Glamorama
Carla Jara ahora, en una imagen de su Instagram. En 2010, en Pelotón, tras el quiebre matrimonial con Kike Acuña, en una imagen tomada de la web.

Rapada tras las infidelidades de Kike Acuña y «morena» ahora que Kaminski terminó el matrimonio: la terapia de cambio de look de Carla Jara

Autor: Cristián Farías R. / 5 abril, 2024

«Las mujeres no lloran, las mujeres facturan», canta Shakira de fondo en un video en que Carla Jara muestra su cambio de look. Ya no es rubia. Ahora es morena. Después del fin de su matrimonio con Francisco Kaminski, la ex princesa de Mekano y «recluta» del reality Pelotón se tiñó. Dejó su anterior tono de pelo y se renovó con otro estilo. Tal como lo hizo en 2010, cuando se separó de su primer marido, el futbolista Kike Acuña.

En esa época la joven llevaba tres años casada con el deportista. Las cosas estaban mal. Regresaron de Sudáfrica, donde pasaron un período. A Jara le ofrecieron entrar a Pelotón. Aceptó. Pero una vez encerrada en el show de telerrealidad supo que su marido estaba cometiendo infidelidades.

La esposa lo citó. Acuña confesó. Ella dio por finalizado todo. Y se rapó. Se hizo un mohicano. «Me pelé para despojarme de recuerdos y de estereotipos de mujer que tiene que ser con pelo largo, bonita y flaca y todo. Entonces dije ‘no quiero más esto’ y me rapé», explicó.

Ahora lo mismo. Kaminski declaró que él tomó la decisión de separarse. Jara afirmó que estaba en shock. Que nunca se lo esperó. Pero que el quiebre no fue en buena. Fue en mala. Tal como sucedió con Acuña, asegura que existió una «tercera persona». Otra mujer que las redes y los paneles de farándula se empecinaron en identificar como la ex reina de belleza Camila Andrade, compañera del periodista en a animación de Caja de Pandora en La Red.

Como un deja vu, Carla llegó a la peluquería y terminó con el rubio. Hoy es «morena», como dice y muestra. Eso sí que esta vez cobró. El cambio de look es auspiciado por una marca de tinturas. Porque, tal como canta Shakira, en estos tiempos «las mujeres no lloran, las mujeres facturan».