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Glamorama
Carola de Moras durante su visita al programa GlamoramaTV en Viña. FOTO: EDUARDO ANGEL / GLAMORAMA

Carola De Moras entrega un matiz sobre Nicolás López

Autor: Cristián Farías Ravanal / 3 julio, 2018

Carolina de Moras es la primera figura pública que da un testimonio sobre su experiencia laboral con Nicolás López en el cual existe un matiz a las denuncias y acusaciones a la manera de actuar del cineasta con un grupo de mujeres.

En parte de su relato en el matinal de Chilevisión, la animadora manifestó:

«Lo que yo conocí fue un gallo deslenguado, simpático, súper artista, súper creativo, muy rápido. Como que va para adelante, empuja la máquina, sin filtro, y te la tira, y de repente había personas que tenían otra sensibilidad y les caía pésimo lo que decía. ‘¡¿Pero cómo me estás diciendo esto?!’. ‘¡Y muévete!’, insisto, es muy hiperactivo, muy intenso».

«Pero por supuesto que hay cosas en la revista que son inaguantables y en algún minuto se pueden, nos podemos haber sentido incómodas, y hay muchas que entienden hoy día que fueron violentadas, que es muy diferente a que yo, por ejemplo, si Nico me tiraba una talla, yo decía ‘esto es una talla’. Nunca me sentí violentada, nunca me sentí pasada a llevar».

En La Mañana trataron ampliamente el tema que surgió luego de que la revista Sábado publicara un reportaje donde actrices denuncian al autor de películas como Que Pena Tu Vida y No Estoy Loca por acoso laboral y sexual, todas acusaciones que López niega rotundamente.

Tras es reportaje surgió una ola de rechazo, crítica y condena a López en los medios de comunicación y en las redes sociales. Actrices, actores y personajes públicos de diversos ámbitos han publicado su repudio. También amigos íntimos y otros menos cercanos se han pronunciado en contra del cineasta.

En tanto, López emitió una declaración pública en YouTube donde asegura: “No soy un acosador, no soy un abusador. Puedo haber sido un descriteriado, puedo haber sido un barsa, puedo haber sido un jote, puedo haber sido un imbécil; pero eso no lo soy». Y su abogada anuncia acciones legales.

Fue en este escenario donde Carolina de Moras entregó su testimonio en base a lo que vivió trabajando intensamente con el realizador, en 2007, para la serie Transantiaguinos, que emitió Canal 13.

La conductora del matinal repitió en varias ocasiones que les cree a las denunciantes y que solo estaba relatando su experiencia estrictamente personal. Estas fueron sus palabras que generaron amplios comentarios en Twitter:

«Trabajé tres meses con Nicolás López, día y noche, de lunes a sábado, con equipo y elenco súper entretenido. Con Ramón Llao, Alison Mandel, Carola Paulsen. Era una serie de humor para Canal 13, Transantiaguinos. Fue mi primera incursión en la actuación y Nicolás López y Miguel Ascensio (socio de López y productor de la mayoría de su trabajos) fueron muy generosos porque tuvieron mucho tiempo, me dieron la mano, me ayudaron.

«Hicimos un grupo, súper amigos todos, lo pasamos súper bien. Nicolás López es un deslenguado. Habla sin tener conciencia de lo que dice. Es verdad que tiene un humor negro e irónico y para mucha gente es difícil de entender. Pero uno no sabe lo que tú o yo, o los demás, hacemos cuando se van a sus casas, o tienen la intimidad de invitar a quien quieran a su hogar.

«Puedo decir por mi, por lo que yo conozco a Nicolás, que es de talla subida de tono, de talla que quizás que para cualquier persona se pueda malentender, pero al final depende del sentido del humor. En este caso, las acusaciones son otro tema, otra arista de la personalidad que yo conozco. Yo no puedo decir ‘no, es que no entendieron la talla’. Al contrario: acá hay acusaciones de acoso y son totalmente legítimas por la sensación, por el momento y por lo que pasa en el momento en el cual nosotros no somos testigos.

