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Glamorama
Rodrigo Barañao, y junto a su esposa Lorena Abarzúa, en fotos compartidas en el Instagram @rodrigo_baranao

«Con mi señora cumplimos ahora 25 años de matrimonio. Y la conocí por casualidad. La veo y digo ‘uy, de dónde salió este angelito…'», relata el chef Rodrigo Barañao

Autor: Equipo Glamorama / 4 abril, 2022

“Con mi señora, la Lore, cumplimos ahora, el doce de abril, 25 años de matrimonio. Y la conocí por casualidad», partió contando Rodrigo Barañao en Más Vivi Que Nunca.

El chef que se hizo conocido en matinales de Canal 13 y Mega y ahora figura en el programa Socios de la Parrilla, estuvo en el espacio de Vivi Kreutzberger, donde contó su historia de amor con su esposa, Lorena Abarzúa.

Este fue el relato de Barañao:

«Yo me fui a vivir a Estados Unidos para trabajar en Chicago. Viví hartos años en Chicago, lo pasaba increíble, aprendí mucho del tema de la gastronomía.

“Y mi hermano me llama y me dice ‘tienes que venir a mi matrimonio’. Se casaba con su polola de toda la vida. Vengo a Chile. Me vine una semana antes para ponerme al día en todos mis pololeos que tenía por ahí. Y lo más divertido es que voy al matrimonio de mi hermano con una niña que conocí el día anterior en un carrete.

“Llegamos al matrimonio. Mi mamá me queda mirando: ‘¿Quién es?’. ‘Una amiga’. Nos sentamos en la mesa y mi cuñada me dice ‘cuñadito, al fin estás acá. Te quería presentar a una prima que está sola, sola, sola en la mesa de allá’. Un amigo mío estaba solo, así que le digo ‘compadre, se la encargo, vaya a bailar’ (se refiere a la acompañante con la que llegó al matrimonio).

“Cuando voy caminando y la veo digo ‘uy, de dónde salió este angelito’. Me acerco, andaba muy guapa y altiro le doy un beso, un abrazo. Me presenta a sus papás, suegra, suegro, altiro.

“Me senté y ahí empezó el mambo, a bailar, y como a las tres de la mañana se me hace la interesante y se va. Y uno que es caballero, le dije ‘yo te acompaño al auto’. Esta es la mía para dar un cuneteado… Y ni en bajá. No me pescó. Pero le abrí la puerta y me pasó su tarjeta.

“A los pocos días la llamo y la invité a salir. A la semana la invité a un partido de fútbol, cáchate la salida, pero lo pasó el descueve. Y de ahí empezamos a salir, después nos pusimos a pololear y a los tres meses le digo ‘¿por qué no nos casamos?’.

“Yo me fui a Estados Unidos y volví. La hice cortita. Tenía 25 y dije ‘es el momento de poner el freno de mano’, llevaba años pasándolo bien, ¿y hay cachao cuando a uno le llega el flechazo?

“Y es espectacular, porque es el pilar. Lo loco que soy yo, lo tranquila que es ella. Hemos hecho este camino juntos, 25 años, tres niños. Tengo una hija de 23 que vive en Londres, está estudiando maquillaje, es seca la Cata. Vicente que tiene 21, está estudiando ciencias políticas. Y la Amandita que tiene diez, está en quinto básico.

“Además, por mi pega, que es mucha trasnochada, harto viaje, ella está siempre ahí estoica con los cabros”.