Glamorama
Eduardo Barril en una foto de archivo tomada de la web.

“Tuve que arrancar porque la gente me perseguía tirándome piedras. Creían que yo era el villano de verdad. ‘¡Ahí va el violador…!”, recuerda Eduardo Barril sobre clásica teleserie

Autor: Equipo Glamorama / 11 febrero, 2021

«Una vez tuve que arrancar porque la gente me perseguía tirándome piedras», cuenta Eduardo Barril.

El gran actor de cine, teatro y clásicas teleseries, con más de cuatro década de trayectoria, se contactó con Reyes del Drama, podcast conducido por los periodistas Jorge Sepúlveda y Víctor Schwencke disponible en YouTube.

El artista de 79 años, que dejó las telenovela en 2013, se refirió a episodios de su carrera y a cómo, en la época de mayor éxito de las telenovelas chilenas, estas llegaban a los televidentes. Esto fue lo que relató sobre La Noche del Cobarde, en 1983 en Canal 13:

“Cómo las teleseries penetran en la gente, que no es una frase nomás. Cómo calan los argumentos y la gente cree lo que está pasando cuando se hace con cierta verosimilitud.

“Por ejemplo en La Noche del Cobarde yo era sindicado como uno de los presuntos violadores del personaje que hacía Jael Unger. Y a mí me gustaba mucho caminar por el cerro San Cristóbal. Cuando podía llegaba hasta arriba, a la Virgen, y volvía caminando, trotando, corriendo, ya no lo puedo hacer mucho, pero igual.

“Y una vez tuve que arrancar porque la gente me perseguía tirándome piedras, arriba del cerro. Tirándome piedras. Creían que yo era el villano de verdad. ‘¡Ahí va el violador!”.

“Tampoco era tu personaje (el verdadero criminal de la historia). Era el de Luis Alarcón el violador”

Barril: “¡Además poh! Era inocente”.

En tanto, hace unos meses el actor contó en el mismo podcast las razones que lo llevaron a dejar las telenovelas:

“Me di cuenta que estaba metido en una fábrica de salchichas. El camarín dejó de ser el camarín que era antes. Para mí y para todos los colegas era una prolongación del camarín del teatro, se generaban grandes proyectos porque había conversación entre nosotros. Ahora ya no hay diálogo.

“No pude resistir. Nadie hablaba con nadie, todos contra el tiempo, quejándose, mirando el reloj. Me fui. Llevaba diez días trabajando el personaje, vestuario, textos, pero duré tres días. Fue superior a mí».