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Glamorama
Camila Stuardo en una imagen tomada de la pantalla de Buenas Noches a Todos, en TVN.

«Me dicen ‘tienes un coágulo en el pulmón’. Y a mis padres ‘a su hija le quedaban cuatro horas de vida…'», relata Camila Stuardo sobre su trombofilia

Autor: Equipo Glamorama / 20 enero, 2023

“Hoy me río y siempre me lo he tomado con esa ligereza, pero en realidad sí fue súper heavy», dice Camila Stuardo sobre la trombosis que sufrió a los 22 años. Entonces le diagnosticaron trombofilia, una anomalía de los mecanismos normales de coagulación de la sangre.

La comunicadora reside hace un año en México junto a su familia, donde busca hacer carrera.

En una visita al late de TVN Buenas Noches a Todos recordó el momento de la trombosis:

«Fui a La Serena a conocer a mis suegros, llevaba tres meses de polola, la novia cacho. Y empecé con una puntada y yo decía ‘es un peíto atascado’. Cuando a uno se le atraviesa un gas y molesta, ‘ya va a salir’.

“Y una mañana me despierto sin poder respirar. Me levanto y no podía llenar los pulmones del todo, porque el dolor era infernal. La Serena, verano, comprenderás que todos los doctores estaban jugando paletas en la playa. Y una amiga de la familia dice ‘llévala acá a hacer exámenes de esto’.

“Y mal diagnóstico: me dicen ‘neumonía’. Le dije ‘pero no he tenido fiebre, nada’. ‘Tienes neumonía’. Y me dieron Tramadol, me doparon, me taparon el dolor. Me empecé a sentir increíble, ‘estoy súper bien, Javi, vamos al matrimonio’, a lo que habíamos ido. Y la amiga dice ‘sácale el Tramadol. Si ya se le pasó sin el Tramadol va a andar bien, si no va a volver el dolor’.

“Me volvió el dolor, pero yo estaba terca como mula, vestida para el matrimonio. Javier me decía ‘te duele’. ‘¿Tú qué sabes? Me conoces hace tres meses’. Me subo al auto, trato de apoyar la espalda y como ‘rájame el vestido ahora’. Mis suegros ‘llévala a ver los signos vitales y nos vamos a Santiago’.

“Dormí sentada porque apoyar la espalda era imposible y al otro día en la mañana nos fuimos. Mi suegro manejaba, yo atrás acostada y ‘me duele mucho, bajémonos a caminar’. No teníamos idea qué pasaba, entonces yo caminaba pensando que esto iba a alivianar el dolor, cuando en realidad moverme era lo peor que podía hacer.

“Llego a la clínica, me hacen un escáner de contraste y me dicen ‘tienes un coágulo en el pulmón. No te muevas por nada del mundo, ni para ir al baño’. Y a mis padres les dicen ‘a su hija le quedaban cuatro horas de vida, el coágulo se iba corazón, cabeza, y ella no cuenta la historia’.

“He aprendido a ver la vida como ‘así tenía que ser y ya’. Antes le daba muchas vueltas. Es una enfermedad hereditaria, mi papá ha tenido cuatro episodios, mi hermano uno, mi hermana otro. No sabía que era hereditario, me di cuenta ahí. Las pastillas anticonceptivas generaban como un combo y yo tenía ya el bichito que se activaba.

“De hecho, justo esas dos marcas de pastillas, que eran muy populares en esa época, estaban prohibidas en Estados Unidos, porque muchas mujeres habían muerto por trombosis.

“Entonces si tú me dices ‘¿por qué?’, porque así tenía que ser, porque me quedaba mucho por vivir, porque me tocaba ser mamá, porque me tocaba casarme y tener esta vida con Javi.