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Glamorama
Carolina Arregui en una imagen tomada de la pantalla de Pero Con Respeto, en CHV.

«(A los 16 años) Me fui, me mandé a cambiar nomás. Y mi mamá quedó ‘a ver cuántos días va a durar’… Y tenía que ganarme los porotos para poder pagarme la pensión», relata Carolina Arregui

Autor: Equipo Glamorama / 24 junio, 2022

«Me fui, me mandé a cambiar nomás. Y mi mamá quedó ‘a ver cuántos días va a durar’, después de una pelea, ‘cuántos días va a durar y la voy a tener aquí de vuelta’”, fue parte del relato de Carolina Arregui sobre la decisión que tomó a los 16 años.

La actriz de clásicos de las teleseries como Angel Malo, Marrón Glacé o Machos estuvo en Pero Con Respeto, donde continuó la conversación:

Julio César Rodríguez: “¿Y por qué peleaban?”

Carolina Arregui: “Por puras tonteras en realidad. Nada serio. ‘¿Por qué hoy día estás haciendo las tareas aquí, cuando las tendrías que estar haciendo en tu escritorio?’. Leseras. Hasta que un día me choreé de tanta lesera y le dije ‘¿sabes qué más? Me mando a cambiar’.

“Listo. ‘No le quiero dar más explicaciones a nadie, ni ninguna cuestión, y si no te gusta, chao pescao’. Entonces yo pensaba que era al revés la cuestión, que mi mamá iba a decir ‘pero mijita, cómo se le ocurre, venga para acá’. Una semana, dos semanas…”

Rodríguez: “¿Y dónde te fuiste?”

Arregui: “A una pensión. Y tenía que ganarme los porotos para poder pagarme la pensión poh, y para poder comer…”

Rodríguez: “¿Y era pensión de qué naturaleza, con comida?”

Arregui: “Con puro desayuno. Media marraqueta y un té. Y eso sería. Me tenía que pagar la movilización. En esa época uno pagaba con la moneda de…”

Rodríguez: “Sí poh. ‘Me lleva por 200’, ese es un clásico”

Arregui: “Después ya me decían ‘suba nomás’. Ni por 200. suba nomás’”

Rodríguez: “¿Y lo lograste?”

Arregui: “Lo logré. Y dentro de todo, no fue tan mala la decisión, porque desde ese momento en adelante se empezó a componer mi relación con mi mamá. Yo creo que ella se dio cuenta de que yo era de armas tomar, que había tomado una decisión y esta niñita se la bancó. Y yo creo que se produjo una cosa como de alineamiento, como de ‘¿respetémonos?’”

Rodríguez: “Pero diste pruebas, porque responsable, trabajaste. O sea tu mamá vio en ti no una pataleta, sino que…”

Arregui: “O sea, se la pudo. Yo era mi propia apoderada en el colegio”

Rodríguez: “¿Hace cuánto falleció tu padre?”

Arregui: “Hace poquito, mi viejo. Hace cinco meses, por ahí. Mi viejo, exquisito.

«Lo mejor que a uno le puede pasar es tener buena relación con los padres, si estos son momentos de crisis que uno los tiene en la vida. Pero cuando existe el cariño, la reconciliación, cuando los padres se van poniendo cada vez más viejos…”

Rodríguez: “Cuando te fuiste de la casa, ¿estabas con tu mamá solita?”

Arregui: “No, estaba con los dos”

Rodríguez: “O sea tu papá dio un paso al costado”

Arregui: “Dijo ‘aquí yo no me puedo meter, porque…’”

Rodríguez: “¿Pero era preocupado?”

Arregui: “Siempre. Era el único que estuvo siempre ahí más presente, por decirlo de alguna forma. Mi mamá igual estaba, pero tenía su orgullo la señora”.