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Glamorama
Roberto Cox en una imagen tomada de la pantalla de Síganme Los Buenos en el canal VIVE.

“Estos 60 personajes golpeando los vidrios de Las Lanzas. ‘¡Sal fascista tal por cual! ¡te vamos a matar…!'”: la verdad de Roberto Cox sobre encerrona en Plaza Ñuñoa para el estallido social

Autor: C. Z. / 15 abril, 2021

“Entramos y estos 40, 60 personajes empiezan a golpear los vidrios de Las Lanzas. ‘¡Sal, fascista tal por cual, fascista cul…! ¡Sal, weón mentiroso. Te vamos a matar, te vamos a matar!’. Y los mozos del restaurante me dicen ‘compadre, tení que salir porque nos van a hacer tira el lugar por tu culpa’. Y les digo ‘si salgo me matan’”.

Este fue parte del relato que Roberto Cox realiza por primera vez desde que sufrió una encerrona en Plaza Ñuñoa el sábado 19 de octubre de 2019, segundo día del estallido social en Chile.

Ese sábado se viralizó por redes sociales cómo manifestantes echaron al periodista de 37 años mientras reporteaba para el noticiero de Chilevisión, del cual conducía su edición central.

Debido a lo ocurrido Cox desapareció de pantalla por unos meses y hoy es el anfitrión del noticiero matinal de CNN / Chilevisión.

Em tanto, esta semana en el late Síganme los Buenos, que Julio César Rodríguez realiza en el canal VIVE, el profesional relató lo que realmente ocurrió en Plaza Ñuñoa:

“Ese 18 de octubre nos fuimos a dormir tarde. Nadie sabía bien lo que estaba pasando, de dónde venía todo esto y nos dijeron ‘mañana atentos porque te podemos citar temprano, porque esto puede seguir’. Y efectivamente siguió al día siguiente.

“Me mandan a una estación de Metro en San Joaquín porque los vecinos se habían puesto de acuerdo para ir a limpiar la estación después de un incendio. Finalmente no nos dejan entrar a la estación porque los guardias y Carabineros la tenían completamente cerrada. Y me dicen ‘anda a Plaza Ñuñoa, porque hay un cacerolazo’. Y ahí pasó todo.

“Yo camino a Plaza Ñuñoa. Había mini cacerolazos en todas las esquinas de Santiago, como diez personas en las esquinas caceroleando. Y cuando nos estábamos dirigiendo a Plaza Ñuñoa nos para un grupo de manifestantes en una esquina. Ellos paraban a todos los autos, caceroleaban diez segundos y te dejaban pasar.

“Yo iba en el asiento de adelante como copiloto y uno de los manifestantes me ve y le dice a su amigo ‘¡cachen! El Tomás Cox’. Me confunde de nombre. Tenía un abrigo hasta acá y saca una llave inglesa y le empieza a pegar a los vidrios del auto. Se echa uno, dos, tres vidrios. Y le pega al auto del lado del conductor, no del lado en que yo estaba.

“El auto sale arrancando a toda velocidad, con el riesgo de pasar por encima de algunos manifestantes, porque o sino nos mataban.

“Pasamos. Los manifestantes se corrieron y nosotros seguimos rumbo a Plaza Ñuñoa. El conductor nos dice ‘yo los llevo a Plaza Ñuñoa pero después de esto que pasó voy a dejar el auto a cinco cuadras de la Plaza Ñuñoa. No me voy a acercar donde están los manifestantes porque este tema está muy caliente’”

“Nos bajamos con el camarógrafo y le digo ‘lleguemos a la plaza con la cámara abajo, porque si llegamos con la cámara arriba va a ser muy prepotente. Lleguemos con cámara abajo y veamos cómo está la onda’. Había cerca de 600 personas, habían cortado el tránsito, pero todo pacífico.

