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Karen Bejarano en una imagen tomada de la pantalla de Pero Con Respeto, en Chilevisión, en 2021.

«Me gustaría asesorarme con algún abogado y cambiarme el nombre de plano. Ya no quiero seguir siendo Karen Bejarano, quiero ser Karen Paola…», manifiesta la cantante

Autor: Equipo Glamorama / 6 junio, 2023

«Me gustaría asesorarme con algún abogado y cambiarme el nombre de plano, ya no quiero seguir siendo Karen Bejarano, quiero ser Karen Paola», afirma la cantante de 38 años.

Karen Liecelotte Bejarano Flores se hizo conocida hace dos décadas en el entonces programa juvenil Mekano. Allí el animador, José Miguel Viñuela, la bautizó televisivamente «Karen Paola» y así la conoce hasta hoy el público.

Sin embargo, en 2015 Bejarano realizó una campaña a nivel de medios de comunicación para públicamente recuperar su verdadero nombre, Karen Bejarano. Ese año declaró: «No busqué ponerme un nombre artístico, me lo impusieron… Al no ser mi nombre, nunca lo sentí mío».

En tanto ahora hay un nuevo cambio y quiere adoptar de manera legal el «Karen Paola». Así lo expresa en una entrevista en el sitio La Hora, donde explica:

«Yo soy Karen Paola, mucho más que Karen Bejarano. De hecho, yo partí a los 17 años siendo Karen Paola, por ende llevo muchos años más de mi vida siendo Karen Paola

«Pero además, me siento mucho más cómoda con mi nombre artístico que con el nombre que está en el registro civil. Así que también quiero hacer algo con eso, me gustaría asesorarme con algún abogado y cambiarme el nombre de plano, ya no quiero seguir siendo Karen Bejarano, quiero ser Karen Paola».

El tema del nombre viene asociado al relanzamiento de su carrera musical. La cantante de Ven, Ven, Ven está grabando nuevamente su material discográfico, que en su época plasmó en tres álbumes. En La Hora explica:

«Esto nació por la gente, porque hay una inquietud hace bastantes años de que las canciones estén disponibles en las plataformas. Y yo, como grabé cuando esas plataformas no existían, los discos por supuesto estaban a cargo de una disquera que ya no existe, no había forma de recuperar ese material por lo menos digitalmente. Entonces ahí nació mi inquietud de poder regrabarlos.

«Esto también requiere de una inversión, horas de grabación, también de rehacer las pistas. Se tuvo que empezar de cero básicamente, no fue como llegar y subir. Y eso requiere un presupuesto que yo tenía que tener antes de poder lanzarme y no quedarme en el intento».