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Naya Fácil recibiendo el cariño de la gente en una playa de Viña. Luego, saliendo del control de detención. Imágenes que comparte en su Instagram.

El amargo final del domingo de Naya Fácil en Viña: de la gratitud en las calles por los $ 60 millones en ayuda a dormir en calabozo

Autor: Glamorama / 12 febrero, 2024

«¡Nos hemos comportado un 7!», reclamaba Naya Fácil a las cuatro de la mañana de este lunes mientras llegaba Carabineros a detenerla en las afueras del local Locos X Viña de la Ciudad Jardín.

La influencer de 26 años cuyo verdadero nombre es Nayadeth Neculhueque pasó la mañana en el calabozo de la Primera Comisaría de la Ciudad Jardín siendo liberada cerca del mediodía tras el control de detención. Esto por la denuncia de un garzón de Locos X Viña que acusa que la joven le pegó.

De esta manera terminó un fin de semana que había tenido otro tono: la veinteañera que dejó atrás el comercio sexual y está convertida en la más popular de la figuras de Instagram del país, era celebrada y felicitada en Viña.

Luego de recolectar a través de su red social cerca de 60 millones de pesos para los damnificados por los incendios, Naya Fácil paseaba el domingo junto a su hermana y unas tres personas que integran su grupo cercano en la cruzada solidaria.

Registró cada momento en las stories de su Instagram: las decenas de personas que la reconocían,  vitoreaban y demostraban cariño y agradecimiento. Su almuerzo en un local de comida mexicana y luego visita a la playa.

Ellas misma decía que por favor le dieran tiempo para comer algo, para tomar un rato sol, sin que se le echaran encima.

Naya Fácil vivía un acoso popular en buena onda como solo lo experimentan figuras célebres de la televisión.

Ya entrada la noche, a la una de la mañana, salió con su comitiva. Dijo que quería quedarse durmiendo en el hotel, pero que sus amigos le insistieron en salir.

Llegaron al local de kararoke que estaba semi vacío.

Corrieron las horas, los tragos, hasta que los ánimos cambiaron y la influencer terminó denunciada, durmiendo en el piso de cemento de un calabozo y con la cautelar de prohibición de a acercarse a la víctima.