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Glamorama
Karen Connolly y Fran García-Huidobro en imágenes tomadas de la pantalla de La Divina Comida, en CHV.

Karen Connolly: «El juez dice ‘tiene el derecho a tanto dinero para cada hijo’. Y yo ‘no quiero nada. Me puedo mantener sola'». Fran García-Huidobro: «Está súper mal, porque a los hombres les corresponde…»

Autor: Equipo Glamorama / 4 diciembre, 2022

“Eso es un súper buen consejo para las mujeres jóvenes: si te emparejas con un tipo que no paga la pensión alimenticia, entérate que eso te va a pasar a ti también”, comentó Fran García-Huidobro en La Divina Comida en una discusión con Karen Connolly sobre los deberes de los papás separados.

En el último capítulo del programa, grabado haces meses, fue protagonizado por las mencionadas junto a Neilas Katinas -quien fue jurado de Aquí Se Baila, en Canal 13, junto a García-Huidobro y Connolly- y Rodrigo Díaz:

Karen Connolly: “Yo estaba trabajando en la Compañía Nacional, en Australia. Estaba trabajando en televisión, hacía gira con el Consejo de las Artes, y eso era todo lo que uno podía hacer allá. En ese tiempo, en los años 60’, no había tanto apoyo como hay ahora”

Rodrigo Díaz: “¿Y ahí dónde se fue, maestra?”

Connolly: “A Londres originalmente. Necesitaba estudiar. Quería saber más. Tomé un trabajo de reponedora en un supermercado, de 7 de la mañana hasta las 12. De 12.30 a 18.30 tomaba mis clases, y a las 19 garzona, hasta las 00.30, 1.00 AM”

Rodrigo Díaz: “Lo que más me llama la atención es querer irse de su país a los trece años. A los trece años lo único que quieres es estar con tu papá. Y ella desde muy chiquitita sacó alas y empezó a armar su carrera. A los 18 años tomó la decisión de irse de su país definitivamente y empezar a trabajar”

Fran García-Huidobro: “¿En Londres conociste a tu primer marido?”

Connolly: “No, en Australia. Él me siguió de Australia”

García-Huidobro: “Y con él tienes a tus dos hijos mayores”

Connolly: “Sí. Nacieron en Viena. Me casé en Inglaterra y me divorcié en Viena… El juez dice ‘usted tiene la custodia de sus dos hijos, van con la madre, tiene el derecho a tanto dinero para cada hijo’. Y yo dije ‘no quiero nada, porque me puedo mantener sola con mis hijos’. Y el juez me ha dicho ‘en mi vida me ha dicho una mujer eso’”

García-Huidobro: “Está súper bien, pero está súper mal, porque a los hombres les corresponde mantener a sus hijos. ¿Qué pasa si te hubiese pasado algo?”

Connolly: “Espérate… ¡Ella reacciona como mi papá! Mi papá me mandó a hacer un curso de taquigrafía porque ‘si te pasa algo en una pierna y no puedes bailar…’”

García-Huidobro: “No. Te estoy hablando de la obligación de ambos padres a mantener a ambos hijos”

Connolly: “¿Te digo por qué dije ‘no quiero nada. Quiero romper completamente’? Porque yo era la segunda señora del caballero y yo tenía que pagar la mantención a la primera señora porque él no lo hacía. Yo me iba de gira y llegaba de la gira”

García-Huidobro: “Entonces te pasaste de aweoná nomás, qué querís que te diga»

Connolly: “Llegaba de gira y ya lo habían detenido porque no había pagado…”

García-Huidobro: “Eso es un súper buen consejo para las mujeres jóvenes: si te emparejas con un tipo que no paga la pensión alimenticia, entérate que eso te va a pasar a ti también”

Connolly: “Además yo estaba cambiando de país a cada rato y me llevaba los hijos. ¿Cómo, dónde iba a hacer eso?”

García-Huidobro: “Insisto. Es otra época, son otros países, pero hoy en día los hombres no se pueden seguir haciendo los de las chacras. No pueden seguir reproduciéndose y haciéndose los weones porque eso es un aborto.

«Los hombres abortan permanentemente, cuando se van, cuando no pagan la pensión alimenticia. O hay algunos que ponen plata pero no ven a los cabros chicos nunca. Ese es un aborto, para mi gusto. Capaz que es muy fuerte la palabra.

«Me da lata decir que yo soy privilegiada. Yo debería ser el ‘desde’. Porque el papá de mi hijo paga la pensión alimenticia, lo cuida emocionalmente, sicológicamente, presencialmente, y yo soy ‘la suertuda del grupo’. No. Perdonamé. Eso es lo que hay que hacer. Y eso no convierte a Julio (César Rodríguez) en weón al que hay que hacerle un altar».