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Gonzalo Jara y Roksana Luengo en fotos de archivo tomadas de la web y del Instagram @maka_luengo

«Lo más bajo es ‘mantenida’, ¿y quién se saca la mie… en la casa?», afirma la esposa que demandó por pensión alimenticia al ex seleccionado Gonzalo Jara

Autor: Equipo Glamorama / 22 junio, 2021

«¿Y quién nos ayuda a nosotras? ¿Quién es el soporte mental, sicológico? Nosotras tenemos que ser sicólogas, doctoras, profesoras, cocineras, todo», es parte del testimonio Roksana Maka Luengo, esposa de Gonzalo Jara, a quien demandó por pensión alimenticia -AQUI EL RELATO COMPLETO DE LUENGO-.

La profesora de educación física está separada de hecho pero aún legalmente casada (el matrimonio fue en 2005) con el futbolista top y ex integrante de La Roja, llamado también «Jarita» y quien, durante la Copa Amércia 2015, protagonizó el episodio conocido como «el dedo de Jara».

Luengo hizo público, a través de una conversación en vivo por Instagram con la periodista Cecilia Gutiérrez, la demanda al jugador y entregó un testimonio de lo que ha vivido en los dos últimos años.

«Me dejó cuando mi guagua tenía un mes y medio… Se fue a México y nunca más volvió. De mi hijo mayor se desentendió y a la guagua la ha visto tres veces en estos dos años», dijo la pedagoga.

Contó que vive en un departamento de su marido en Chile junto a su hijos Nicolás, de 20 años (producto de una relación anterior de Luengo y a quien Jara crió desde los dos años); Lucas, de doce, e Ignacia, que está por cumplir los dos.

La ex mujer del deportista que juega en México, donde tiene nueva pareja, afirma que «esporádicamente cada dos meses me manda un poco de dinero» y que Jara «bloqueó» todo contacto con ella.

En tanto, la periodista le consultó por los prejuicios que existen sobre las esposas de futbolistas y esto fue parte de la respuesta de la profesora de Educación Física:

«Lo más bajo es ‘mantenida’, ¿y quién se saca la mierda en la casa? O sea, el trabajo en la casa no es remunerado, pero créeme que es el doble. Yo me levanto a las siete de la mañana y me acuesto a las doce, y no paro desde las siete hasta las cinco de la tarde. ¿Y quién nos ayuda a nosotras? ¿Quién es el soporte mental, sicológico? No, nosotras tenemos que ser sicólogas, doctoras, profesoras, cocineras, todo.

“Soy profesora de Educación Física, he buscado trabajo, gracias a Dios junté mi dinero, tengo mis luquitas, pero ya no tengo plata en el banco, se fue todo para mi casa, para el auto, pagar esto, pagar esto otro.

“Me la he rebuscado, he hecho pymes, vendo productos, hice una pyme de productos para el pelo. Le he pedido trabajo a amigos, ellos están en otros rubros y es un poco complicado, porque yo soy profesora. Pero sí, siempre estoy pensando en que quiero aprender, quiero hacer cosas nuevas, quiero trabajar.

“Me encanta el trabajo, no le tengo miedo a salir a la calle y vender, como lo hice cuando era chica. Yo no nací en cuna de oro, él (Gonzalo Jara) no me tiene en cuna de oro y él lo sabe, él me conoció trabajando. Yo mantenía la relación, yo mantenía todo.

“Entonces uno se posterga. Yo trabajé, pero estudié. Pero si tengo que salir a trabajar lo voy a hacer. Lo tengo que hacer. Me encanta.

“Yo creo que él quiere que yo venda todas mis cosas, porque eso estoy haciendo últimamente. Eso es lo que él quiere, pero no voy a dejar que él se esté dando la vida de lujo, saliendo a comer, viajando de hotel en hotel, mientras yo me parto el lomo acá, sufriendo con mis hijos.

“Piensan que uno vive en un palacio y mentira. Les podría contar cosas que realmente la gente diría ‘igual es fuerte’”.