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Luis Jara solo y junto a Felipe Camiroaga en una imagen de su archivo que compartió en su Instagram @luisjaraoficial

«¿Sabes lo que me dejó mi papá a mí? Un reloj Citizen y millones de pesos de deudas… Me prestó plata hasta Felipe Camiroaga», recuerda Luis Jara

Autor: Equipo Glamorama / 14 agosto, 2022

“¿Tú sabes lo que me dejó mi papá a mí? Un reloj Citizen, mi mamá una máquina de coser Singer y millones de pesos de deudas”, contó Lucho Jara en De Tú a Tú.

El cantante y animador que reside en Miami junto a su familia repasó diversos episodios de su vida, como el mencionado.

Así continuó su relato en el espacio de Canal 13 animado por Martín Cárcamo:

“Con la enfermedad de mi papá sí, 28 millones, el año 1996, una fortuna impagable y yo tenía 26 años. Me costó mucho. Ahí vendí mi casa de El Quisco. A mí me prestó plata hasta Felipe Camiroaga”

Martín Cárcamo: “¿En serio?”

Luis Jara: “Sí. Yo me fui un rato a la casa de Felipe, dos meses me recibió, porque tuve un quiebre gigante económico y familiar cuando murió mi papá”

Cárcamo: “¿Cómo fue eso?”

Jara: “Lo que pasa es que tuve una pelea con mi mamá y con mi hermana. No recuerdo muy bien cómo fue la pelea, pero ya no tenía ni un peso y no sabía de dónde sacar. Estaba realmente abrumado, probablemente estaba pasando muy mal momento y era muy chico para asumir esa responsabilidad”

Cárcamo: “¿Tú mantenías en ese minuto la casa de tus padres?”

Jara: “Desde los dieciséis años. Hice que mi papá jubilara a los 65, pero después mi papá dijo ‘tengo que pagar la universidad de tu hermana’ y siguió trabajando. Mi papá era portero de Loncoleche y mi mamá fue modista hasta que yo le dije ‘mamá estamos ok’”

Cárcamo: “Veintiséis años, ¿y tú vivías aún con tus padres?”

Jara: “Yo salí de mi casa a casarme y me casé a los 28, porque sentía la responsabilidad, no podía dejar a mi mamá y a mi hermana solas.

«Llamo a Felipe Camiroaga y le digo ‘estoy acá, parado en la esquina de mi casa y necesito saber si me puedes recibir’. Él vivía en Lo Barnechea y me recibió, él vivía con El Kiwi y con Bibiano Castelló, que en paz de descanse.

“Le dije ‘weón estoy…’ Y me hizo un cheque, me prestó plata. Después vendí mi casa de El Quisco, con todo adentro, y con eso pagué un poquito las deudas, le devolví la plata a Felipe. Y claro, yo quedé endeudado hasta el último pelo. A mí papá lo hospitalicé en la clínica, tenía Fonasa, y no estaba midiendo, andaba a línea de crédito, chirimoyo, sacando de una tarjeta, de la otra.

“Y me agarraba el auto y me iba a Temuco, sin dormir, y llevaba la orina de mi papá a los brujos, a los mapuches, y los mapuches te preparaban infusiones. Igual a mí uno de ellos me dijo ‘su papá no tiene vuelta’. En esta capacidad de resiliencia que quizás tengo, conocí a la Silvana (Hasbún, su esposa) y nació un Golpe de Suerte y volví a levantar».