“Y cuando vi que el ambiente estaba tranquilo, que por lo general eran familias de ahí que habían salido a protestar a la plaza, le digo al camarógrafo ‘ya, sube la cámara y salgamos en vivo’. Y nos pinchan en vivo. Y se me pone atrás un tipo de unos 25 años que se me pone a decir ‘¡sal de acá facho cul… Sal, ándate de acá fascista cul…!’

“Ese mismo personaje había estado en un despacho que yo había hecho la noche anterior desde Suecia con Providencia, cuando estábamos reporteando recién a las señoras que volvían a pata porque el Metro no funcionaba. Ese mismo personaje me tocó, yo haciendo un despacho para Chilevisión Noticias central. Estaba solo y me dijo lo mismo, ‘¡¿qué estai haciendo acá fascista tal por cual?! Sal de acá’. Y como era uno, mientras entrevistaba a una señora lo aparto con el brazo y el tipo no molestó más.

“La mala suerte es que me lo encuentro al día siguiente en Plaza Ñuñoa y no andaba solo, andaba con diez amigos y cientos de manifestantes alrededor. Empezamos a despachar y se me acerca el mismo personaje. ‘Ya te dije, fascista, sal de acá, no te quiero ver más, te vamos a sacar la chucha’. Y se acerca uno, dos, diez personajes, treinta, cuarenta, que se me empiezan a tirar encima. ‘¡Mentiroso, mentiroso!’. Yo empiezo a retroceder porque se me venían encima.

“Empezamos a retroceder, ‘¡mentiroso, mentiroso! ¡Que se vaya! ¡Andate, ándate!’. Y cuando los teníamos muy cerca, y dije ‘acá puede pasar cualquier cosa’, y teníamos la puerta del restaurante Las Lanzas de Plaza Ñuñoa, agarro al camarógrafo y ‘metámonos acá’.

“Entramos y estos 40, 60 personajes empiezan a golpear los vidrios de Las Lanzas. ‘¡Sal, fascista tal por cual, fascista cul…! ¡Sal, weón mentiroso, te vamos a matar!’. Y los mozos del restaurant me dicen ‘compadre, tení que salir porque nos van a hacer tira el lugar por tu culpa’. Y les digo ‘si salgo me matan’.

“Ahí me agarran las meseras de Las Lanzas. ‘Mijito, venga para acá’. Me llevan para el fondo y me dicen ‘te vamos a dar una bebida, tranquilo. Vamos a esperar que se calme esto’. Y entre tanto, en el canal se enteran lo que estaba pasando y me dicen ‘te vamos a mandar al general no sé cuantito, para que te saquen de adentro’. Y les digo ‘pero por ningún motivo salgo con Carabineros de acá. No, imagínate’. Y había como 60 personas que golpeaban los vidrios.

“Se empezaron a calmar, llegó el dueño de Las Lanzas, creo que era el dueño, con dos amigos que eran bastante grandotes. Me dicen ‘compadre, cálmate’. Se calmaron estas 60 personas, 30, no sé, eran varias. Volvieron a la esquina. Y una vez que volvieron a la esquina, salimos, a paso lento, pero seguro, a buscar el auto que se había estacionado, para colmo, como a cinco cuadras de ahí”.

Julio César Rodríguez: “Me imagino que es el peor que has vivido”

Cox: “En cuanto a la peligrosidad, puede ser… Y también la emotividad de querer hacerlos entrar en razón, pero no, no había forma de hacer entrarlos en razón.

“Fue difícil e injusto, no porque me haya pasado a mí sino por las consecuencias que tuvo para mí. Estoy seguro, pero seguro, que si hubiesen mandado a cualquier… En ese tiempo era el conductor de Chilevisión Noticias Central con la Maca (Pizarro). Hasta ese entonces yo seguía ahí.

“Yo te puedo asegurar que, si mandaban a cualquier conductor de noticias, que la gente lo ve en la calle y lo reconoce, a cualquiera, hombre, mujer, lo hubiese pasado exactamente lo mismo”.

Rodríguez: “Después de eso estuviste harto afuera (de la TV)”

Cox: “Sí”.