Glamorama
Paula Pavic y "Chino" Ríos en una foto de archivo de Instagram de unas vacaciones de 2019.

«Nunca sentí que eso me pertenecía, porque yo no lo había generado»: la búsqueda de independencia económica que la llevó al divorcio de «Chino» Ríos, según Paula Pavic

Autor: C. Farías / 4 diciembre, 2023

«Muchas amigas me decían ‘¿por qué no te haces una cuenta de ahorro y empiezas a ahorrar?’. Era como ‘¡no!, ¡no es mío eso!’. Yo lo administraba, lo manejaba, pero no me siento con el derecho», afirma Paula Pavic sobre el dinero de su esposo, «Chino» Ríos, de quien se separó.

Paula Pavic es relacionadora pública y llevaba 16 años con el ex tenista de 47, a quien conoció en un pub. Tiene cinco hijos y ahora vive en «una casa de 1.300 metros cuadrados» que el deportista compró en «cash» en Sarasota, a tres horas y media de Miami, dice.

Pavic sigue habitando ese caserón tras el quiebre definitivo con el tenista. Afirma que no tiene ayuda para hacer las cosas y que su esposo no pagó «los gastos» del mes pasado, por lo cual debió pedir «prestado». Quedó con una deuda de 17 millones de pesos en sus tarjetas de crédito.

A pesar de los problemas económicos que enfrenta, expresa estar esperanzada en que el camino de autoconocimiento y emprendimiento que comenzó hace cuatro años dará sus frutos. Sostiene que no cambiaría por nada la libertad que hoy tiene.

Pavic anuncia para este mes dos libros y un curso con el fin de «empoderar a la mujeres» y ayudarlas a obtener «libertad financiera desde casa». Todo lo que comparte está basado en su experiencia.

En 2019, más o menos, partió ese cambio que se dio en ella y la llevó a emprender su propio vuelo, lo que, repite, no fue aceptado por su marido. Todo lo manifestó en un live por Instagram la semana pasada. Esto es parte de su relato:

«Lo admiro mucho. Cuando yo lo conocí estaba retirándose, jugando los últimos partidos de senior, los últimos campeonatos. Yo lo acompañé a algunos. Estábamos en ese minuto en la misma sintonía total. Yo había salido de la universidad, trabajaba, recién estaba empezando mi vida después de niña.

«El venía de vuelta. Ya había hecho todo lo que podía haber hecho en su carrera, no en su vida. Siempre traté de hacerlo ver que podía hacer un montón de cosas más en las que podía ser el número uno. El no lo vio así.

«Nos dedicamos a estar en pareja, tener hijos, tuvimos cinco. Nos casamos, cambiamos de casa mil veces. Vivimos en Chile mucho tiempo y nos vinimos a vivir a Estados Unidos, a Sarasota, que era el lugar donde más veníamos cuando su hoja mayor jugaba tenis. Ella jugaba tenis acá y por eso estábamos en este lugar. No es Miami. Es Sarasota, a tres horas y media de Miami. Llevamos seis años y medio aquí.

«Hace cuatro años empecé a incursionar en el mundo del emprendimiento, porque soy una persona que no puede estar quieta. Necesito estar constantemente haciendo cosas. Estudié Relaciones Públicas, nunca ejercí, siempre lo hice como Ingeniera Comercial. Después empecé a estudiar Psicología en Chile, pero tuve que congelar para venir a Estados Unidos. Después empecé a hacer varios cursos de diferentes cosas.

«Aprendí a tocar guitarra, aprendí a tocar piano. O sea, nunca puedo estar quieta y soy obsesiva y demasiado intensa… Me metí en un emprendimiento que era una empresa de network marketing, que me gustó mucho, porque en ese minuto me apasionaba mucho el hecho de ayudar a las personas, pero yo desde mi lugar. Todo para mí estaba siendo fácil.

«Yo tenía la vida soñada. Vivía en una casa espectacular, tenía un montón de ayuda en mi casa, un montón de personas que trabajaban en mi casa, haciendo aseo, cuidando a los niños. Podía viajar. Tenía todo.

«Nunca sentí que eso me pertenecía porque yo no no lo había generado. Sentía que siempre me faltaba algo. No me sentía cómoda. Por ejemplo, en algún minuto yo quería ayudar a personas, familiares míos, a mi mamá. Pero no sentía que lo que tenía era generado por mí, no me sentía con el derecho de poder gastarlo o hacerlo como yo quisiera. Por eso nunca fui de gastar en cosas de marca, carteras y cosas así, aunque yo era la que tenía el 100% del control del gasto en la casa.

«Me hacía cargo de los pagos, de las cuentas, de todas la cosas. Muchas amigas me decían ‘¿por qué no te haces una cuenta de ahorro y empiezas a ahorrar?’. Era como ‘¡no! ¡No es mío eso!’. Yo lo administraba, lo manejaba, pero no me siento con el derecho.

«Lo aproveché, siempre tuve todo lo que quise, ningún problema, pero nunca lo tomé como que era mío. Gente me decía ‘pero si es un matrimonio, todo lo que es de él es tuyo’. Nunca me sentí así.

«Entonces vi este tema del emprendimiento y me encantó porque dije ‘al fin voy a tener mi fuente de ingresos’. Mi meta era tener todo lo que yo tenía, pero generado por mí. Imagínate que mi sueño era regalarle a Marcelo un Lamborghini, poder comprárselo yo, o lesera tontas, como el reloj no sé qué.

«El network marketing va muy pegado del tema del desarrollo personal. Me apasioné mucho con el network marketing y esta empresa tiene mucho evento de desarrollo personal, donde las personas van a retiros de tres días, fin de semana.

«Empecé a ir a muchos eventos y eso empezó a generar una fricción en mi matrimonio, porque yo antes estaba 100% en función de mi matrimonio, mis hijos, mi casa».