja con ellos y compartía mi vida diaria con ellos. Fue súper chocante el ver ese tipo de fotos.

“Cuando vi las fotos, me impresionó más cuando vi a don Tito Fernández… Y me llamó la atención porque había mucha gente en la fotografía. Y eran explícitas, eran fotografías explícitas del acto sexual.

“Fue más que nada eso. Y me llamó la atención él. Había dos personas más que son del círculo de folcloristas, pero no recuerdo los nombres. Pero él era el más conocido.

“No vi nada anormal. El problema fue después que vi las fotos. No me sentí muy bien porque, prácticamente, me metí en la intimidad de mis jefes sin quererlo, porque nunca me imaginé que esa cartuchera, ese cd, habría fotos de esa índole. El problema vino después.

“Ellos tenían un programa conectado en el computador, que era como un espía y veían todos los movimientos que yo hacía durante el día en internet. Por ejemplo, si me metía a páginas, me metía a mi correo, diferentes cosas que yo podía hacer dentro del computador.

“A los tres, cuatro días después, llega mi jefe y me increpa directamente. Me dice que yo había ocupado el computador y que había un registro que había visto las fotos y que eso iba a traer consecuencias. Para tener fotos así, tienes que ser amigo de él o del círculo.

“Después que me increpa no supe como responder. Le pedí disculpas por haberme entrometido en algo que no debía, haber abierto y metido en un cd que no me correspondía. Él fue muy duro. Nunca miraba la cara, nunca miraba los ojos. Siempre mirada baja. Trabajé ahí durante tres años.

“Vinieron situaciones súper complicadas para mí. Él tenía a su señora en ese entonces. Anteriormente no venía a local de lunes a viernes, solo los sábados. Y desde esa ocasión empezó a ir todos los días desde las 10 de la noche y se quedaba conmigo hasta que cerraba. Incluso su señora se iba. Y ahí empezó el tema más complicado.

“Recibí acoso por parte de los dos. No fue un acoso laboral. Fue acoso sexual. De estar parada ahí y tener más de un metro para poder pasar detrás mío, él pasaba y me rozaba. Comentarios que no venían al caso, como con qué ropa interior andaba, de él y de ella. Ella era quien más inducía el tema, porque me explicaba qué significaba mi signo. Ella manejaba más el tema.

“En ningún momento dije que lo conocí (a Tito Fernández). Sí vi las fotos donde aparecía él. Y puedo dar fe que él hacía iniciaciones y pedía que lo llamaran ‘maestro’, que era la persona indicada que a mí me iba a ‘salvar’, porque conversaciones que tuve con mi jefa en directo, ella siempre fue explícita. Incluso, después de ahí, estuvo como dos, tres meses, súper complicada, porque estaban presionando en todo momento para que me iniciara con él.

“No fue ‘¿por qué no ingresas?’, es ‘ya estás adentro’ por el hecho de haber visto las fotos. Y nunca (quiso entrar)… Podía tener 28, 29 años, sabía las cosas. Y como dice la señora de Tito Fernández, fueron cosas entre adultos.

“Vengo de una familia tradicional. Cuando veo estas fotos fue algo muy fuerte. Después, recibir el acoso fue más fuerte todavía. Ellos no me ofrecieron ir. Para ellos, yo ya estaba adentro del tema. No supe responder, no supe qué hacer. En ese momento, estaba separada, sola, con dos hijos. Estaba muy complicada.

“Cuando ella me conversaba cosas, pregunté un par de veces por don Tito Fernández. Me llamó mucho la atención eso, que estuviera dentro de las fotos.

“Nunca me hablaron de secta. Siempre de ‘grupo espiritual’. Que ahí a las mujeres las hacía soltar su energía sexual y enseñarle a uno a conllevar mucho mejor, sin tapujos, lo que era esa parte de la vida de uno.

“Yo lo vi como parejas que se juntaban, porque así me lo explicaba ella, a pasarlo bien y liberarse emocionalmente, por todos los problemas que uno podía tener durante el día o la vida.

“Él (su jefe) me ocasionaba mucho miedo. Después que vi las fotos, se dirigía a mí de una forma súper déspota, con amenazas. ‘Te toca este fin de semana…’ Así de explícito. ‘Te toca hacer tu labor por hacer cosas que no debías’. Al principio callé. Y nunca fui (a las reuniones). Pero sí, en una ocasión, estuve a punto de ir porque ellos le pagaban a una persona para que se quedara con mis niños.

“Le pagaron a una amiga mía para que se quedara con los niños, y yo salí, salí como ellos me pidieron como tenía que salir, con la vestimenta que ellos me pidieron. Ellos me la compraron… Y salí.

“Me acuerdo que voy llegando al negocio. Me acuerdo que él estaba ocupado. Miro hacia adentro y me dio terror. Me fui a la casa. Fui a buscar a mis hijos y me fui donde mi mamá”.