«Pero sí tengo que decir que lo que yo conocí fue un gallo deslenguado, simpático, súper artista, súper creativo, muy rápido. Como que va para adelante, empuja la máquina, sin filtro, y te la tira. Y de repente había personas que tenían otra sensibilidad y les caía pésimo lo que decía, ‘¡¿pero cómo me estás diciendo esto?!’. ‘¡Y muévete!’, insisto, es muy híperactivo, muy intenso.

«Claramente viene de un humor que hoy Chile no está para ese humor. Y las sensibilidades de todos nosotros. Yo quizás hace cinco años hubiese aguantado cosas que hoy día no aguanto. Hace cinco años no me hubiese molestado que algún compañero que hace la misma pega gane más plata que yo. Hoy día me molesta, hoy día lo encuentro injusto, porque tenemos otras sensibilidades.

«Pero por supuesto que hay cosas en la revista que son inaguantables y en algún minuto se pueden, nos podemos haber sentido incómodas y hay muchas que entienden hoy día que fueron violentadas, que es muy diferente a que yo, por ejemplo, si Nico me tiraba una talla, yo decía ‘esto es una talla’. Nunca me sentí violentada, nunca me sentí pasada a llevar.

«Yo fui a su casa. Conocí su departamento antiguo, no conozco su casa nueva. Hicimos varios carretes en esa época. Estoy hablando de 2007 (Transantiaguinos se estrenó en 2008 en Canal 13) y hacíamos carretes, salíamos. Conozco eso de Nicolás. Pero lo que pueda pasar en la intimidad, entre cuatro paredes, ni yo, ni ninguno de ustedes puede responder.

«Me acuerdo que llegué a una oficina donde había más personas. En esa época tenía un espacio en la oficina de su papá en Ciudad Empresarial y había varias personas más. Ahí hice un seudo casting y empezamos a concretar ciertas cosas. Ese día estaba grabando una escena parte de una película y fue como él es, deslenguado, bueno para la talla, talla subidas de tono a las cuales yo respondí como me parecían, simpáticas. A mi me parecieron simpáticas, entiendo muy bien que haya otras personas a las que no les parezca, insisto. Y quizás en ese caso tampoco fueron tan duras como puede haber sido con otras personas.

«Por eso yo respondo por lo que yo viví, no por otras personas que las respeto al 100%. Ahí empezamos a trabajar. Insisto, estábamos en un estudio desde las ocho de la mañana a las ocho de la noche, de lunes a sábado, y donde las tallas iban y venían, donde almorzábamos juntos, donde todos conversábamos, donde todos de repente estaban un día callados, donde uno de repente se peleaba con el otro. Fueron tres meses de grabaciones de cabeza. Nos conocimos en ese momento, en esa oportunidad, con intensidad.

«No estoy desconociéndolo hoy día, pero me imagino que las cosas van cambiando. Y en ese momento Nicolás era simpático, bueno para la talla, muy irónico, muy provocador con las cosas, súper, extremadamente deslenguado. Tanto así que un decía ‘oye, me estoy pasando yo también’. Porque al final era un equipo que nos manejábamos con el código de lo deslenguado, al final la talla que hacemos todos los chilenos cuando estamos en confianza, si para qué… De repente exceso de confianza.

«Muchas veces Nicolás me fue a dejar a mi casa, yo lo fui a dejar a él, nunca tuve un problema. Insisto, yo no tuve ningún problema. Siempre igual me tiraba la talla. De hecho me llamaron de la revista Sábado hace como tres o cuatro semanas. Me dijo (el periodista) ‘yo supe que tú habías pololeado con Nicolás’. Le digo ‘no, Nicolás siempre decía que pololeábamos, capaz que…’

«Le dije ‘no, yo no pololeé con él. Puede ser que alguien lo haya dicho. A veces me pasa que aparecen pololos que no tengo idea de donde son ni de donde salieron. Puede haber sido una talla de él, me puede haber confundido con otra modelo que se también llama Carolina (Carola Ruiz), porque pololeó con una modelo que se llama Carolina muy guapa y estupenda’.

«Les planteé lo mismo que les estoy planteando a ustedes, yo conocí esto, mi realidad, este es el Nicolás que yo conozco. Asumo que todos podemos cambiar y ser diferentes y podemos comportarnos de otra forma entre cuatro paredes».